Luis del Olmo: «Fui goloso, ahora aspiro a las buenas aceitunas»

Durante 35 años ha sido el más madrugador de las ondas. A las cinco de la mañana sonaba su despertador, y quizá eso es lo que le ha mantenido en plena forma. Como él dice: «Al que madruga, Dios le ayuda». Es uno de los comunicadores más grandes que tiene nuestro país, si no el mejor. Ha sido un maestro y un referente para los periodistas de mi generación y yo personalmente echo mucho de menos su voz en la radio, despertar escuchando «Protagonistas». Ahora es su momento para relajarse, disfrutar de su mujer y compartir en charlas y cursos toda su sabiduría. Para mí siempre será la voz de la radio.

–¿Sigues despertándote tan temprano?

–No, ahora lo hago a la hora a la que pongo el despertador, sobre las 8:30 o 9:00. A veces le digo a mi mujer: «Despiértame a las 11:00 de la mañana», y a esa hora entra con el desayuno, como un señorito que se lo ha ganado durante todos estos años.

–¿Nunca has fumado?

–No, nunca he fumado, a pesar de que en mi casa, apenas entrabas al portal, ya veías el humo de los Habanos que se fumaba mi padre a todas horas.

–¿Eres de los que haces cinco comidas al día?

–No, yo con dos tengo de sobra y procuro, además, no ser glotón. La comida del mediodía y una cena ligera: con eso me mantengo bien.

–¿Te quitó el apetito saber que estabas amenazado por ETA y tener que llevar escolta durante años?

–Eso más que quitarme el apetito me amargó un poco la vida, pero entendí que tenía dos posiciones: o continuar o marcharme de España.

–¿Y a dónde te habrías ido?

–Me habría ido a Buenos Aires, donde ya tenía una casa que me había preparado un compañero de la radio. Pero al final lo pensé mejor y, gracias a la escolta y al sentido común de mi mujer, hemos podido salvar la situación.

–En una ocasión hubo una bala preparada para ti y cayó en la cabeza de otra persona...

–Sí, el amigo Juan Miguel Gervilla; no me olvidaré de su nombre. Vinieron a buscarme a Barcelona y no me encontraron porque ese día, rompiendo las normas, me fui a Madrid de madrugada y los canallas no lo sabían. Al no encontrarme se pusieron nerviosos y mataron a un policía municipal que estaba haciendo su servicio aquí.

–Siempre has sido muy buen analista político y acabamos de pasar las municipales...

–A Ada Colau la conocí hace un par de años. No sé si se acordará de mí, pero de tonta no tiene un pelo. Me da mucha pena que el hasta ahora alcalde de Barcelona deje el cargo, me llevaba muy bien con él. Cuando empecé a ver los escrutinios pensé que el pueblo siempre tiene la razón, lo que diga la mayoría es «divina palabra».

–Pero, ¿se van a poner de acuerdo?

–Aquí en Barcelona, sí. Aunque me da pena lo que está ocurriendo en muchas provincias. Menos mal que en mi tierra, Castilla-León, va a continuar gobernando Herrera, y en Galicia, que tengo buen «feeling» con Alberto Núñez Feijóo, va a seguir también el mismo.

–¿Te atreves a hacer un pronóstico para las generales?

–Yo creo que en las generales el PP puede dar un susto a quienes despotrican contra Rajoy, porque la situación económica se va arreglando poco a poco.

–Y hablando de situaciones económicas, ¿tampoco se te quitó el apetito cuando tu asesor económico te robó más de 7 millones de euros?

–No del todo. Perdí las ganas de vivir por haber compartido con un sinvergüenza el pan y la sal durante muchos años. Mis abogados están mirando, porque parece que va a salir otra vez la revista «Don Balón», uno de los bienes de Rogelio Rengel Mercadé, el canalla que no llegó a desnudarme del todo económicamente.

–¿Cuánto mides?

–1,90 cm. Llegué a medir 1,91 cm, pero a medida que te vas haciendo mayor te vas achatando.

–¿Cuáles son tus marcas de fondo de armario?

–No lo sé, no me fijo en la marca. Yo veo un traje o una camisa que me gusta y lo compro.

¿Tuviste mucho acné de joven?

–Sí, sí tuve. Hombre, de joven te fastidia más porque ligas menos, pero afortunadamente eso ha pasado a la historia ya.

–¿Cómo crees que está actuando Esperanza Aguirre?

–Es una mujer encantadora, pero quizá si hubiese sido más prudente, la habría beneficiado. De todas formas, le deseo mucha suerte.

–¿A qué dedicas ahora tu tiempo libre?

–Estuve hace unos meses hablando a los universitarios de Madrid. Ahora marcho a La Coruña, donde también charlé con los colegas que cumplían el 120 aniversario del mundo de la Prensa. Y también estaré en El Escorial dando una conferencia.

–¿Eres goloso?

–Lo fui, pero ahora a lo que aspiro es a las buenas aceitunas y buenas guindas que me prepara mi amigo de El Bierzo, el ex alcalde de Cacavelos.

–Se han ido muchos ya, Luis...

–Sí, sobre todo en este tiempo se han ido los mejores. Como el presidente de Planeta, José Manuel Lara, con el que tenía muy buena amistad. Lara es uno de los hombres más importantes y uno de los empresarios más leales que tuvo este país. Le echo de menos.