El cambio de estrategia de Paulina Rubio

La cantante ha dejado atrás su papel de diva para mostrarse más cercana y divertida en su labor como "coach"de "La Voz"

Paulina Rubio, posando para su último disco, «Deseo»
Paulina Rubio, posando para su último disco, «Deseo»

Ha sido el descubrimiento de esta temporada, aseguran los especialistas en este tipo de programas de entretenimiento. Y eso que cuando se planteó la nueva estrategia de contratación no estaba muy claro su papel.

Paulina Rubio se ha convertido en uno de los personajes más atractivos de "La Voz", el programa de Antena 3 donde ejerce de "coach". Ha sido el descubrimiento de esta temporada, aseguran los especialistas en este tipo de programas de entretenimiento. Y eso que cuando se planteó la nueva estrategia de contratación no estaba muy claro su papel. Es más, se llegó a publicar que fue una alternativa (económica) a Shakira. Un rumor nunca confirmado por las partes pero que abrió el camino para que Paulina Rubio sea la colaboradora de «La voz» que más titulares y comentarios está dando. En las redes, sus actuaciones se convierten en discusiones encendidas entre sus seguidores y detractores. Los unos y los otros se enzarzan en comentarios que van más allá de lo que se le supone a espectadores convencionales. Hay algunos mensajes que incluso hacen referencia a la madre de Paulina, Susana Dosamantes. Una mujer con gran predicamento en el mundo artístico y social de México de la que dicen que será siempre el escudo protector de su hija. En su día, y ante el polémico divorcio de Paulina y Nicolas Vallejo-Nágera (Colate), se comentó que fue ella la que se plantó ante Paulina para que diera por finalizado el contencioso con el padre de su nieto. El coste económico y el desgaste mediático con enfrentamientos judiciales muy duros no beneficiaba a ninguna de las partes.

Un voto de confianza

La versión de Colate fue muy diferente y sus opiniones en aquella «Guerra de los Rose» no eran favorables a Dosamantes, el icono de los seriales mexicanos. Actualmente las relaciones son cordiales y la abuela ha hecho declaraciones muy positivas del padre del niño. Sería fantástico que invitaran a Susana Dosamantes para darle una sorpresa a la coach, que está dando una alternativa diferente a «La voz». Y no solo como parte del espacio televisivo, sino también para los telespectadores e incluso para los concursantes que le han dado un voto de confianza. Cuando ejercía de chica dorada hace ya muchos años, su carácter no era como el de ahora, divertido, fiestero y cómplice con sus compañeros de trabajo. Paulina era una estrella en México desde muy jovencita y esas maneras de diva la acompañaban cuando estrenaba trabajo en España. Su profesionalidad no era cuestionada pero sí sus maneras al solicitar determinados caprichos. Mirando hacia atrás, puede ser que no fuera ella, sino su corte de los milagros, que nunca la dejaban sola y que exijía tontadas para realzar al jefe. Como todo en la vida, los años y la tranquilidad de espíritu han hecho ese cambio. Cuentan los que la han tratado últimamente que Paulina es una de las artistas que mejor conoce el mundo televisivo, sus tiempos, y cómo hay que actuar para rentabilizar mediáticamente su personaje. Ha entrado por la puerta grande y lanza y recibe las pullas de otros compañeros, como la que le dijo hace unos días Antonio Orozco, como un divertimento más. Sabe que su fuerza está precisamente en ese perfil de rumbera mexicana.

Guarda su carácter

No hay que olvidar que la cantante tiene más de un millón de seguidores en instagram y que algunos de sus videoclips más antiguos, como «Ni una sola palabra», superan los ocho millones de visualizaciones. Cuentan los que saben de este tipo de programas entretenimiento que es rápida y con un conocimiento musical importante. Aún no ha sacado la patita porque es lista y sabe que no se puede llegar a un sitio nuevo donde hay artistas queridos y respetados arrasando. El ejemplo de ese perfil en cuanto a demostraciones de superioridad lo ha desterrado por el momento. Paulina Rubio tiene en tiempo y espacio más trayectoria que muchos de sus compañeros. Empezó cuando era una niña en Timbiriche, el grupo en el que coincidió con la resucitada «me escuchan, me oyen, me sienten...» Thalía.

Pero aparentemente prefiere ir poco a poco y sacar el carácter heredado de Susana Dosamantes más adelante. Algo de esto se intuyó en la entrevista que le hizo Pablo Motos en «El hormiguero». Su entrada triunfal como las estrellas que actúan en Las Vegas impactó a los propios trabajadores del programa. Periodistas que escriben de televisión y que conocen estos entresijos explicaban que Paulina es fundamental en esta edición.

«Da igual que no sea una gran cantante ni que sus directos no pongan la piel de gallina. Rubio es imprescindible en esta nueva etapa por el espectáculo que ofrece. Está en “La voz” para ofrecer ese punto políticamente correcto, hacer lo que le venga en gana, comentar si filtros», explica el periodista Berto Molina.

«Soy una gitana del arte»

¿Qué supone trabajar en "La Voz"?

–Trabajar en la voz es un privilegio porque me da la oportunidad de acercarme a nuevos talentos. Me alegra el alma.

–¿Cuándo se lo propusieron no le complicaba tu vida familiar?

–¡Para nada! Nosotros somos nómadas de la música. Gitanos del arte.

–¿Qué echa de menos de Miami?

–El clima, el mar, navegar y mis paseos en bicicleta.

–¿Qué le gusta de España?

–¡Me gusta todo! Es una tierra hermosa y amo a su gente.

–¿Qué es lo que más le atrae del programa?

–Me gusta mucho armar el equipo. Conocer cientos de voces y compartir con mis compañeros momentos divertidos.

–¿Con quién se lleva mejor?

–Me llevo bien con todos, aunque es verdad que conozco a Fonsi desde siempre y hemos compartido muchos momentos. De hecho, el fue mi «co-coach» en «La voz kids» en Estados Unidos hace un par de años.

–¿Con qué cantante español se identifica más?

–Con Miguel Bosé y Alejandro Sanz, que también son grandes amigos.

–Dicen que le ha puesto sal al programa...

–¿Sal? Le he puesto mi esencia, ¡le he puesto mi sabor! (risas).