Música

Miley Cyrus, cuando la provocación se convierte en mal gusto

Miley Cyrus, durante su concierto en Chicago
Miley Cyrus, durante su concierto en Chicago

La estrella juvenil repitió en Chicago el polémico show que realizó en mayo pasado en Londres.

Miley Cyrus ha cruzado la raya y, sin lugar a dudas, ha pasado de la provocación al mal gusto. La estrella del pop no solo realizó movimientos sugerentes y poses provocativas en su último concierto en Chicago, Estados Unidos sino que volvió a centrar en el sexo su puesta en escena.


La estrella juvenil volvió a bailar con un pene gigante, tal como lo hizo en mayo pasado en su presentación en una discoteca gay en Londres. El hecho generó en su día mucha polémica y comentarios negativos que parecen no haberle importado.

En uno de sus anteriores shows en Pittsburgh, la ex Hannah Montana también llamó la atención por sus sensuales bailes.

Hace apenas unos días, la cantante ya hacía gala de su mal gusto al colgar en Instagram una foto suya orinando en el bosque pero la joven, que ha hecho de la provocación su «leitmotiv», nunca tiene suficiente.