El niño bien que introdujo a McCartney en las drogas

Una biografía de Tara Browne, heredero de la cervecería Guinness y figura central del «Swinging London», confirma que su muerte inspiró una canción de los Beatles y que fue él quien dio LSD a Paul por primera vez.

Una biografía de Tara Browne, heredero de la cervecería Guinness y figura central del «Swinging London», confirma que su muerte inspiró una canción de los Beatles y que fue él quien dio LSD a Paul por primera vez.

Tara Browne tenía 21 años cuando, en la madrugada del 18 de diciembre de 1966, estrelló su Lotus Elan contra una furgoneta negra al saltarse un semáforo en una calle de Londres. Su novia, Suki Potier, iba con él y se salvó gracias a una maniobra al volante del aristócrata, que giró violentamente el coche para evitar que el otro vehículo la golpeara a ella. El terrible accidente, que dejó el lujoso Lotus convertido en un montón de metal aplastado, apareció en los principales periódicos de Reino Unido. Browne, cuya biografía titulada «I Read The News Today, Oh Boy» (editorial Picador) se publica el 20 de octubre, era hijo de Dominick Browne, el cuarto barón Oranmore y Browne, miembro de la Cámara de los Lores, y de Oonagh Guinness, heredera de la cervecería irlandesa.

Un cuadro con su nombre

Pero su nombre era conocido más allá de los círculos de sangre azul, especialmente en el mundo de la música y el cine, que compartía con personajes esenciales de la escena londinense de los años sesenta, como Brian Jones, de los Rolling Stones (que luego sería novio de Potier hasta su muerte en 1969), Marianne Faithfull, Peter Sellers, Roman Polanski y Paul McCartney. Para el miembro de los Beatles, la muerte de su compañero tendría mucho significado. De hecho, años más tarde le dedicaría el cuadro «Tara’s Plastic Skirt». Pero para John Lennon, que conocía a Browne aunque no era su amigo, el accidente sirvió como fuente de inspiración para la letra de «A Day in the Life», el último track de su álbum «Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band».

Un mes después de que Browne muriera, su madre logró quedarse con la custodia de los dos hijos que éste había tenido con su mujer, Nicky. La noticia apareció también en los periódicos, donde Lennon, que por entonces estaba componiendo su octavo álbum de estudio, la vio. Sentado frente al piano y sin encontrar inspiración alguna para escribir, tomó el diario «Daily Mail» y allí se topó, en primera plana, con la información sobre los hijos de Browne.

Entonces comenzó a escribir: «I read the news today, oh boy/ About a lucky man who made the grade (...) He blew his mind out in a car/ He didn’t notice that the red lights had changed» («Hoy leí las noticias/ sobre un hombre con suerte y éxito (...)/Se voló los sesos en un coche./ No se dio cuenta de que la luz roja había cambiado»). La canción ha sido considerada por la revista «Rolling Stone» como una de las mejores canciones de la historia y la mejor de los Beatles. Fue, además, una de las últimas en las que colaboraron Lennon y McCartney a medias.

Un viaje ácido

El libro desvela que Browne –que nunca fue al colegio y desde que era bebé acompañaba a su madre en sus viajes por el mundo y participaba en las veladas que ésta organizaba junto a artistas como Lucian Freud, John Huston y Brendan Behan– fue quien introdujo a McCartney en el LSD. «No quería hacerlo», le diría luego el Beatle a su biógrafo, Barry Miles, sobre consumir ácido. Pero una noche, durante una de las recurrentes fiestas en la casa de Belgravia de Browne, éste se ofreció a acompañarlo en su primer viaje psicodélico, aunque él se mantuvo sobrio. «Era la primera vez de Paul, y Tara sintió que debía permanecer lúcido. Paul se pasó la noche entera mirando un libro de arte que yo tenía. No le interesaban las mujeres que había en la fiesta, ni escuchar la música», según cuenta la esposa de Browne en la biografía.