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Carmen Crespo: «Doñana puede convivir con los sectores productivos que sean respetuosos»

La consejera de Agricultura de la Junta cree que reducir el número de peonadas es «insuficiente» para amortiguar los efectos de los aranceles o del «Brexit»

La consejera de Agricultura de la Junta cree que reducir el número de peonadas es «insuficiente» para amortiguar los efectos de los aranceles o del «Brexit».

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El sector agrario andaluz vive un momento especialmente convulso por la amenaza de los aranceles de Estados Unidos y las dudas en torno al «Brexit». La crisis del precio del aceite y los efectos del cambio climático añaden incertidumbre a un ámbito vital para la economía de la comunidad autónoma.

Acaban de entrar en vigor los nuevos aranceles a productos agroalimentarios españoles impuestos por la Administración Trump. El impacto de esta medida en Andalucía oscilará entre los 300 y 600 millones de euros. ¿La Junta tiene previsto poner en marcha acciones para amortiguar las pérdidas?

La horquilla es tan grande porque todavía no se sabe el impacto real sobre la producción que estamos exportando. El mercado de Estados Unidos tiene efecto dominó sobre otros. Los propios exportadores nos dicen que el efecto puede ser mayor. Recuperar un mercado perdido es muy complejo. En frutas y hortalizas, Estados Unidos es nuestro principal mercado fuera de la Unión Europea. Para productos como el aceite de oliva está siendo un mercado emergente importantísimo. Es injusto que hayan tomado como rehenes a los productos agroalimentarios cuando esto es una guerra comercial por cuestiones que tienen que ver con la aeronáutica. Es un daño que puede ser irreversible, pero tenemos que pensar en positivo. La Unión Europea debería haber puesto en marcha las ayudas compensatorias a estos sectores para poder abrir nuevos mercados, incentivar la promoción exterior y fidelizar otros mercados que ya tenemos. La Unión Europea se ha estado preparando muy bien para la PAC, incluso para una PAC post 2020 que tenga una arquitectura verde y otros elementos importantísimos para el consumidor, pero no se ha preparado lo suficiente para hacer frente a los ataques comerciales que padecen nuestros productos agroalimentarios. Por parte de la Junta estamos estudiando ayudas de compensación financiera. También estamos planteándonos cuestiones de promoción. Acabamos de poner en circulación 1.000 millones de euros para el sector, en el marco de la PAC y para las organizaciones de productores. El presupuesto de agricultura ha subido un 19 por ciento respecto a lo que hacían los gobiernos anteriores. A final de año pondremos en marcha una medida que tiene que ver con la integración de las empresas y otra para que puedan comercializar juntas, aunque no estén integradas.

Abogó por un frente común. ¿Cómo valora el posicionamiento del Gobierno central? ¿Debería hacer más?

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La lealtad institucional debe existir, sobre todo en estos temas europeos y de Estado. Tenemos que ser inteligentes y unirnos. Desunidos nadie nos va a escuchar. Ha faltado diplomacia activa de primer nivel, a cargo del presidente del Gobierno.

El «Brexit» añade más incertidumbre al sector. ¿Están preparadas las empresas que exportan al Reino Unido?

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Nos preocupan algunos sectores, como el vitivinícola o el de las frutas y hortalizas, que pueden tener muchas dificultades. Reino Unido se convertirá en un tercer país. Desde Andalucía hemos articulado 111 medidas. En agricultura estamos preocupados fundamentalmente por las aduanas. Hemos pedido al Ministerio que nuestros productos no tengan que pararse en las aduanas porque muchos de ellos son perecederos. También nos preocupan las moratorias. Hay que articular normativas que se compaginen desde el Reino Unido y la Unión Europea. Hay que articular medidas compensatorias que no supongan una merma de los recursos de la PAC.

A pesar de que España es el principal productor de aceite de oliva a nivel mundial, cuenta con los precios en origen más bajos de la Unión Europea. ¿Están justificadas las recientes protestas?

No había nada que indicara que el precio del aceite fuera a ser tan bajo. La cuestión de los precios es muy voluble y sensible. El sector tiene que estar más unido y profesionalizado. Es decir, que los productores se unan para vender, que haya posibilidad de almacenamiento privado y que España pida en Europa los umbrales de referencia. Tenemos que ser comercialmente más agresivos. Somos potencia oleícola. Tenemos que ir de la mano de los organismos europeos y nacionales. Esta campaña será corta debido, entre otros factores, a la sequía y a los efectos de la Dana. Pero tendremos campañas importantes, no sólo aquí, sino en el mundo. Estamos viendo lo que se está haciendo en el delta del Nilo y cómo se produce en Portugal. Tenemos que producir y envasar con calidad, inspeccionar los rellenables y hay que abrir mercados emergentes. Tenemos que acostumbrar y hacer ver, de la mano de la salud, a los asiáticos e incluso europeos que el aceite de oliva es una grasa saludable.

Recientemente el presidente del Gobierno anunció una reducción del número de peonadas para poder cobrar el subsidio agrario. ¿Es la medida que realmente se necesita para incentivar a los agricultores?

