Pilar de Gregorio: «La exhumación de mi padre me tiene destrozada»

La hija de Leoncio González de Gregorio habla de la intención de Rosario Bermudo de probar que es descendiente del aristócrata

Pilar de Gregorio podría dejar de ser la única hija del campeón hípico
Pilar de Gregorio podría dejar de ser la única hija del campeón hípico

La hija de Leoncio González de Gregorio habla de la intención de Rosario Bermudo de probar que es descendiente del aristócrata

Hasta dentro de unos meses no se sabrá si Rosario Bermudo, sevillana de 65 años, es hija de Leoncio de Gregorio, el que fuera marido de la llamada duquesa roja, Isabel Álvarez de Toledo. El juez de primera instancia de Soria ordenó el pasado jueves la exhumación del cuerpo de Leoncio González de Gregorio en el cementerio de Quintana Redonda (Soria) para extraer muestras que esclarezcan si Bermudo, la hija de una sirvienta de la familia González de Gregorio, es también hija del fallecido aristócrata. El día en Quintana Redonda se levantó gélido y bajo la nevada que caía a las diez de la mañana se sucedieron los hechos. Ningún hijo del fallecido acudió a la exhumación. El primogénito, Leoncio, estuvo en su despacho. Pilar prefirió quedarse en el Palacio de Quintana, la casa que tiene en esa localidad. «Le pregunté a mi abogado si podía evitar ir y me dijo que no estaba obligada a hacerlo, así que preferí no ver lo que hacían con mi padre. Me he quedado en casa, que está llena de recuerdos de él. Estuve viendo fotos y recordándole. Quise evitar estar presente en algo tan doloroso y tan triste. Todo esto me tiene destrozada», afirma de Gregorio a LA RAZÓN. Su hermano pequeño, Gabriel, estaba a esas horas en una televisión comentando lo que ocurría en el cementerio de Soria, y Javier, el medio hermano de ambos, fruto de otra relación paterna, trabaja en Londres, pero envió en su representación a un abogado, al igual que Pilar.

José Márquez y Tomás Terry, nietos del finado, se personaron en las puertas del cementerio, pero la Guardia Civil les impidió, por orden del juez, la entrada. «Mi hijo mayor», explica de Gregorio, «vino expresamente desde Miami, donde vive, para acompañarme y acudir a la exhumación, pero no les dejaron entrar. No sé el motivo porque estaban consignados por mí. Tampoco dejaron entrar al jefe de patología de Soria, al catedrático Juan Manuel Ruiz Liso. Si querían hacer las cosas bien, ¿qué más les daba que entrasen?».

A la familia le entristece y duele que se haya consumado la exhumación del padre, máxime cuando Pilar y Javier se habían ofrecido a que les tomasen muestras de ADN para cotejarlas con las de la demandante y así evitar ese desagradable trance. Pero el juez ordenó exhumar tanto los restos de González de Gregorio como los del padre reconocido de Bermudo. Sin embargo, no se ha tenido acceso a éste último porque se encuentra en un osario.

Una demanda tardía

La hasta ahora única hija del campeón hípico y ex marido de la duquesa Roja, Pilar, lleva desde 2014, cuando Rosario Bermudo les puso una demanda a los hermanos de Gregrorio, preguntándose, si tenía «esa sospecha, ¿por qué no la aclaró con mi padre vivo? ¿Por qué nos hace a nosotros esto, que no tenemos nada que ver, si es que mi padre hizo una cosa como la que dice esa mujer? En vida de mi padre hubiera sido todo mucho más fácil. Cuando dice que ocurrieron los hechos, él era menor de edad y vivía con mis abuelos. Y su madre, que dice que trabajaba en el servicio doméstico de la casa, era mayor de edad. Sólo aporta como pruebas una botella de agua, que un detective privado contratado por su abogado cogió de la papelera de mi hermano en la universidad, y una foto borrosa en blanco y negro, en la que se ve una figura detrás de mis abuelos que ella dice que era su madre. Pero son pruebas que no han podido demostrar nada».

Pilar no entiende el que se haya esperado tanto y el que existan tantas contradicciones. «He leído en un periódico que ella dice que, por respeto a su padre legal, no quiso poner la demanda, pero éste murió en 1981 y el mío en 2008». Curiosamente, todo saltó coincidiendo con el pleito que mantuvieron los hermanos de Gregorio por la herencia de la madre de ambos, la duquesa de Medina Sidonia. «El abogado de Bermudo llegó a personarse en el juicio por la herencia de mi madre, pero ahí el juez no le admitió. Mis padres estaban casados en separación de bienes y, cuando ella nació, aún no habían contraído matrimonio. ¿A qué viene reclamar la herencia de mi madre? Es todo un contrasentido. La semana pasada conseguimos parar la exhumación, pero el juez que lleva el caso desde 2014, cuando Bermudo presentó la demanda de paternidad, volvió a ordenar que se llevase a cabo». El abogado de Bermudo espera que todo quede finalizado antes del verano y, entonces, reclamará para ella la quinta parte de la tercera parte de la herencia, que él cifra en «no menos de dos millones de euros».

Apertura tras ocho años

El jueves, en el panteón familiar de Quintana Redonda se procedió al levantamiento de una tumba que llevaba ocho años cerrada. En lo que duró la exhumación, la médico forense extrajo un diente y muestras óseas de los restos mortales de Leoncio González de Gregorio. «Creoque han tomado muchísimas muestras», asegura su hija. Se han enviado al Instituto Anatómico Forense para que se analicen y se aclare si Bermudo es o no hija del aristócrata.