Lío en Río

El Comité Olímpico expulsa a la saltadora de trampolín Ingrid de Oliveira que mantuvo una noche «maratoniana y apasionada de sexo» con un remero brasileño

Las dos saltadoras, De Oliveira y Pedrosa. A la izquierda, el remero Gonçalves

El Comité Olímpico expulsa a la saltadora de trampolín Ingrid de Oliveira que mantuvo una noche «maratoniana y apasionada de sexo» con un remero brasileño

Los Juegos Olímpicos brasileños están dando lugar a muchas portadas, no sólo por las victorias o por las pedidas de mano entre los participantes. Esta competición se ha convertido en la de mayor carga sexual de todas. Se repartieron más de medio millón de preservativos entre los atletas y, además, existen varias aplicaciones para teléfonos móviles que sirven para contactar con una posible pareja dentro de la Villa Olímpica. Esto quizá fue lo que dio pie para que se conocieran los deportistas brasileños Ingrid de Oliveira, saltadora de trampolín, y Pedro Gonçalves, remero.

La atleta latinoamericana tiene 20 años y era, junto a su pareja olímpica Giovanna Pedrosa, una de las claras favoritas para ganar la competición de salto sincronizado de trampolín desde 10 metros, pues ya obtuvieron una medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Toronto, celebrados en 2015. Además, es considerada por la Prensa como «la musa de los saltos» por su portentoso físico, que ha motivado más de un comentario poco relacionado con el deporte por las imágenes que la gimnasta publica en su perfil de Instagram.

La deportista solicitó a su compañera de habitación y de piscina, con la que no tiene ningún trato actualmente, que abandonase la habitación para que ella pudiera tener un momento íntimo con el remero brasileño Pedro Gonçalves. En un primer momento, Giovanna Pedrosa se negó, alegando que debía descansar correctamente para rendir al día siguiente en el debut de su prueba. Según Pedrosa, De Oliveira la expulsó «a golpes» de su habitación para que la pareja disfrutase y llevase a cabo fines poco deportivos.

Según la Prensa local, ambos atletas brasileños tuvieron una noche «maratoniana y apasionada de sexo», tras la cual, la saltadora disminuyó su rendimiento deportivo en la prueba. Su compañera, con la que mantiene una relación distante desde las pruebas de Toronto, denunció los hechos ante el Comité Olímpico Brasileño. De Oliveira ha declarado que «cualquiera puede cometer un error grave» y ha pedido disculpas a su compañera, aunque ya no volverán a competir juntas.

Este «grave error» les ha costado la medalla que tanto ansiaban los brasileños. El pasado 10 de agosto obtuvieron el último puesto en las clasificatorias, quedando, por ello, fuera de competición.

Desde el Comité Olímpico Brasileño se ha culpabilizado de esto a Ingrid de Oliveira por los hechos ocurridos la noche anterior al debut olímpico. El resultado ha sido la expulsión de «la musa» del evento de Río 2016. Si quiere volver a participar en los siguientes, deberá hacer méritos deportivos frente al COB. Sin embargo, se desconoce si la actuación irresponsable y poco profesional tendrá represalias para la parte masculina de la pareja implicada, el participante de remo Pedro Gonçalves que ha declarado ante la Prensa que no habla de su vida personal, alegando que está centrado en los Juegos.

No es el primer escándalo ocurrido durante estos días, pues hace una semana conocíamos los arrestos en la Villa Olímpica del boxeador marroquí Saan Hassan y del púgil namibio Jonas Junias Jonas ambos por presuntos delitos de agresión sexual a personal del evento deportivo.