¿Se emborrachan las plantas?

Algunos líquidos pueden resultar perjudiciales para ellas y no favorecer su desarrollo

Algunos líquidos pueden resultar perjudiciales para ellas y no favorecer su desarrollo.

Una planta puede ser regada con casi cualquier líquido. Aunque, obviamente, no todos son igual de beneficiosos para ella. Para generar el proceso de fotosíntesis la combinación ideal es la mezcla de agua, dióxido de carbono y rayos de sol que producirán el perfecto equilibrio entre carbohidratos y oxígeno. La vida en el planeta depende de esta

tarea natural.

Pero los vegetales no son ajenos a sufrir los efectos de otras sustancias como el alcohol. De hecho, la mayoría de los organismos vivos, entre ellos plantas y bacterias, poseen una enzima encargada de descomponer los alcoholes. Se llama alcohol deshidrogenasa. Esta sustancia se encarga de convertir el etanol que contienen todas las bebidas alcohólicas en acetaldehído. Explicado brevemente: este es el primer paso químico de una catarata de reacciones que provocará, si no ponemos remedio, que acabemos emborrachándonos.

Acontecimientos químicos similares ocurren en las plantas. Aunque, obviamente, con efectos diferentes a los de los humanos.

El metanol, por ejemplo, es la forma más simple de alcohol. En algunos vegetales, su presencia es suficiente para estimular el crecimiento. Una solución de metanol al 30% podría ayudar a sacar adelante algunos cultivos.

Todo lo contrario ocurre con otro tipo de alcohol, el etanol, que se produce fundamentalmente mediante la fermentación de cereales y levaduras. Un 5% de etanol en el agua de riego contribuye a reducir el crecimiento de la planta. A partir del 25% el vegetal puede estresarse y morir.

En las bebidas alcohólicas de consumo habitual hay diferentes concentraciones de etanol. Por eso, hay cultivadores que utilizan este tipo de bebidas (mezcladas con el riego) para controlar el crecimiento, por ejemplo para evitar que una planta crezca demasiado.

Algunas de estas bebidas, como el vino y la cerveza, son muy ricas en azúcares. En este caso no sería conveniente abusar de ellas ya que pueden ser catalizadoras de infecciones bacterianas y plagas.

Hay otros tipos de alcohol utilizados en jardinería o agricultura que, evidentemente, no son alcoholes de consumo humano. El alcohol isopropílico con una concentración del 70% suele utilizarse como uso antiséptico. Pulverizar el alcohol sobre las plantas con esta concentración puede matar algunas plagas.

Es obvio que la respuesta de una planta al alcohol puede considerarse cualquier cosa menos una borrachera.
Pero también lo es que las diferentes tipologías de este compuesto químico afectan de uno u otro modo al crecimiento vegetal. De hecho, los procesos de fermentación y conversión de azúcares en algunos frutos maduros producen fuentes de alcohol que pueden afectar a humanos y animales, en este caso sí, emborrachándolos.

¿Podemos desangrarnos con cualquier corte?

Para que se produzca la muerte por desangramiento en una persona con una capacidad de coagulación normal debe perderse el 40% de volumen de sangre del cuerpo de manera muy veloz. Hay pocas arterias que tengan un caudal tan grande como para producir esta fuga de sangre. La femoral en la pierna o la vena radial en el brazo son dos de ellas. Pero están muy protegidas por capas de músculo y piel. Es necesario sufrir un corte profundo para seccionarlas. Un corte normal como el que nos podemos hacer cocinando o con un folio no generan ese riesgo, salvo que la persona afectada tenga serios problemas de coagulación.

¿Cuánta energía consumimos al pensar?

Mientras pensamos, millones de neuronas están enviándose mensajes entre sí y entre ellas y otros tejidos corporales. En esa tarea se agota hasta el 75% de todo el azúcar que consumimos en la dieta y el 20% del oxígeno que respiramos. En estado de reposo, el cerebro consume una décima parte de caloría por minuto. En estado de actividad concentrada puede consumir 2 calorías por minuto. Si hacemos una sesión de boxeo en gimnasio podemos consumir 10 calorías por minuto.