Chaves desoye a Ferraz y se mantiene en su escaño hasta el final de la legislatura

Su entorno les habría sugerido que renuncie para no perjudicar al PSOE

El diputado socialista Manuel Chaves, en los pasillos del Congreso de los Diputados
El diputado socialista Manuel Chaves, en los pasillos del Congreso de los Diputados

«Es una situación diferente». Éste es el argumento en el que se apoya el diputado Manuel Chaves para distanciarse de la decisión de José Antonio Griñán de no optar a la reelección en el Senado y de dejar la política para que la investigación sobre su supuesta implicación en el «caso de los ERE» no afecte a su partido, al que quiere quitar «la presión» que conlleva ese proceso. La legitimidad que le aporta haber sido elegido por las urnas es para Chaves condición suficiente para agotar la legislatura y no renunciar, por el momento, a su escaño en el Congreso.

El anuncio de Griñán obedece por un lado a la complicada situación que vive el PSOE de Andalucía ante la imposibilidad de formar gobierno. El ex presidente de la Junta –principal valedor de Susana Díaz– no quiere ser un «obstáculo» para que la lideresa pueda gobernar, pues partidos como Ciudadanos o Podemos han puesto como condición indispensable para prestarle su apoyo en la investidura que tanto Chaves como Griñán abandonen sus cargos. Por otro lado, el ex presidente anunció su decisión para evitar que el partido le renovara como senador –lo es por designación del Parlamento autonómico–, algo que debía ocurrir en las próximas semanas. «No quería forzar esa situación», argumenta. No obstante, fuentes del Grupo Socialista en el Senado señalaron a Efe que Griñán aún no les habría comunicado su decisión de no optar a la reelección.

El paso atrás de Griñán supone un respiro para Ferraz y San Telmo. Si algo ha unido a Sánchez y Díaz en los últimos tiempos es la acuciante necesidad de que los ex presidentes andaluces renuncien a sus escaños motu proprio y evitar así tener que forzar su expulsión. El líder del PSOE busca frenar el desgaste electoral que el goteo de declaraciones ante el Tribunal Supremo supone de cara al 24 de mayo y la presidenta de la Junta en funciones, serlo de facto cuanto antes.

A fin de que la idea de la renuncia cale y sea asumida como propia, el PSOE habría iniciado una ofensiva para que los entornos de ambos dirigentes les trasladasen la idoneidad de dar un paso atrás por «cariño a las siglas» y «por responsabilidad con el partido». Se hizo a través de conversaciones con personas de su confianza y no de presiones institucionales para convencerles. Esta maniobra se habría realizado de forma sucinta o incluso expresa, como cuando Díaz declaró que ambos dejarían el escaño, unas declaraciones que el propio Chaves califica como «gratuitas», pues sobrepasaron las normas del partido. A pesar de ello, en el PSOE sigue apostando sin fisuras por la inocencia de los ex presidentes y existe el convencimiento total de que serán desimputados.