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Contribuyente gaditano en Tabarnia

  • Albert Boadella, “presidente” en el exilio de Tabarnia
    Albert Boadella, “presidente” en el exilio de Tabarnia / Connie G. Santos

Tiempo de lectura 4 min.

25 de febrero de 2018. 19:34h

Comentada
José Manuel Cansino.  26/2/2018

Tras décadas abonando el terreno el detonante del desafío secesionista catalán fue la exigencia del pacto fiscal del presidente Mas a imagen de los privilegiados sistemas de financiación forales de las tres provincias vascas y navarra, ninguna de las cuales contribuye con la recaudación de los impuestos a la nivelación o solidaridad con el resto de territorios españoles. El discurso del «España nos roba», desmentido cuando al Ministerio de Hacienda le dio la gana de publicar las balanzas fiscales, tenía un pilar clave en el argumento del desigual esfuerzo fiscal soportado por los contribuyentes catalanes cuando se comparaba su aportación a la caja común del Estado con los servicios públicos recibidos. Pero aunque desmentido por las balanzas fiscales ya conocidas, conviene enfatizar la fragilidad argumental secesionista.

Para ello definamos al «contribuyente gaditano» como aquel que apecha con sus cargas fiscales desde algún municipio de la provincia de Cádiz. El término viene a colación de la descalificación que un dirigente de las radicales CUP intentó hacer de un foro de debate celebrado en Sevilla patrocinado por la Fundación Cajasol al que intentó atribuir la fonética gaditana. Pues vamos adelante con el «contribuyente gaditano» y tengamos en cuenta que la carga efectiva que soporta en su IRPF viene medida por lo que en su declaración de la renta le aparece como «Cuota resultante de la autoliquidación (CRA)», lo que equivale a la «cuota líquida». Efectivamente, si tomamos Cataluña en su conjunto su CRA per capita es alta y llega a los 6.109 euros aunque resulta ampliamente superada por la carga efectiva de los contribuyentes residentes en la región madrileña (más de 7.500 euros). Hasta ahí nada hay diferente a lo que ya nos decían las balanzas fiscales. Sin embargo imaginemos que ahora me llama alguien del gabinete del president Boadella desde el exilio y me dice, ojo, mire usted lo que pasa en Tabarnia. Y allá que me voy a ver si exageran o no los perseguidos habitantes de Tabarnia residentes en Barcelona y Tarragona (zonas mayoritariamente contrarias a la independencia).

Pues resulta que el oprimido contribuyente residente (disculpen el ripio) en Barcelona soporta una carga tributaria de 6.449 euros frente al contribuyente medio residente en Gerona que soporta una CRA de 4.992 euros. ¿Y qué pasa en Tarragona, la otra provincia tabarnesa? Pues que sus contribuyentes soportan una carga de 5.144 euros, es decir, unos cientos de euros largos más que los pagados por los contribuyentes de Lérida (4.740 euros). No está de más recordar que España es el único país del mundo en el que los topónimos no existen oficialmente en la lengua mayoritaria. Es evidente que las provincias más independentistas soportan una CRA per cápita significativamente más baja.

Y ahora pongámonos en modo andaluz o en el de los campos de Castilla, esos de los que tanto se mofan los supremacistas de la secesión con el silencio condescendiente de no pocos. Pues puestos en este «modo» para tener una imagen rigurosa de lo que digo basta considerar que el CRA per capita soportado en Sevilla es de 5.121 euros y el de Valladolid de 4.666 euros.

Bien, pero ¿qué pasa con nuestro contribuyente gaditano del que se burlaba el representante de las CUP? Pues «mirusté» (aquí sí procede el atajo fonético sevillano que enseñaba Don Jerónimo Trigueros en mi colegio público de la Campiña sevillana), la carga fiscal (CRA) de la criticada Cádiz es de 4.542 euros, muy similar a la de Lérida pero con el doble de la base de contribuyentes. Es aquí cuando mi cuñada gaditana (perdón por el segundo ripio) desenfunda su pito de carnaval, se pone su título de mega ingeniera por montera (caramba, tres ripios y en Semana Santa) y se va con sus pollitos y mi hermano del brazo soplando alegre por los muros de la Caleta. El «contribuyente gaditano» va de cabeza a la manifestación del 4 de marzo en Barcelona en comprometido apoyo de los contribuyentes tabarneses. Se ve perfectamente reconocido en su mismo escarnio fiscal.

Tabarnia es la que verdaderamente contribuye en términos de IRPF y el resto de Cataluña, como gran parte de España, recibe una parte de su esfuerzo fiscal. El economista Fernando Trías de Bes ha escrito que los desequilibrios fiscales y solidaridad territoriales se dan en todos los espacios políticos. Cuando en el argumentario secesionista la solidaridad territorial dentro de Cataluña no es un problema y sí lo es con el resto de España, lo que en realidad hay es un sentimiento excluyente: la nacionalidad de con quién se quiere ser solidario y con quién no. Esto es lo que hay. Pero sobre todo lo que hay son ganas, muchas ganas de seguir viviendo en esta gran Nación española que paseamos a cuestas cada día, cada hora, cada vida.

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