A Arguiñano le gustan los sabores de siempre

El mediático cocinero publica un nuevo libro en el que rinde tributo a las recetas que no pasan de moda.

Arguiñano se siente orgullo porque «educo gastronómicamente»
Arguiñano se siente orgullo porque «educo gastronómicamente»

El mediático cocinero publica un nuevo libro en el que rinde tributo a las recetas que no pasan de moda.

En el 91 publicó su primer libro. Lo tituló «El menú del día» (Gepsa). Desde entonces, han transcurrido 25 años y su bibliografía ha engordado 67 títulos. «Sabores de siempre», editado por Planeta, lo ha presentado entre viñedos cien por cien hondarribi zuri, uva autóctona con la que elabora los txacolís K5, también nombre de su bodega, y el K Pilota. Karlos Arguiñano reúne 325 «platos de la memoria», confirma segundos antes de comenzar a enumerarlos: «Sopa de ajo, de gallina, caldo de cocido, judías verdes con patatas, almejas a la marinera, canelones, albóndigas, chipirones en su tinta, besugo al horno, pollo guisado, flan, torrijas, arroz con leche... ¿Quién no ha vivido grandes momentos mientras disfrutaba alguna de estas recetas? Pertenecen a nuestro patrimonio gastronómico». Gracias a éste, en nuestro país se come cada vez mejor, «pero esta afirmación no es del todo tranquilizadora, ya que en España existe un problema gordo de obesidad». Tanto es así, que el informe Aladino publica que cuatro de cada diez niños entre los 6 y los 9 sufre un exceso de peso: «Aprovecho desde aquí para advertir a los padres para que anden con mucho tiento con la alimentación de la familia. Las buenas costumbres son primordiales. El 50 por ciento de lo que ingiramos cada día debe estar formado por verduras, un 25 de hidratos y el otro, de proteínas. Las legumbres, deben ser las protagonistas un par de días a la semana. Comer bien no es comer mucho ni caro».

Dentro de su batalla por implantar en las casas una alimentación variada y equilibrada, hace un par de años sacó del horno «En familia con Karlos Arguiñano», del que ha vendido 100.000 ejemplares, los mismos que de «A mi manera», ambos también de Planeta. Insiste en la importancia de hacer bien la compra, «jamás llenar el carrito con hambre. Es aconsejable picar algo antes para consumir con fundamento. Piensa que toda la comida cocinada, o precocinada, es mucho más cara y la mitad de buena».

Desayuno de sartén

Fue uno de los protagonistas de la Nueva Cocina Vasca, movimiento liderado por Juan Mari Arzak y Pedro Subijana y, junto a ellos, forma parte del patronato de Basque Culinary Center: «Nos podrán quitar el dinero, pero nuestro patrimonio culinario, nunca. Ahora, los cocineros somos los responsables de que se mantenga la llama viva para que la gente se anime a cocinar sano, divertido y barato con los productos de temporada». Le pedimos que nos solucione el almuerzo de hoy con cinco euros en el bolsillo: «Me lo pones fácil. Compra un paquete de lentejas pardinas de medio kilo, que te cuesta tres euros. Al guiso, le añades un puerro, una cebolla y una zanahoria. Son lentejas veganas. Si te apetece, puedes hacer un refrito con tres cucharadas de aceite de oliva, dos dientes de ajo en láminas, una guindilla y sal. Por menos de ese dinero, comen cinco personas un buen guiso». Por esa facilidad de ingeniar recetas sencillas, aliñadas con chistes que arrancan la sonrisa del telespectador, se ha convertido en el rostro más popular y querido de los programas de cocina. Y es que «Karlos Arguiñano en tu cocina» (a las 12:15 en Antena 3) lo ven una media de 700.000 espectadores, alcanza un 15,2 por ciento de share, pero, a lo largo de los años, han llegado a permanecer frente a la tele cerca de 950.000 seguidores. Recuerda cómo comenzó a colarse en los hogares españoles a principios de los 90: «Fue un honor sustituir a Elena Santonja», apunta, al tiempo que reconoce sentirse orgulloso, porque «educo, gastronómicamente hablando, a millones personas. Es algo que hace sentirme fuerte. Al principio, tenía mis dudas. Pensaba: ¿Me aguantarán? Nos examinan a diario desde hace 28 años y hemos aprobado con nota», concluye quien cocina para la mayoría de los mortales. Esa es la clave de su triunfo. Y la de cuidarse: antes de grabar a diario, disfruta de un «desayuno de sartén» (huevo y yogur), el café lo toma en su restaurante, en Zarautz, y camina durante dos horas diarias. Tomamos nota.