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Sesenta y siete, un año completo

Doce meses que dieron para mucho, desde la muerte del Ché en una emboscada a la ilegalización de CC OO en España y el golpe de Estado de Grecia, entre otras. Para los amantes de la moda y el cine, «Desayuno con diamantes» se convirtió en un referente para hablar de Givenchy y de por qué acabó siendo el diseñador del vestuario de Hepburn

Doce meses que dieron para mucho, desde la muerte del Ché en una emboscada a la ilegalización de CC OO en España y el golpe de Estado de Grecia, entre otras

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Mi amiga Lola Piña, una de las mejores modistas de Madrid, para más y mejor palmarés autora de muchos de los prototipos de nuestros diseñadores en la pasarela Cibeles, me confiesa para ayudarme, muy amable siempre, que nació en el 67. Como Nicole Kidman, añade orgullosa, quizás porque no recuerda nada más de su año de nacimiento. Le refresco con mucho gusto la memoria. El 1 de marzo el Tribunal Supremo declara ilegal al sindicato Comisiones Obreras. El 25 de ese mismo mes tiene lugar la segunda parte de la V Asamblea de ETA en la que se produce una escisión entre los partidarios del nacionalismo y los partidarios de la guerra revolucionaria. Los «etnolingüistas» abandonan la organización. En esta asamblea se acepta el principio de la acción terrorista en espiral. Ya conocen el final de la historia, «el infierno se hizo entre nosotros». El 21 de abril de 1967 un golpe de Estado en Grecia, llamado de los «coroneles», sustituye al rey Constantino, hermano de nuestra Reina Sofía, por el coronel Georgios Papadopulos. La «derecha» continuará en el poder por otras formas, que diría nuestro admirado Carl von Clausewitz. El 10 de junio, después de 130 horas de enfrentamiento, cesan las hostilidades con una aplastante victoria de Israel sobre la coalición de Egipto, Siria y Jordania. El 21 de septiembre el almirante Carrero Blanco es nombrado vicepresidente del Gobierno, sustituyendo al general Muñoz Grandes. El 9 de octubre es asesinado el Ché en una emboscada en Bolivia. Su leyenda, por no hablar de su retrato por Korda, convertido en icono gracias a la versión «negativo» de Fitzpatrick, se convierte en viral, que diríamos hoy.

Aquel año, en la cartelera teatral de Madrid figuraba «A puerta cerrada», de Jean Paul Sastre, con Nuria Espert y Adolfo Marsillach. En la cinematográfica, «La caída del Imperio Romano», con Sofía Loren y Stephen Boyd, «Blancanieves y los siete enanitos», de Walt Disney y «Desayuno con diamantes», con Audrey Hepburn y George Peppard. Una película de 1961 que no llegó a nuestras pantallas cinemascopes hasta el 67. Más tardó «Lolita», estrenada en 1962, que no llegó a España hasta 1971. Para los amantes de la moda, esa película, «Breakfast at Tiffany’s», es el lugar común más común del mundo para hablar del exquisito Hubert de Givenchy y de la divertida anécdota, por la que terminó siendo el diseñador del vestuario de Audrey Hepburn en esa película. Balenciaga no quería más actrices en su salón, así que se la envió a su admirador más admirado. Givenchy aceptó encantado esperando ver entrar en su estudio a la impresionante Katharine Hepburn, ya saben, la protagonista de «La fiera de mi niña». Pero su primera decepción se convirtió en amor eterno. De Givenchy sabe mucho más que yo su amiga Sonsoles Díaz de Rivera, hija de la «balenciaguísima» marquesa de Llanzol, la mujer más elegante de Madrid, a costa de su guardarropa, pero también la cintura más atractiva de la villa y corte, a juzgar por los espectaculares resultados sobre el mismísimo Consejo de Ministros de Franco. Creo que es de Lope de Vega aquella advertencia salomónica –no por los divinos juicios sino por los humanos pecados– que dice: «Al fin y al cabo, no hay nada que la cintura no ciña y definitivamente venza...». Mi amiga Ana Navarro, mujer de museos, de moda y bloguera de pro en ambas especialidades, me descubrió un día en el Thyssen Bornemisza la verdadera causa. Léanla en el libro de Jean-Noël Liaut «Hubert de Givenchy: Entre vies et legendes» en cuanto alguien se digna traducirlo al castellano y, si no, esperen que yo se lo cuente en otro momento. Ah, se me olvidaba. Efectivamente Nicole Kidman nació el 20 de junio de 1967 en Honolulu, Hawai, el último en llegar de los 67 que integran los Estados Unidos. Es una broma. Solo tienen 50. A menos que Trump se empeñe en lo contrario. Ya saben cómo es la fiera de mi niño.

Mañana, «Arte contra la guerra», por Pedro Alberto Cruz

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