Silvia Jato: Entre Galicia y un arroz a la cubana

Presentadora

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, pone rostro a «Boas tardes» en la TVG. En su casa nunca faltan las irresistibles empanadas de pulpo

Su Selfierreceta

Salmón en papillote al horno con naranja

Elaboración:

-Cortamos un cuadrado grande de papel de estaño para horno, ponemos una rodaja de salmón encima, la salpimentamos, le colocamos una rodaja de naranja y por encima, una loncha de jamón serrano que no esté muy salado.-Lo cubrimos con un pisto de pimientos verdes y rojos.-Cerramos el papel de estaño, para que no se vaya la salsa, y lo metemos al horno durante 15 minutos en la temperatura de pescado.-Al final, lo servimos con puré de patata.

«El crecer en un hogar gallego es hacerlo en torno a los fogones; los de leña de mi tía Concha y los de gas de mi madre. Era fácil que viéndolas a ellas cocinar se me pegase algo de lo que hacían y, por tanto, me entrase el gusanillo por lo rico que sabían sus guisos. Dicen que cocino bien, pero siempre lo afirman después de beber una copa de vino», bromea Jato.

Para la presentadora de televisión la buena mesa, de su tierra a ser posible, es un deleite: «El queso gallego me vuelve loca; el caldo de berzas o el pan gallego, pero si alguien me quiere conquistar, que me invite a un buen arroz a la cubana con plátano frito, que me apasiona, y de postre, chocolate negro». Y si hay que elegir sabores de su memoria, los de siempre, los de la familia, la lista de Jato es casi infinita: «La carne guisada de mi madre, la tortilla de patata de mi tía, los boquerones en vinagre en Benalmádena cuando era una niña, junto con los creps de azúcar y los mejillones al vapor que bajábamos con ese “quitapenas” de la bodeguita de Torremolinos, también el pulpo en las casetas del San Froilán o la merluza en dos salsas de La Palloza de Lugo».

Curiosamente, siendo una mujer elegante no repara en el «dress code» del plato. Y es que ya se sabe, por mucho que se coma por los ojos, el diseño no está reñido con el sabor. «Como dicen en mi tierra, soy muy ‘‘enxebre’’, es decir, me paro poco en las presentaciones, es un defecto, pero me centro en la calidad y el sabor. Algún día aprenderé, y entonces mi madre estará orgullosa de verdad. Ella sí que sabe presentar un plato», cuenta.

Sin embargo, todo ello no es inconveniente para que el ir a la casa de Silvia Jato no sea un disfrute. Un goce continuo gracias a sus potajes, sopas y, como plato estrella, el hígado encebollado al whisky.

Para la economista gallega es fácil improvisar una comida, su frigorífico siempre está listo. «Es una odisea, no es raro que se te caiga algo encima; soy de las que les encanta ver la nevera llena. Abundan las verduras, yogures, quesos, leche de almendras, fiambres y muchos zumos y, en la despensa, chocolates y galletas de todo tipo. Por no hablar de infinitos tipos de infusiones, legumbres y pastas...».

En cuanto a sabores, Silvia Jato se confiesa tradicional; aun así se atrevió a probar el hígado crudo aderezado con aceite de oliva y pimienta. «No lo volvería a comer; no por malo, sino por desagradable». Todo lo contrario que le ocurre con la empanada de pulpo gallego, «de la que no me canso». «Me gusta probar cosas nuevas. Ahora, pasando unos días en Mallorca he comido trampó y la sobrasada con casi todo, arroz, aceitunas rellenas y hasta con champiñones», apostilla Silvia.

Mi restaurante favorito

«Siempre estaré agradecida al servicio excelente de la Palloza de Lugo, a la pizzería don Vito en Soto del Real, a casa Juan en Madrid. Son lugares en los que disfruto de la comida y de la compañía de sus dueños».

Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, pone rostro a «Boas tardes» en la TVG. En su casa nunca faltan las irresistibles empanadas de pulpo