Una atleta, la última en sumarse a la lista de amantes de Alberto de Mónaco

Jana Pittman, la dos veces campeona mundial de los 400 metros vallas, publica una autobiografía en la que cuenta los detalles de su idilio con el príncipe hace 17 años, cuando ella era una adolescente

Portada del libro
Portada del libro

Jana Pittman, la dos veces campeona mundial de los 400 metros vallas, publica una autobiografía en la que cuenta los detalles de su idilio con el príncipe hace 17 años, cuando ella era una adolescente

«Besaba increíblemente bien». Con estas palabras la atleta australiana Jana Pittman narra en su nueva autobiografía, «Just Another Hurdle» (Allen & Unwin), cómo fue, según ella, su relación hace 17 años con Alberto de Mónaco. «Me enamoré perdidamente de él», confiesa.

En el libro cuenta que ambos se conocieron en una entrega de premios deportivos celebrada en Montecarlo, a la que él acudió como maestro de ceremonias y ella, como galardonada. En la fiesta posterior Alberto se acercó a la joven, entonces de 18 años, para invitarle a una copa y hablar con ella en una zona más tranquila. «Yo no tenía ni idea de que era el príncipe, aunque iba muy arreglado y lucía una hermosa sonrisa», dice Pittman.

Tras una amena charla, el soberano, casado hoy con la también deportista sudafricana Charlène Lynette, se ofreció para llevarla al hotel, a lo que ella accedió encantada. «A la salida de la discoteca mucha gente le saludaba y entonces pensé: “¡A este chico lo conoce todo el mundo!”. Pero no fue hasta el día siguiente cuando descubre quién era realmente él, después de que su secretaria la llamase para confirmarle su próxima cita. «Llamé a mi madre y le dije: “Creo que estoy saliendo con el príncipe de Mónaco”», desvela la atleta en el libro, añadiendo que a partir de ese momento empezó a ponerse nerviosa.

Su tercer encuentro fue, en palabras de la australiana, «de ensueño»: «Me llevó a un acuárium y luego fuimos a un bar para bailar y beber champán durante horas. Acabamos en su lujoso apartamento, que tenía unas vistas increíbles, y fue ahí cuando nos besamos», cuenta, y desvela que pasaron la noche juntos, aunque a la hora de dormir ella lo hizo en la cama y él, en el sofá.

Al día siguiente Jana volvió a su país, aunque asegura que mantuvo el contacto con Alberto durante seis meses, en los que, asegura, la llamaba «todos los días». Sin embargo y para su desgracia, un día a la deportista se le cayó accidentalmente el móvil al agua y perdió todos sus contactos, entre ellos, el del príncipe. Intentó recuperarlo poniéndose en contacto con el palacio de los Grimaldi, aunque fue en vano.

Actualmente Pittman tiene 34 años, es madre de tres hijos y está comprometida con un ingeniero. Estudia medicina porque, a pesar de haber ganado varias competiciones mundiales y dos veces los Juegos de la Mancomunidad (Commonwealth Games), baraja la posibilidad de retirarse al no haber cumplido su objetivo de hacerse con el oro en los Olímpicos: «Ha sido siempre mi meta, desde que era niña, pero no lo he conseguido»,

concluye.