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Alcalde busca gobierno en el Corpus

  • El alcalde de Granada, Luis Salvador (en el centro), en la procesión del Corpus Christi de Granada / Foto: La Razón
    El alcalde de Granada, Luis Salvador (en el centro), en la procesión del Corpus Christi de Granada / Foto: La Razón

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21 de junio de 2019. 18:43h

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Lucas Haurie 22/6/2019

En la Granada del desgobierno no se puede vivir mejor. El sol del jueves Corpus Christi reluce con la grandeza de los días antiguos. La temperatura acompaña a la fiesta en la que se mira gran parte de la ciudad. Estos días solamente se habla de contentos. El tren está de vuelta después de un lustro de incomunicación ferroviaria y lo hace además en su versión de alta velocidad. Incluso viene Pedro Sánchez, que se anima a cualquier comilona aun en su cargo en funciones. El presidente del desgobierno inaugura el AVE en la Granada desgobernada. Bendita alineación de astros. Todo va bien, incluso en el Ayuntamiento.

Los planetas de la galaxia de las derechas, el mismo que conduce la Junta desde Sevilla, no hablan el mismo idioma en el consistorio de la antigua capital nazarí. Las tres culturas andalusíes son aquí una Torre de Babel inconmensurable. El alcalde investido de Ciudadanos tiene cuatro concejales, uno más que Vox y tres menos que el PP. Los tres suman la mayoría absoluta. "No hace falta haber estudiado una ingeniería para deducir que algún trato han tenido que hacer", interpreta Jorge. El alcalde ha avanzado que habrá equipo de gobierno el lunes o el martes. Mientras, en el desgobierno, se respira ambiente de Corpus.

La mañana amanece clara en las calles del centro granadino. Pétalos, incienso, espigas y todo tipo de verdes aromáticos sirven de atrezo sensorial al uniformado cortejo en los alrededores de la Catedral. Son los motivos de la primavera tardía, esa cosecha que se atisba con cada fruto adelantado. En comparación con el día a día de la ciudad, en que el turista señorea la calle, el jueves de Corpus es una magna manifestación de granadinos. Frente a ellos pasan estandartes, caballistas, hermanos de hermandades antiguas, custodias... y el Gobierno, cuyo alcalde, Luis Salvador, ha desfilado solo, todo un síntoma.

Y no es metáfora la mención a la soledad. Lo explica Jorge, un maestro de escuela de 53 años, granadino de toda la vida. No es normal que el alcalde no vaya acompañado de los suyos. "La cosa es que todavía no tiene a nadie; no hay equipo de gobierno", subraya este vecino de la calle San Matías. Sebastián Pérez, líder del PP vetado por Vox, no ha querido acompañar en el Corpus al alcalde, pese a haber respaldado su toma de posesión el pasado sábado. Hay quienes dicen que se negocia en Madrid. Jorge tiene otra perspectiva. "Al PP alguien debió decirle que los acuerdos se firman", dice.

Las hipótesis sobre el pacto no escrito de las derechas son variadas. Se dice que habrá dos alcaldes en los cuatro años de legislatura, también que no los habrá. Es lo que interpreta Ciudadanos. Vox, por su parte, amenaza con una moción de censura. ¡Alehop! Desgobierno total. Después de las elecciones generales, municipales y europeas, los equilibrios no se han corporeizado. La transustanciación debe esperar. "Sólo faltaba que Macron opine del Ayuntamiento de Granada", dice traviesamente Jorge mientras no le pierde ojo al cortejo.

En el PSOE están que trinan. Francisco Cabezas, el conductor socialista granadino a quien todos llaman Paco Cabezas, revolcó al PP en los comicios del 26-M. El milagro no culminó en el juego de las mayorías, aunque la tuvo absoluta durante toda la tarde del recuento electoral. Hasta el final. El mosqueo no ha sido chico. Y, claro, emponzoña todo lo que está en su mano. Con sus diez ediles y los tres de Podemos, sólo necesita uno. Por eso agita con carantoñas: vergüenza, trapicheos e inestabilidades. Cuando lo verdaderamente anómalo es que el contento cunda en Granada durante el Corpus.

Ahora son unas señoras con mantillas blancas las que bajan la rampa del templo. La normalidad de este día tan extraordinario, en medio de una reunión de miles de granadinos en torno al rito, constituye el milagro cotidiano de la civilización. En ciertos procesos, en algunos determinados momentos, los políticos facilitarían las vidas de sus administrados pasando desapercibidos. En Granada, eso de la ausencia lo están haciendo fenomenal. Ni hay ni Gobierno. Igual que en España, cuyo Ejecutivo en funciones lleva siéndolo desde prácticamente la moción de censura; y antes, con Rajoy, casi un año.

El sol aprieta al mediodía. Por fresco que esté siendo el final de la primavera, la geometría manda en el planeta, como en la actual política de los bloques de partidos. El rigodón está siendo rítmico, pero el ruido rememora una salvaje danza ancestral neutralizada por los siglos. Las cizañas consuetudinarias. En el Corpus, en cambio, todo el mundo es feliz. Sólo se habla del AVE. Y de un vigilante apuñalado guardando una caseta en el recinto ferial.

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