Pablo Casado e Isabel Torres: una pareja de marca

El presidente del Partido Popular y su mujer son el nuevo dúo de moda, que llega para refrescar no solo la política, sino también el estilo.

El presidente del Partido Popular y su mujer son el nuevo dúo de moda, que llega para refrescar no solo la política, sino también el estilo.

Ya tenemos nueva pareja de moda. El Partido Popular ha pasado a tener al líder más joven de los cuatro grandes partidos. Y eso no solo se va a notar en el cartel electoral, sino también en el estilo. Y es que tanto Pablo Casado como su mujer, Isabel Torres, vienen marcando una nueva imagen de marca para un nuevo PP. Casado vive más pegado a la sociedad del momento y eso se nota. Basta fijarse en el Apple Watch que lucía el sábado en la muñeca para comprender que llegan otros tiempos. Soraya Sáenz de Santamaría, por su parte, lucía un modelo masculino de Cartier –en otras ocasiones, llevó de Viceroy y de Hublot, mientras que Rajoy, a su primera investidura, acudió con un Kronos–. Ha llegado el candidato de la tecnología, que controla las redes sociales y que sabe estar al tanto de lo que necesitan los medios y, para la imagen del PP, éstos quieren a alguien fresco y joven, pero que mantenga las formas.
Y eso es lo que nos ofrece Pablo Casado.

En las pasadas ediciones de Mercedes-Benz Fashion Week Madrid se podía ver a la nueva pareja presidenciable en las gradas de autoridades. Son fieles a diseñadores como Roberto Torretta –con quien se fotografiaron en el «backstage» momentos antes de su desfile–, Ana Locking y Ángel Schlesser. De hecho, no estaría mal que alguien como Daniel Rabaneda, nuevo director creativo de la firma, se hiciera con la asesoría estilística de Torres. El nuevo aire que el joven le ha dado a la casa madrileña es perfecto para alguien como ella, una mujer que apuesta por los tonos neutros, que le sientan muy bien, como vimos el sábado en el Congreso del PP o en el Palacio Real el Día de la Hispanidad. Le gusta, además, las prendas drapeadas y las flores, el color negro para ocasiones especiales –ya sea combinado con rayas de colores, como en los Goya, o en un mono con transparencias, para saludar a Richard Gere–. Su estilo resulta actual, sin llamar la atención, pero moderno, muy en línea, por cierto, con el de Begoña Gómez y Beatriz Tajuelo, las parejas de Sánchez y Rivera, respectivamente. Casado, por su parte, responde a la imagen que se ha ido forjando de la elegancia masculina en las calles de Jorge Juan o Villanueva de Madrid: Anglomanía, Scalpers o Silbon –cada una en su rango de precios– bien podrían vestir al nuevo líder –él las cita, junto con Massimo Dutti, cuando se le pregunta por sus marcas fetiche–. Todas comparten el espíritu moderno de la sastrería que tanto le gusta al nuevo jefe de la oposición, que se explica con la combinación de americana y pantalón o vaquero, camisas azules o blancas de cuello italiano
–que se remanga cuando no las lleva con corbata (todas ellas estrechas)–, y camisas vaqueras que lleva por fuera del pantalón cuando la ocasión es «sport». Y aquí sí que vence sin paliativos a todos sus contrincantes: ninguno luce tan bien ni sabe escoger tan inteligente su atuendo como Casado. Si las elecciones se rigieran por la moda, el PP ya tenía la mayoría absoluta.