Bimba Bosé: «Nunca aseguré que estuviera curada»

La cantante y modelo aclara que jamás se libró del cáncer: «Estáis muy equivocados, me ponéis de los nervios publicando cosas que no son ciertas»

La cantante y modelo aclara que jamás se libró del cáncer: «Estáis muy equivocados, me ponéis de los nervios publicando cosas que no son ciertas»

Bimba Bosé acepta por segundo año el reto de hacer la Land Rover Discovery Challenge y entre arrastre de pacas de paja, vadear ríos y saltar en tirolina, cuenta a LA RAZÓN su indignación ante la publicación de artículos sobre el cáncer que padece. Bosé no es noticia porque tenga cáncer: «Estáis todos muy equivocados. Desde hace dos años tengo cáncer. Me veis bien y pensáis que estoy curada. La gente es boba y me hacéis poner de los nervios publicando cosas que no son ciertas», explica, molesta. «Estáis haciendo daño a mi entorno. A mí me da igual porque me defiendo, pero mis hijas, mis amigos, ven una noticia así y... Me parece una falta de respeto», dice, haciendo referencia a los titulares de esta semana sobre ella.

En tratamiento

«Me enteré porque me llamaron por teléfono: “Oye, ¿tienes cáncer?”. “Pues, sí”, le contesté. “¿Quieres contar algo?”, me preguntó la periodista, y le dije: “No, lo que quiero es que respetes mi intimidad”»; pero eso no lo publicó. La que tiene la enfermedad soy yo. Sólo yo tengo que hablar al respecto y si no quiero hacerlo, me tienen que respetar. ¿Por qué tienen que hablar otros de mí?», se pregunta. «Yo ya dije hace dos años, cuando me lo diagnosticaron, que tenía cáncer. Nunca aseguré que estuviera curada. Que me vea bien por fuera no significa que por dentro lo esté», confiesa. Dice, además, que nunca ha parado sus tratamientos: «Estoy intentando recuperarme con quimio y radioterapia. Quimio hice en su momento, radio, no, porque no funcionó. Voy pasando de una a otra».

–¿Lo tiene localizado?

–Tengo metástasis en huesos, hígado y cerebro. No me he retirado. Me he mudado a Cádiz junto a las niñas y Charlie, porque Madrid no cumple las expectativas que necesito para vivir y porque aquella ciudad es menos tóxica. Madrid es enervante. Se ha convertido en una ciudad muy complicada para niños y para mayores y también incómoda para mi tipo de vida y recuperación.

–¿Cómo es su vida allí?

–Tranquila, la normal de una madre con niños. Y luego hago mis trabajitos. Voy a pinchar de tarde, no de noche, voy adaptando mi vida y mi trabajo.

–¿Puede ser que David Delfín y usted estuvierais en un entorno tóxico?

–El cáncer es una casualidad. Todos estamos expuestos a lo mismo. David tiene uno muy distinto al mío. Y se desarrollan por motivos variados, como bajada de defensas, inmunodeficiencias. También tiene que ver con lo emocional. Yo siempre me he cuidado mucho. Y, claro, dices: «Coño, ¿por qué, si yo me cuido?». Aunque quizá gracias a haberme cuidado estoy mejor ahora.

–¿Quién la cuida?

–Mi pareja, que está mano a mano conmigo y con mis hijos, ellos son los más cercanos. El resto pulula por el mundo; mi hermano está por ahí, mi madre por allá, no paramos y, al final, el núcleo fundamental es mi pareja, mis hijos y mis amigos.

–¿Sigue trabajando?

–Sí, claro, todo igual. Si no, ¿cómo sobrevives? Además, yo no sé hacer otra cosa.

–Aceptar participar en este reto Land Rover es una demostración de que tiene cáncer pero que eso no la anula

–El año pasado me lo pasé bomba. Esta vez he venido con mi hija pequeña. Puede que participar en la Challenge sea una demostración de que se puede estar enferma y seguir con la vida. Pero para mí es algo personal, una aventura.