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Candidatos a la moda en Sevilla

La mitad de los presidenciables arrancó la campaña en la capital hispalense. Andalucía reparte un trozo grande en el pastel de los diputados

La mitad de los presidenciables arrancó la campaña en la capital hispalense. Andalucía reparte un trozo grande en el pastel de los diputados

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Sevilla está de moda. Nadie puede rebatir que la vieja Híspalis es, hoy día, una de las capitales más atractivas para venir a hacer lo que sea. Literalmente, lo que sea. Que le gusta el cine europeo, ése de historias muy lentas y plano fijo o largos plano-secuencia, aquí tiene usted una semana entera consagrada a la filmografía reciente del viejo continente; que a usted lo que le va son las radiofórmulas, los grandes shows con muchos decibelios, celebrities que marcan tendencia y Rosalía (ella ya tiene categoría propia), aquí ha podido disfrutar usted de la gala de los premios MTV que estos días llena las calles de chavalería y jolgorio; que usted, faltaría más, está apegado a las esencias de esta noble ciudad mariana, no se preocupe, que seguro hay organizado un triduo, un besamanos, una magna o una salida extraordinaria ordinariamente prevista; que lo que le va es quemar la tarjeta en gigantescos centros comerciales, en los que se compra, se surfea y se echa la tarde entre olores a vainilla y coco, aquí cuenta usted con el centro comercial más grande del sur de Europa.

Que a usted, pongamos, le gusta la política y es de los que desde bien temprano se pega al televisor con Antonio García Ferreras y se acuesta con su mujer, la de Antonio –son formas de hablar– porque usted ve los debates como mi vecina ve «Sálvame», aquí tiene mítines por doquier. No uno, ni dos sino tres han sido los candidatos a la Presidencia del Gobierno que este jueves arrancaron la campaña electoral en Sevilla. Tres de seis, la mitad de los partidos nacionales y gracias que no es ésta tierra de nacionalismos, que si no... Dudamos que detrás de estos movimientos políticos estén el alcalde Juan Espadas y su consejero áulico, Antonio Muñoz, en su afán sin freno por acumular eventos internacionales que sitúen de manera permanente a la capital en los informativos. Pero nos encantaría pensar que también se dedican a convencer a la oposición para que paseen por Sevilla sus banderas y banderines después de haber degustado un trozo de carne fría en una gastrobar o un yogur helado en la esquina de alguna calle de este centro pringoso con olor a azúcar glasé y boñiga de caballo que habitamos a diario.

Mejor no desviarse, porque no debe dársele munición a esa ceniza legión que despotrica contra el turismo y sus muchas bondades. Hoy salimos a la calle con el espíritu de un encuestador de Tezanos para sondear la opinión respecto a la coincidencia el pasado jueves de los máximos líderes –Pedro Sánchez y Pablo Casado– y el debutante –Íñigo Errejón– en Sevilla en el arranque de esta microcampaña electoral porque, como saben, aquí se juega el partido y Andalucía reparte un trozo grande en el pastel de los diputados.

A Pedro Sánchez, ya lo saben, Susana Díaz le organizó (bueno, bueno) un mitin en Pino Montano, que es el lugar donde desde antiguo el Partido Socialista gana o, mejor diremos, ganaba las elecciones. Porque hoy día la cosa está dividida y el personal cansado y este domingo 10 de noviembre Pedro «El Guapo» puede llevarse uno de esos batacazos épicos que no se otea cuando se está calentito en el Falcon. Pongo el oído en una de las farmacias más frecuentadas del barrio, a la que acudo en busca de algo para los ardores consecuencia del atracón de promesas políticas que llevo. Escucho un finísimo análisis: «Nadie da duros a pesetas, al que me diga de verdad cómo va a arreglar las pensiones, le voto; pero la verdad, no ojana», sostiene con su tarjeta verde en la mano María Luisa, abuela, madre y sostenedora familiar (un hijo divorciado y parado en casa, apunta) con una paga «justita» de sus años como limpiadora en un colegio público de la zona.

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En nuestra conversación sale a colación el líder nacional del Partido Popular –que eligió un hotel de la Cartuja para dar el pistoletazo de salida a la campaña– y María Luisa se reserva la opinión por no ser zafia, confiesa. «Cuando sale en la tele, lo quito, ahora se ha dejado barba como Rajoy», bromea ya en la salida del local. Ni pregunto por Errejón, que también eligió Sevilla como centro de operaciones de su estreno como candidato a la presidencia del Gobierno desde la sala Box (¡con be!) de La Cartuja, porque a estas alturas el personal ya no sabe si Más País es un partido, un submarino de puño y rosa, un nuevo periódico o el nombre de un programa de esos en los que va un famoso en horas bajas recorriendo las aldeas mesetarias. Señores, vayamos a votar en masa, aunque sólo sea porque estos tíos dejen de venir a Sevilla, que con el Circo del Sol, que está al caer, ya tenemos suficiente.