Nobel contra Nobel

Marina Castaño, viuda del escritor y premio Nobel Camilo José Cela, aconseja desde su propia experiencia a Mario Vargas Llosa sobre cómo sobrellevar su relación con Isabel Preysler: con «sabiduría y sonrisa». «No tiene usted patente de corso, por este aro ya han pasado otros con más o menos dignidad, o con más o menos violencia», le escribe

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, el jueves al llegar a la Hispanic Society de Nueva York
Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler, el jueves al llegar a la Hispanic Society de Nueva York

Marina Castaño a Vargas Llosa: Mi querido don Mario, es duro pasar de las páginas de cultura a las del corazón, pero en eso no tiene usted patente de corso...

Yerra, don Mario, yerra una vez más como gran cabeza pensante que es. Todas las grandes cabezas son ingenuas, la del Nobel que está en el cielo también lo era, pero los pajaritos no maman, y mucho menos los que se alimentan de las debilidades humanas. Yerra don Mario al pensar que no se iba a convertir en carne de cañón al enamorarse de la mujer más mediática del país, porque ella vive de los medios y viceversa. Es duro pasar de las páginas de cultura a las páginas del corazón, pero, mi querido don Mario, mi admirado don Mario, en eso no tiene usted patente de corso, por ese aro ya han pasado otros con más o menos dignidad, con más o menos resignación o con más o menos violencia, que también la ha habido: que se lo pregunten si no a Jesús Mariñas, que recibió un buen puño en su cara, un merecido y glorioso puño por hablar de forma imprecisa y de quienes nunca habían dado pie para ello. Aquí –y me temo que en todas partes–, se habla más de la intimidad de uno que de los méritos que se van haciendo para alcanzar la gloria. En el caso de don Mario, de gloria va ya sobrado; de afectos, va sobrado también. En España se le ha acogido como español, se le ha dado un sillón en la Real Academia, se le ha otorgado un título nobiliario y la Prensa lo tiene entre algodones. ¿Que se comenta ahora su romance? Pero ¿qué esperaba? Déjeme recordar que si bien en un principio no iba a participar en el acto neoyorquino de las baldosas, luego hizo un brillante paseíllo por la alfombra roja de la mano de su novia y hasta pronunció un discurso felicitando a la firma por tantos años de éxitos y su expansión por el mundo.

- Sin reproches

Ni una sola palabra negativa sobre su persona ni sobre su presencia en un evento que, usted me reconocerá, nada tiene que ver con la cultura. Nadie le reprocha nada, don Mario, bien al contrario hasta se ve con buenos ojos este romance al borde de los ochenta que le rejuvenece, que te rejuvenece, querido Mario. Mira, sé bien que es incómodo tener a los reporteros a la puerta de la casa, pero es un peaje que hay que pagar. A estas alturas ya no hay nada que hacer, porque no se le ha puesto coto a tiempo, pero piensa que disparan cámaras, no pistolas, y que además sales bien en las fotos. Tu amigo y colega que está en el cielo se refugió en La Alcarria porque creyó que hasta allí no llegarían. Se equivocó también don Camilo José: las cámaras llegan hasta el centro de la tierra o hasta el fondo del mar. Donde menos te lo esperas hay una cámara, por tanto, mi querido Mario, sonríe y disfruta de este regalo que te ha dado la vida cuando quizá no te lo esperabas. Te lo habrá dicho, no sin falta de socarronería, nuestra Carmen Balcells, que también está en el cielo.

En tu discurso de ingreso en la Real Academia de la Lengua hablaste de Azorín y sus personajes, que ni se desean ni se odian, sino que vegetan y se entregan a sus menudas labores con tanto fatalismo como perseverancia y tanta ternura como espiritualidad. Personajes introvertidos que viven y mueren cuidándose en sus últimos pulsos. Nada que ver con tu persona, Mario, nada que ver. Tú eres el antipersonaje de Azorín, ya que tu vida es tan intensa como prolífica, tan apasionada como apasionante, si me permites el barato juego de palabras.

- Desintoxicación a dúo

Te ha tocado bailar con la más guapa, y eso, tenlo en cuenta, no te lo van a perdonar fácilmente. Piensa que te has instalado en un país enfermizamente envidioso donde el chismorreo cuenta con más seguidores que el deporte rey, con eso te digo todo. Pero te pronostico que vas a ser inmensamente feliz, que no necesitarás pasar cada año por la Buchinger porque en la casa que vas a habitar te propiciarán los cuidados suficientes para que estés siempre como un reloj. Haréis desintoxicaciones a dúo, que es la mejor manera de que esos asuntos sean menos penosos, y, en fin, creo que sentarás cabeza, que ya va siendo hora.

Mira, voy a releer «La tía Julia y el escribidor», que con él me inicié en el vargallosismo: es de los libros que más he recomendado y que más he regalado, créeme. ¿Qué diría hoy la pobrecita, después de tanto tiempo, de aquel joven Varguitas? Pero miremos al presente sin perder un minuto y recordemos a don Pío Baroja –viejo cascarrabias, misógino y avaro que se quedó inmerecidamente sin el Nobel porque la candelita de la fortuna no le fue propicia–, y aquel reloj que tenía colgado en la pared, en cuya esfera lucía un lema estremecedor que señalaba el paso de las horas: todas hieren, la última mata. Tienes todavía mucha vida por delante: disfrútala como lo has hecho hasta ahora y sobrelleva los dimes y diretes con la sabiduría y la sonrisa con las que sedujiste a tu geisha

Semejanzas y diferencias

Camilo José Cela y Marina Castaño

- El escritor y Marina Castaño se conocieron en 1985 durante la celebración de un congreso. Se llevaban 41 años de diferencia. Seis años después, el 10 de marzo de 1991, contrajeron matrimonio.

- La pareja Cela-Castaño residió tras contraer matrimonio primero en Iria-Flavia y después en Madrid.

- Cela se había divorciado de su primera esposa, Rosario Conde, en 1990 y Castaño lo hizo en 1991.

- El autor de «La colmena» tuvo un único hijo, Camilo José Cela Conde. Marina Castaño es madre de una hija.

- Camilo José Cela obtuvo el Premio Nobel en 1989 y ganó el Cervantes en 1995.

Mario Vargas Llosa e Isabel Preysler

- La pareja se conoció en 1986. Ella fue a entrevistarle a EE UU cuando trabajaba para una conocida revista.

- El escritor ha estado casado dos veces: con su tía Julia Urquidi (1955-1964) y desde 1965 con Patricia Llosa.

- El Nobel está a la espera del divorcio de su segunda esposa. Preysler es viuda desde 2014. Viven entre Madrid y Nueva York.

- Vargas Llosa tiene tres hijos, Gonzalo, Álvaro y Morgana. Cinco son los vástagos de Preysler: Chábeli, Julio José, y Enrique Iglesias, Tamara Falcó y Ana Boyer.

- Vargas Llosa obtuvo el Nobel de Literatura en 2010 y el Cervantes en 1994.