Felipe Juan y Victoria, a toda vela en Calanova

Ayer dio comienzo una nueva edición de la Copa del Rey Mapfre en Palma y, como siempre, cuenta con la afición de la Familia Real

Felipe Juan prepara una embarcación junto a una amiga. Victoria Federica luce una espléndida figura en bikini

Ayer dio comienzo una nueva edición de la Copa del Rey Mapfre en Palma y, como siempre, cuenta con la afición de la Familia Real

Ayer comenzó en la bahía de Palma de Mallorca la 35 edición de la Copa del Rey Mapfre en la que participan 1.400 marineros y 129 barcos de 22 países distintos. Este año habría sido una sorpresa que el joven Felipe Froilán, dado que ya ha cumplido la mayoría de edad y todos los años ha realizado cursos de vela en Calanova, se hubiera enrolado en alguna tripulación. No ha sido así y, aunque le gusta, porque es tradición que le guste, no se le ve muy activo cuando sale a navegar en el «Omega», el barco en el que practica durante el curso de verano.

No le ocurre lo mismo al hijo de la princesa Carolina de Mónaco, Pierre Casiraghi, que se lanza al mar en su barco, «que no vuela, sino levita», según Pedro Sardina, oráculo de la náutica. Es tal la potencia que desplazan los catamaranes que tienen un campo de regatas cercado para ellos y sus cinco tripulantes. Recién llegado del funeral celebrado en Milán por la muerte de la condesa Marta Marzotto, abuela de su mujer, Casiraghi apurará hoy su último día de entrenamientos.

A las diez de la mañana de ayer, la Infanta Elena acompañó a sus hijos en el primer día de curso de vela en Calanova. Mientras Felipe Froilán bromeaba con sus compañeros de curso, sobre todo con las niñas que reían abiertamente sus comentarios, su hermana, Victoria Federica se mostraba mucho más interesada en las clases y aparejaba el barco para salir a navegar. Es el primer año que los hijos de Doña Elena participan sin sus primos en el curso y parece que, aunque la princesa Leonor y la infanta Sofía ya tienen la edad reglamentaria para inscribirse, no lo harán finalmente este año.

Precisamente ayer pudimos ver a las dos niñas acompañando a sus padres en la cena familiar que disfrutaron en un restaurante de Puerto Portals, el favorito del Rey Emérito, donde estuvieron varias horas y salieron en animada conversación, sobre todo Doña Elena que compartía bromas con sus hijos, feliz del reencuentro, tras haber pasado estos unos días con su padre, Jaime de Marichalar.

Por su parte, Don Juan Carlos, aunque vuelve a disfrutar de la navegación, los catamaranes los verá de lejos en el caso de que decida acercarse por el Real Club Náutico de Mallorca. Ahora, «el señor», como le llaman los que le conocen y le tratan en la isla está feliz por haber encontrado un barco con el que puede volver a navegar. Gracias a buenos amigos, como José Cusí, que ha comprado el barco clásico «Gallant», que fue olímpico entre los años 30, 40 y 50 y que mide doce metros, el rey emérito vuelve a disfrutar de las regatas. Y no a una cualquiera, si no a una que le han creado «ad hoc» y que lleva su propio nombre y no el genérico de su título.

En septiembre, en Sangenjo, tendrá lugar la segunda edición de la Regata Rey Juan Carlos de Vela y el «Gallant» será rebautizado como «Bribón». El mundo de la competición ha tenido quince bribones que han regateado en la Copa del Rey de Vela hasta 2011, año en que Don Juan Carlos y José Cusí decidieron abandonar al unísono la competición. Cusí es un par de años mayor que el rey emérito y con una salud un poco más delicada, de ahí que acompañe poco a Don Juan Carlos aunque sea él el armador. El secreto de la vitalidad del padre del Rey se llama Alejandro, el fisioterapeuta que le acompaña en todo momento y la ventaja que le ofrece el «Bribón» clásico es que puede regatear sentado, sin mover las piernas ni estar en tensión.

- Jardines de Marivent

El alcalde de Palma de Mallorca, José Hila, ha propuesto que cuando se abran los jardines de Marivent al público, el próximo otoño, se ofrezca conjuntamente la oferta de visitar la cercana fundación Joan Miró y abrir un punto de acceso de cruceristas en Cala Major, donde se ubica el palacio. Cambiarán los grandes contenedores de hidrocarburos que flanquean un costado de la finca, por cruceros de ocho pisos lo que atraerá a la zona a gran número de turistas. Por lo que la zona, aunque no muy bonita, perderá la tranquilidad de la que ahora se caracteriza.