«El príncipe Andrés me sentó en sus rodillas y me dijeron que le diera un masaje»

No fue una, sino varias las ocasiones en las que ella asegura que mantuvo relaciones sexuales con Andrés de Inglaterra. Le compraron ropa nueva para que resultara más atractiva. Ahora quiere contar su experiencia en un libro.

Quería una foto con el príncipe Andrés para enseñársela a su madre. Por eso le pidió al multimillonario pedófilo Jeffrey Epstein que les tomase la instantánea. Estaban en Londres en casa de Ghislaine Maxwell, hija del magnate Robert Maxwel. Le habían traído en avión desde Florida. Era un viaje de seis semanas. Primero fueron a París, después a España, luego a Tánger y la última escala fue Londres, donde conoció al príncipe Andrés. Virginia Roberts tenía entonces 17 años. En Florida es legal mantener relaciones sexuales con una persona de la edad citada siempre que sean consentidas por ésta. Era marzo de 2001. La noche de la foto supuestamente se tuvo que acostar con el duque de York. Según Virginia Roberts, ahora de 30 años, casada y con tres hijos, relata en el periódico británico «Daily Mail», fueron a casa de Ghislaine Max-well en Londres inmediatamente después de aterrizar en el viaje con Jeffrey Epstein. «Me dieron una habitación pequeña en el piso de arriba. Al día siguiente, Ghislaine entró en ella y me despertó. Saltó en mi cama diciendo: “Levántate, dormilona. Tienes un día importante por delante. Tenemos que ir de compras. Necesitas un vestido. Vas a bailar con un príncipe esta noche», recuerda Virginia Roberts en declaraciones al citado periódico británico sobre su primera cita con el duque de York. Pasaron el día gastando miles de dólares en un par de vestidos, pantalones vaqueros con bordados, una camiseta rosa, perfume y maquillaje. «Llegamos a casa de Ghislaine a las cuatro de la tarde y subí corriendo escaleras arriba a la ducha», explica Virginia de su día de compras. Cuando bajó, Ghislaine y Jeffrey estaban ya preparados. De repente, alguien llamó a la puerta de la casa. Ella no podía creer quién estaba detrás de la puerta. Era el príncipe Andrés. Se saludaron con un beso en la mejilla, no hubo más contacto entre ambos en los primeros momentos. Acto seguido, la joven anfitriona sirvió té con biscotes a modo de merienda. La tetera era de porcelana. Hablaron de Sarah Ferguson. De las hijas del príncipe. La conversación se prolongó durante largo rato. «Entonces Ghislaine le preguntó a Andrés que cuántos años pensaba que tenía, y él dijo que alrededor de 17», relata Virginia Roberts al periódico. «Andrés sonreía. Maxwell hizo que me sentara en sus rodillas y me comentó que estaría bien que le llevara al piso de arriba y le diera un masaje. Empecé por sus pies», añade. Cuando se vieron en Londres relata que «él tenía una sonrisa cursi y estaba envuelto en sudor. Me cogió de las caderas. Al día siguiente Maxwell me dijo que lo había hecho bien y que él se había divertido». Otro de los encuentros sexuales transcurrió en la isla de Epstein en el Caribe, «en una cabaña cerca de la playa. Andrés y Jeffery, relajados, se reían. Nos hacían gestos con las manos mientras estaban cómodamente sentados. Volé con Jeffrey, Ghislane y siete chicas rusas».

Ella ya se había convertido en la «esclava sexual» de Epstein. Ahora planea un libro en el que contará todas sus relaciones con personas de los altos círculos de poder. Según se revela en el rotativo tiene previsto además explicar «detalles con pruebas forenses» sobre su supuesta relación con el duque de York. A pesar de desconocerse de qué se trata exactamente, este testimonio recuerda al vestido azul que guardó la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky con muestras de fluidos del presidente Bill Clinton obtenidos a partir de sus encuentros con el político demócrata.

En esta ocasión, Virginia Roberts también quiere desvelar los nombres de los políticos estadounidenses, ejecutivos y presidentes extranjeros con los que supuestamente Epstein le obligó a mantener relaciones sexuales y que durante años ha mantenido en silencio, esperando, quizá un momento como éste para revelarlos. Todo lo incluirá en el libro, que sería publicado este año aprovechando el tirón mediático de la historia. De momento, se desconoce el título o qué editorial publicará el relato. La denuncia de Virginia llegó a los medios de comunicación la semana pasada en un tribunal de Florida, donde ella vivía cuando supuestamente se convirtió en la «esclava sexual» de Epstein. Habría conocido al multimillonario cuando tenía 15 años. Entonces, trabajaba en el club Mar-A-Lago, de Palm Beach (Florida), propiedad del famoso hombre de negocios estadounidense Donald Trump. Todo habría empezado cuando supuestamente le dio a Epstein un masaje erótico por 197 dólares. Allí fue donde conoció a Ghislaine Maxwell, la hija del magnate Robert Maxwell, que hizo de «madame». Virgnia Roberts recuerda que entonces «llevaba mi uniforme sexy del (club) Mar-A-Lago, una falda blanca a juego con un polo». Fue Ghislaine quien se acercó a ella. De la misma, recuerda su acento británico. Roberts también alega que después de conocer al duque de York habría tenido con él y otras chicas menores de edad dos orgías. A cada de una de las adolescentes le habrían pagado 15.000 dólares. Entonces en 2002, supuestamente Epstein viajó a Tailandia para que aprendiese a dar masajes. Todavía así, en ese viaje la suerte estuvo de su lado. Conoció a su marido Robert, con quien ahora tiene tres hijos. En 2008, Epstein se declaró culpable de haber mantenido relaciones sexuales con una menor. Por ello, estuvo 18 meses en prisión. Ahora en el documento presentado en Florida por Roberts, se pide que se revise el caso y se establece una acusación similar contra el fiscal de EE UU y profesor Alan Dershowitz. Desde el palacio de Buckingham se ha negado de manera firme las alegaciones de Virginia Roberts en tres comunicados. El duque de York no tiene previsto presentar ningún tipo de acción legal contra Roberts.