Rita Amaral Cabral: La no primera dama de Portugal

Marcelo Rebelo de Sousa vino a España sin su pareja porque, a pesar de que están juntos desde 1982, no se han casado y ella prefiere mantenerse en la sombra

Rita Amaral Cabral y Marcelo de Sousa no asisten juntos a eventos oficiales, pero sí a bodas y reuniones familiares
Rita Amaral Cabral y Marcelo de Sousa no asisten juntos a eventos oficiales, pero sí a bodas y reuniones familiares

Marcelo Rebelo de Sousa vino a España sin su pareja porque, a pesar de que están juntos desde 1982, no se han casado y ella prefiere mantenerse en la sombra.

Juntos pero separados. Un tipo de relación que pusieron de moda Woody Allen y Mia Farrow a finales de los ochenta, pero que también define la de Marcelo Rebelo de Sousa y Rita Amaral Cabral. Sin embargo, a diferencia de Allen y Farrow, tanto el presidente portugués como su novia provienen de familias religiosas y, como él es divorciado, han tomado la decisión de no casarse. Son novios desde hace más de treinta años y ni siquiera viven juntos. Ella reside con su padre en Estoril y él en la casa de Cascais que ha sido su hogar desde 1975. Los separan menos de cinco kilómetros, poco más que la extensión del Central Park que dividía las vidas de Farrow y Allen.

La relación de Cabral con la prensa también funciona mejor a distancia. Por ejemplo, no es raro que los paparazzi la retraten junto a Marcelo durante el verano disfrutando de las playas del Algarve, pero la imagen de la abogada de 64 años del brazo del presidente, cual primera dama, jamás se va a producir. El propio Marcelo ha dicho que como esa figura no está contemplada en la constitución de su país, «tampoco tiene que existir en la práctica». Sin embargo, es la primera vez desde 1974 que los portugueses no tienen primera dama.

A pesar de su ausencia en muchas ocasiones, como en el reciente viaje del portugués a España, es un secreto a voces en el país vecino que Cabral es un pilar fundamental en su vida y que ejerce una gran influencia sobre él. También se sabe que ella nunca quiso que Marcelo Rebelo de Sousa fuera presidente, aunque los medios locales afirman que una vez que éste anunció su candidatura, Rita le dio todo su apoyo.

Chapuzón en el Tajo

La que los portugueses llaman «la campaña electoral más famosa de la democracia» es un buen ejemplo de cómo su relación ha sido decisiva para la carrera política de él. En 1989, el actual presidente anunció su candidatura a la alcaldía de Lisboa al darse un chapuzón en el contaminado río Tajo, con lo que demostraba su compromiso con la ciudad y con la limpieza de sus aguas. La idea, que Cabral consideraba «una locura», la tomó de un candidato alemán que había hecho lo mismo un año antes en Berlín, de lo que él se enteró porque se encontraba en Alemania visitando a su novia, que vivió allí durante tres años gracias a una beca de investigación en Derecho.

Por entonces, ya llevaban varios años juntos. Se habían conocido en la Universidad de Lisboa cuando ella acudió a él, que era el asistente de su profesor de Derecho Público, para reclamar una nota que consideraba demasiado baja. Él se negó a modificarla. Volvieron a coincidir en 1982 durante las elecciones del consejo directivo de la facultad. Esa noche se quedaron solos contando los votos y allí sí sintieron el flechazo, sin saber a cuántas elecciones se enfrentarían juntos con los años.

Mientras él avanzaba su carrera política, Cabral ocupó varios puestos importantes, entre ellos un cargo administrativo en el desaparecido Banco Espírito Santo. De hecho, es muy amiga de la esposa de Ricardo Salgado, presidente y fundador de la entidad. Además, Cabral proviene de una familia acaudalada de Oliveira do Hospital, una pequeña ciudad cerca de Coimbra, que ha estado vinculada desde hace décadas con el Grupo Espírito Santo. Sus familiares inicialmente no aceptaron su relación peculiar con Marcelo, pero con el tiempo el encanto del presidente los cautivó. La madre de él, Maria das Neves, quiso que se casaran, pero su hijo siempre tuvo claro que no era una opción. Así lo explicó en una entrevista: «La Iglesia Católica no acepta el divorcio y yo estoy de acuerdo. Tuve la suerte de encontrar a Rita porque compartimos la convicción de que el matrimonio dura hasta la muerte».