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Mahmood: Un canto a la multiculturalidad

Alessandro Mahmoud (Milán, 1992) ha sacudido el panorama de la música italiana y con ella, algunos de sus cimientos más arraigados

Alessandro Mahmoud (Milán, 1992) ha sacudido el panorama de la música italiana y con ella, algunos de sus cimientos más arraigados.

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Sus actuaciones no pasan desapercibidas, su presencia aún menos: fue el ganador de la última edición del Festival de la Canción de San Remo, no exento de polémica, y se convirtió en el representante de Italia en Eurovisión con un concurrido show que sedujo al público europeo que le otorgó, por sorpresa, el segundo lugar. Por todo ello, Mahmood -el nombre artístico que apela a un estado de ánimo- es ya todo un símbolo de la Italia multicultural que desafía el establishment de Salvini con la rebeldía de su juventud y sus letras que beben de la calle. Aun así, el artista milanés, de madre italiana y padre egipcio, reitera su postura apolítica y le hastía que le cuestionen sus raíces autóctonas. Como cualquier joven autodidacta, Mahmood quiere comerse el mundo a través de su disco ‘Juventud quemada’ con canciones que reflejan e inspiran a la nueva generación Z, que, como él, busca labrarse su propio camino en la sociedad. Y lo demás, ¿a quién le importa?

Mahmood, háblame de tus orígenes. ¿Qué música recuerdas de tu niñez? ¿Fue en esta etapa cuando descubriste tu pasión?

Mi pasión por la música nació en la infancia a través de una fusión de canciones que escuchaba en casa. Recuerdo las canciones de una compositora italiana que le encantaba a mi madre y las canciones árabes que ponía mi padre. La verdad es que esa pasión por la música la viví como algo natural. Ahora que lo pienso, recuerdo una anécdota graciosa de cuando era niño y es que cantaba y tocaba la trompeta a la vez mientras miraba los dibujos animados. ¡Y me divertía muchísimo!

¿Quién te introdujo en este universo? ¿Tuviste un mentor?

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Nadie en particular. Me familiaricé con la música a través de mis padres, pero luego me fui introduciendo a través de mi investigación personal.

Entiendo que el olfato natural por la música o la familiaridad de tus orígenes son cruciales para transmitir la cotidianidad que se aprecia en tus canciones. ¿Es así?

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¡Exacto! En mis canciones, simplemente hablo de la vida cotidiana, de mi manera de ver las cosas, de mis sentimientos, de las relaciones y de las personas que he conocido. ¡Me inspira el día a día!

¿Cuál es la importancia de mantener tu herencia multicultural? Mis canciones se basan en recuerdos. Por ejemplo, las frases en árabe de las canciones que escribo son las que solía escuchar en mi infancia. Aun así, trato de ser bastante objetivo en lo que digo y tampoco me gusta ser el único protagonista de mis letras.

¿Y nadie te ayudó en convertir esa afición musical en tu profesión?

El camino no ha sido fácil y durante muchos años he intentado convertir mi música en una profesión en todos los sentidos. Empecé a escribir canciones para otros y eso me permitió hacer contactos y moverme dentro de ciertos ambientes. Al ver los buenos resultados me dí cuenta que podría hacer canciones por mí mismo y espero poder vivir de esto toda mi vida.

¿Qué lecciones has aprendido de tu entorno familiar que te han servido para sobrevivir en la industria musical?

Que nunca debes dar nada por sentado y que tienes que trabajar muy duro siempre porque un día puedes tener algo de éxito, y al día siguiente, puedes perderlo todo.

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Sé que aborreces este tipo de preguntas, pero es un hecho que conecta con la actualidad. ¿Por qué los orígenes, a veces, se anteponen al talento? ¿Te has sentido extranjero en tu propio país?

De hecho, nunca me había sentido discriminado antes, porque afortunadamente he nacido y crecido en Milán y formo parte de una generación con una mentalidad más abierta que las anteriores. Ciertamente, después de la victoria en el Festival de la Canción de San Remo hubo algunos episodios desafortunados que no quiero recordar y que me hicieron entender que todavía existen prejuicios, pero, por suerte, son hechos aislados y no son significativos.

