El más deseado de los regresos

La Razón
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No suele necesitar titulares espectaculares la rueda de prensa del MBFWM para hacer interesante el anticipado pistoletazo de salida de cada edición, pero como más vale ser precavidos en estos tiempos revueltos en IFEMA, y a nadie le amarga un dulce, irá presumiendo Cuca Solana con el conejo blanco que se acaba de sacar de la chistera: Felipe Varela vuelve a la Pasarela Cibeles. La artífice del bombazo, apuesto todo lo que tengo, es ella. Y la noticia es importante porque se trata del regreso del hijo muy amado y muy perdido hace mucho tiempo, en una de las resoluciones del Comité de Selección más arbitrarias que los amantes de la moda española recordamos. Como entonces no había «Ley de Transparencia», nos lo comimos con patatas. Pero, filmaría Hitchcock gustoso, todos los cadáveres terminan por aparecer. Hay más motivos de alegría para celebrar este regreso, aquel joven y brillante pero desconocido diseñador, expulsado entonces por su arriesgada exageración de «mal gusto», era un desconocido al que nadie quiso ayudar en su caída, pero 14 años después regresa, ni más ni menos, que el modisto de la Reina de España, con una magnífica tienda en el lugar más lujoso de Madrid y reconocido sobradamente por la calidad de su manufactura e incluso por el éxito de su marca en unos conocidos muy grandes almacenes. Me encanta exagerar, así que para animar la fiesta diré que posiblemente es el más deseado de los regresos. Más aún que V&L, Adolfo Domínguez o Roberto Verino, una baja de última hora que desea tomarse un año sabático de pasarelas. Ya se vieron las intenciones cuando, en alguna edición reciente, Felipe asistió como invitado personal de Cuca y todo el mundo empezó a hacer cábalas. Más de uno pensó que –habilidad de billar a tres bandas–, si desfila Varela a lo mejor hasta venía por fin, que ya va siendo hora, Doña Letizia a pasar un ratito con nosotros. Porque ya se sabe, somos pura apariencia y pura vanidad, pero nadie sale a la calle sin nuestro trapito y nuestro par de zapatitos. Y menos una reina. Felipe tuvo una formación extraordinaria para su profesión e incluso la perfecta reválida de trabajar con alguno de los grandes nombres de la costura francesa, a la cabeza el prodigioso «patronista espacial» Thierry Mugler. Varela siempre presumió orgulloso de ello, de palabra y de obra. Espero que su vuelta sea un éxito de crítica y ventas, de hecho su solo anuncio ya es la noticia de la temporada. Los rumores se extienden como la pólvora. La venganza es un plato que se sirve frío.