Israel Rodríguez: "La imagen de la mujer apenas ha evolucionado desde Shakespeare"

Presentó recientemente «Ofelia», una colección que rinde tributo al personaje a la vez que a Pedro del Hierro, con el que trabajó al comienzo de su carrera.

Presentó recientemente «Ofelia», una colección que rinde tributo al personaje a la vez que a Pedro del Hierro, con el que trabajó al comienzo de su carrera.

En su obsesión por Ofelia, Israel Rodríguez ha leído «Hamlet» cuatro veces e investigado todas sus representaciones en el arte y el cine, incluso en la psicología. El personaje de Shakespeare le fascina desde sus días en Londres, cuando descubrió en la Tate el cuadro de John Everett Millais que reproduce la muerte de la joven según la describe el bardo. De la pintura y la literatura, Rodríguez ha llevado a Ofelia a la moda con su más reciente colección, titulada en honor a ella.

–Su carrera lo ha llevado de Canarias, donde nació, a Londres y de regreso a España, ¿qué influencia tuvo esa estancia en Inglaterra en usted como diseñador, tomando en cuenta el contraste entre ambos paisajes y culturas?

–Esto lo comentaba recientemente con una amiga que me dijo que mi biografía parecía la de Manolo Blahnik, que también nació en Canarias y se fue a vivir a Londres. Y yo le contesté: «Es que los dos estamos criados entre plataneras» (risas). El estar acostumbrado a vivir entre el sol, la naturaleza y el color no quita que no te puedas sentir atraído por una ciudad con tanta historia como Londres. Me encantaba vivir allí, fue una época maravillosa a nivel estético.

–Esa experiencia londinense habrá tenido mucho que ver a la hora de elegir a Ofelia como inspiración de su colección.

–Trabajé de camarero en la Tate cuando tenía 20 años y todas las tardes subía al museo a ver el cuadro de Ofelia. Es ahí donde establezco la primera conexión con ella. Ofelia reivindica la contemporaneidad de una imagen de la mujer que desde Shakespeare hasta hoy apenas ha evolucionado, en el sentido de la predominancia del poder masculino, la manipulación de la que son objeto las mujeres y todo lo que ese entorno conlleva. Después está la parte estética, que juega un papel fundamental. Por ejemplo, cómo ella asocia las flores con las personas a las que quiere.

–¿En qué momento ve claramente que ella será el centro de este proyecto?

–Fue Javier, mi marido, quien me instó a utilizar a Ofelia como inspiración, porque sabe la pasión que siento por ella y conoce mi gusto por todo lo prerrafaelista. Además, retomar su figura es volver a hablar del preciosismo estético, que en mi opinión está abandonado. Entonces comencé a investigar sobre el personaje y descubrí una película de 1940 de la que tomé, por ejemplo, las mangas de balón que aparecen en el desfile. En todo caso, decido utilizar a Ofelia porque siento como si hubiese vivido su historia y necesitaba describirla. Por eso en el desfile se ve su evolución: al principio se evoca la estética floral con colores y estampados, después, presento al personaje como lo imagino dentro del palacio, y el colofón final es la boda ficticia que ella idea pero nunca consigue.

–¿Cuándo supo que quería dedicarse a este oficio?

–Mi madre siempre dice: «Mi hijo aprendió a dibujar antes que a escribir». Desde que tenía 4 o 5 años ya pasaba el día dibujando. Siempre he tenido afinidad con la parte más preciosista de la moda. Allí encuentro otro aspecto interesante de la figura de Ofelia: la manera en que los artistas prerrafaelitas utilizan a un icono de la literatura para proyectar lo que el arte debe ser. Es la misma conexión que debe existir entre literatura, arte y moda para intentar dejar atrás la frivolidad con la que muchos ven esta industria. Los diseñadores debemos demostrar que nuestro trabajo también tiene contenido.

–Las alpargatas artesanales de OBIstudio, su marca, completan los «looks» del desfile, ¿la idea de reivindicar lo hecho a mano está presente también en la colección?

–Todo en ella fue adquirido y elaborado de manera artesanal en España. El reto era demostrar que aquí existe un mercado, el artesano, que se ha olvidado y que habría que recuperar. Me preocupa mucho rescatar tradiciones y quizá por eso todo lo que me inspira ahora mismo es la idea de dar nueva vida a perfiles olvidados, algo que a lo mejor puede llegar a ser un concepto de moda sostenible.

–Ha trabajado en Zara y en Carolina Herrera, pero su carrera despegó en Pedro del Hierro.

–En Madrid hice mi primera entrevista con Aurelia Medina, que entonces era relaciones públicas de Pedro del Hierro, el diseñador. Ella me puso en contacto con Cortefiel, que se estaba creando. Pasé a formar parte de ese equipo, por lo que conocí al diseñador y trabajé con él. De hecho, la capa con la que salí al final del desfile perteneció a una de las primeras colecciones de Pedro del Hierro en Cibeles y Aurelia me la consiguió para rendirle homenaje. Además, «Ofelia» fue confeccionada por las mismas modistas que trabajaron para Pedro del Hierro, muchas de ellas jubiladas, a las que Aurelia les pidió el favor de que retomaran su labor. Hay mucho sentimiento en torno a esta colección.