Inténtame explicar esa emoción que viviste en Eurovisión cuando quedaste segundo gracias al respaldo del público europeo. ¿Cómo lo recuerdas?

Debo decir que nunca esperé un resultado tan destacado. Fue un honor representar mi país en Eurovisión y un reto conseguir que mis seguidores y los que no me conocían se sintieran orgullosos de mi actuación. Me dio mucho Eurovisión y fue una experiencia fantástica.

Dicen que la música une a las personas... ¿Qué opinas dentro de este contexto?

Creo que la música es una forma de unir a las personas. A menudo recibo mensajes de personas que me dicen que parece que cuente su historia, que encuentran puntos en común y se sienten identificados con mis letras y eso es reconfortante.

¿Qué mensaje querías transmitir con el tema ‘Soldi’?

El público también lo respaldó. No hay un mensaje en particular detrás de ‘Soldi’. Cuento una historia como muchas otras y se basa en una experiencia muy personal mía. Lo que sí que quería enfatizar es que con el dinero no se puede comprar el amor, y mucho menos una relación. El dinero es importante para vivir, para llevar una vida digna, pero no es lo más importante, existen otros valores.

Por lo tanto, ¿son la fama y el dinero, buenas compañías para un joven artista?

A título personal, creo que mi mejor compañía es la música. Solo espero poder hacer de esta pasión mi trabajo para toda la vida. Es obvio que el dinero me puede ayudar a ser independiente, a comprar una casa..., pero no lo es todo.

¿Cómo hay que tomarse el éxito? Ahora estás en la cresta de la ola...

Trato de lidiar con el éxito de forma tan normal como me es posible. Aunque estoy viajando constantemente de un lado para otro por trabajo, intento ser el mismo de siempre.

Más allá de ‘Soldi’, eres número 1 en Italia también por tu primer álbum, ‘Gioventù bruciata’ (Juventud quemada). ¡Cómo ganan terreno y peso los jóvenes dentro de la sociedad!

¡Exacto! Pertenezco a esa generación de jóvenes que sí que han logrado encontrar su camino y labrarse un futuro. ¡Cada vez somos más!

¿A qué otros cantantes o artistas admiras por su componente reivindicativo o de denuncia social?

Ciertamente admiro a ‘The Fugees’, que fue el primer grupo de referencia y el primer disco que me compré, porque me gustaba cómo utilizaban la música para reclamar sus derechos como en la canción ‘Fu-Gee-La’, entre otras piezas del disco.

¿Cómo entiendes la nueva música italiana? ¿Hay la necesidad de darle un giro para llegar a nuevos públicos?

La música italiana ha cambiado mucho en este último año. Creo que este Festival de la Canción de San Remo fue uno de los más contemporáneos y modernos de su historia. Un punto de inflexión para la música, tanto por la canción que presenté, como por las muchas otras que se presentaron. Espero que podamos competir con otros festivales extranjeros.

¿Cuáles son tus retos de futuro?

Más que retos, tengo sueños. Uno de los más grandes es hacer una gira alrededor del mundo, y por supuesto, acabar el segundo disco, que ya estoy escribiendo.

Por lo tanto, este verano te veremos trabajando...

¡Exactamente! Entre la gira y el disco, no tendré tiempo de nada más.

Algo haces cuando bajas del escenario...

Nada en especial. Cuando no estoy trabajando trato siempre de ir a casa, porque es el lugar donde más y mejor descanso. Luego, escribo, veo a mis amigos, y cuando puedo, me voy a un restaurante a comer sushi. ¡Me encanta!

10 básicos

1. No falta en tu armario... La cadena para los vaqueros

2. El perfume al que siempre vuelves... Lo cambio a menudo

3. No falta en tu bolsillo... Cartera

4. Una sencilla técnica de relajación... Ser honesto

5. Un accesorio imprescindible... Un pendiente

6. En coche, confort o deportividad... Confort

7. Un paraíso para perderse... Cerdeña

8. Tu plato con estrella Michelin... La carbonara

9. Qué bebes en tu momento cóctel... Gintonic

10. Analógico o digital... Analógico