Netrebko, boda en un palacio para 180 invitados

La soprano más grande del momento dará el «sí quiero» en Viena el próximo día 29. El elegido es el tenor Yusif Eyvazov, seis años más joven que ella.

La pareja ha confesado que vive en una permanente luna de miel, lo que corrobora estas fotografía del Twitter de Netrebko
La pareja ha confesado que vive en una permanente luna de miel, lo que corrobora estas fotografía del Twitter de Netrebko

La soprano más grande del momento dará el «sí quiero» en Viena el próximo día 29. El elegido es el tenor Yusif Eyvazov, seis años más joven que ella.

Lo anunció el 10 de julio de 2010. «Me caso». Escueta, pero contundente. Ese día selló su noviazgo con Yusif Eyvazov, un robusto tenor de Azerbayán seis años más joven que ella (que tiene 44), con el que asegura que ha encontrado el amor para siempre. Reunieron a las familias de ambos y decidieron hacerlo público. Hubo petición de mano incluida, rodilla al suelo y un anillo para sellar la promesa de unión futura. La fiesta fue intensa y el baile se prolongó hasta casi la madrugada. «¿Que a dónde iremos de viaje de novios después de casarnos? Mi vida es una permanente luna de miel», responde cuando se le pregunta a dónde volarán tras su boda. La fecha elegida es el 29 de diciembre. En principio, pensaron contraer matrimonio en San Petersburgo (ella es rusa y se siente absolutamente orgullosa de su tierra de nacimiento, aunque está nacionalizada austriaca), pero en Austria, y concretamente en Viena, ha fijado su residencia y posee bastante más glamour para un enlace que dé la vuelta al mundo, como el que desea Anna Netrebko, de cuento de hadas. La ceremonia se oficiará en una suite del Palacio Coburg, situado muy cerca de la catedral de San Esteban y del Stadtpark. Los acompañarán sus más íntimos, las familias de ambos, entre los que ocupará un lugar destacado el padre de ella, Yurik, un hombre al que adora su futuro yerno, y el hijo de ella con su primera pareja, el barítono uruguayo Erwin Schrott, Tiago, un crío de siete años, despierto y bastante risueño y por el que el tenor siente verdadera adoración. El resto de invitados, que casi llegarán a los 180, asistirán al ágape posterior en el palacio Lichtenstein, un imponente edificio barroco, cuyos dos pisos superiores cuentan con una de las escalinatas barrocas más hermosas de Viena. Los salones de ceremonias tienen techos de estuco barroco y exuberantes interiores de estilo neorrococó combinado con revestimientos de seda en las paredes. Llegarán al convite en carruajes, siempre que el tiempo lo permita, como en un cuento de princesas.

No es extraño pensar que entre los elegidos esté Plácido Domingo –siempre que las funciones operísticas no se lo impidan–, a quien une una estrecha amistad con la soprano desde hace años y en cuyo coliseo, la Ópera de Los Ángeles, ha debutado recientemente Eyvazov en el papel de Canio de «Pagliacci». Junto al español podrán compartir velada voces de oro de tenores, bajos y barítonos de fama mundial como las de Piotr Beczala, Dimitri Hvorostovsky, Ildar Abradzakov, al que probablemente acompañará su esposa, la cantante Olga Borodina, quién sabe si Rolando Villazón (con quien se la vinculó sentimentalmente antes de conocer a su primera pareja) y quizá Jonas Kaufmann, viejo amigo y compañero en infinidad de conciertos. Una mesa para dar el do de pecho. Una mesa de oro para la boda lírica del año.

La pareja se conoció en 2012. Ella había roto su relación un año antes con Erwin Schrott. El fuerte carácter de ambos, y dicen que las veleidades de él, habían terminado por hacer mella en la pareja. Netrebko se enamoró de Eyvazov, físicamente en las antípodas de su anterior pareja, pero pendiente a cada segundo de la soprano. Su relación ha sido una historia de amor contada por capítulos en las redes sociales y de la que las revistas del corazón, sobre todo en Austria y en Rusia, se han hecho eco. Incluso se llegó a especular con un posible embarazo de la cantante al fotografiarla en un concierto con más redondeces de las habituales.

Vinos blancos y tintos

Ella, que es una usuaria casi diaria, ha dado cuenta de regalos, compromiso oficial (con foto de pastel incluida), viajes por todo el mundo, risas y bromas. Y él tampoco se ha quedado atrás. Sin embargo, poco ha querido desvelar de lo que pasará el día 29. A tenor de sus gustos, todo apuntaba a que el traje de la novia llevará la firma de uno de sus diseñadores de cabecera. ¿Prada, Gucci, quizá? Parece que no. Será Irina Vityaz, a quien la diseñadora define como su musa, la que firme el vestido.

La soprano no ha querido descuidar los vinos que regarán el enlace, que serán de la casa Schwarzböck, tanto los blancos como los tintos, y que ella se encargó de elegir personalmente junto con su futuro esposo en el mes de noviembre. Y es que Netrebko no se puede negar, por ejemplo, a una copa de champán y el chocolate la pierde, aunque es consciente de que una vez pasado el momento del placer en el paladar, todo va al mismo sitio. Adora la sopa de remolacha y si tiene que seguir una receta, nada mejor que la de su abuela, y así todo queda en familia. Al menos un par de veces al año la cocina y su «borscht» (la sopa de verduras que incluye entre ellas la remolacha), dice la propia soprano, es para tomarlo de rodillas. Es consciente de que quizá le asoman demasiadas redondeces, pero ella se lo toma con deportividad y se excusa con esa frase de «mañana empiezo la dieta». Más cosas: no le gustan el golf, ni viajar en avión. Detesta hablar de trabajo y los ordenadores los prefiere a cierta distancia. Si ha de elegir, se decanta por Margaret Mitchell y «Lo que el viento se llevó» y «El maestro y Margarita», de Bulgakov. Le gusta la gimnasia. Y bailar. Bebe los vientos por Brad Pitt (George Clooney no le parece nada del otro viernes), aunque considera a Vivian Leigh una referencia.

De los preparativos se ha encargado ella, pero la ayuda de Eyvazov ha sido fundamental, pues Netrebko está cantando actualmente en La Scala «Giovanna D’Arco», título que inauguró el pasado 7 de diciembre la temporada scagliera. A partir del 2 de enero será sustituida por Erika Grimaldi.

w Obra de Cupido

Viena considera a Netrebko como una parte de su patrimonio y ella se siente como en casa: Es frecuente toparse con la cantante y su familia por la calle paseando junto a su hijo dando un paseo o recientemente comprando los tres juntos el árbol de Navidad para casa. No les importa que les fotografíen y jamás tiene una mala cara para los fotógrafos. Otra cosa es conceder una entrevista. Ahí la cosa se pone más cuesta arriba. Netrebko y Eyvazov comenzaron su relación cuando protagonizaron juntos «Manon Lescaut» de Puccini en la Ópera de Roma. Algo surgió. Dicen que se obró el milagro y que Cupido aquella noche jugó su baza. Él la miró y ella confiesa que sintió un escalofrío como nunca y que tuvo la certeza en ese momento de que el tenor de barba y encrespado pelo negro era «él». Tiempo después se ha demostrado que la cosa no iba en broma y que el último paso sería llegar al altar. Apenas faltan unos días para este peculiar debut vienés de la soprano más grande.