Es absolutamente insuficiente. Pensar que el tema de las peonadas va amortiguar los efectos de los aranceles o del «Brexit» demuestra no tener conocimientos suficientes del impacto de estas circunstancias. Es una medida loable y necesaria para el campo y los trabajadores. Nadie lo va a poner en cuestión, pero es insuficiente.

Se habla mucho del relevo generacional en el campo, un fenómeno vinculado a la despoblación de las zonas rurales. ¿Qué se puede hacer en este ámbito?

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Quedan muchas cosas que no se habían hecho. Estamos sacando el 150% más de recursos para jóvenes agricultores. Todo ello de la mano de las organizaciones agrarias y cooperativas. Si estos recursos no son flexibles, un joven empieza un negocio y si cambia le decae la ayuda. Esto no puede ocurrir. Es importantísimo que se adelante el dinero. Es una filosofía moderna, adaptada a los nuevos tiempos. Este Gobierno apuesta por el relevo generacional en el campo con la rebaja del impuesto de sucesiones y donaciones.

Coincidiendo con el 50 aniversario de Doñana el presidente de la Junta, Juanma Moreno, anunció una «revolución verde». Esto debe ir más allá de una mera declaración de intenciones.

Por supuesto. En Andalucía se había hablado mucho de cambio climático pero se había hecho poco. Había una ley, que tenemos que desarrollar, pero hay muchas cuestiones por hacer. Hay que invertir en el medio natural. Tras el incendio que arrasó Doñana en 2017 no se invirtió en la zona. La inversión en este espacio, en 2019 y 2020, va a ser de 17,5 millones de euros, lo que jamás antes se había hecho. Es otra revolución desde el punto de vista de la apuesta por el medio natural. Subimos los presupuestos de 2020 para Sierra Nevada. También para los demás parques. Tenemos que reforestar porque si no Andalucía pierde masa verde. Por tanto, se consignan 150 millones de euros para reforestación. Esa es otra revolución. De hecho, la restauración ambiental tras los incendios se había quedado en el 39 por ciento con el anterior gobierno. También queremos que el medio natural conviva con las personas y las empresas. Hemos consignado 106 millones de euros para ayudas forestales. Desde el año 2012 no se había invertido en este ámbito. Hay que apostar por las energías limpias. De los más de 4.000 expedientes bloqueados, muchos de ellos se referían a proyectos de energías limpias. Tenemos una fuente de energía importantísima, como es el sol, que no la estamos aprovechando lo suficiente. Muchos inversores vinieron con la intención de poner en marcha proyectos de energía limpia y se tuvieron que marchar. Tenemos que ser modernos en el medio ambiente y apostar por la economía circular. La directiva europea habla de que el residuo es una oportunidad, no un problema. El cambio climático está afectando especialmente a Andalucía. Después de las Danas se ha invertido en la restauración de los cauces. Estamos haciendo una investigación sobre la subida del agua del mar. Esto no se había hecho antes. También estamos apostando por los «life watch», es decir, investigar lo que va a repercutir el cambio climático en la biodiversidad de Andalucía. Hemos aprobado la figura del comisionado para el cambio climático, un funcionario de reconocido prestigio que se encargue de este tema tan importante. Junto a ello, también apostamos por la eliminación de las bolsas de plástico de un solo uso. Esto es una revolución. O te apuntas a ella o pierdes el tren.

La UE ha alertado del problema de los pozos ilegales en Doñana. Existen sentencias que obligan a su cierre. ¿La Junta colabora para localizarlos y proceder a su clausura?

Es un tema que corresponde al Estado. De todas formas, la Junta es absolutamente leal con las sentencias judiciales. No hemos obstaculizado nada. Eso sí, lo que no vamos a permitir es que se criminalice a los agricultores. Lo único que han pedido es tener agua. Y se puede dar agua porque se aprobó una ley del trasvase de los ríos Tinto, Odiel y Piedras y estamos esperando que se constituya la comisión para esta operación. Esto es urgente. El Gobierno de Rajoy cerró pozos cercanos a Doñana y estaba yo de delegada del Gobierno. Se compró el suelo de los Mimbrales, que permite recargar los acuíferos y dar al Fresno 4,99 hectómetros, aunque era en precario porque fue lo que nos dio tiempo. Doñana puede convivir perfectamente con los sectores productivos que sean respetuosos.

Un punto negro en la gestión ambiental son las depuradoras. ¿Está prevista la construcción de nuevas infraestructuras?

De 700 millones presupuestados, sólo 219 se habían ejecutado en este ámbito por parte de los gobiernos anteriores. El Gobierno de Juanma Moreno está haciendo una gran apuesta por la depuración de aguas. En dos años vamos a tener empezadas 300 actuaciones de interés autonómico.

El PP decía en la oposición que iba a derogar el canon del agua. ¿Se mantiene este compromiso?

Abogamos por esto porque no se estaba utilizando. Era injusto cobrar este canon en los recibos a los ciudadanos y no hacer nada en depuración. Ahora lo utilizamos, por eso no se ha derogado. La UE sancionó a España porque Andalucía no ha hecho la depuración. Además, nos da una posibilidad de futuro en una tierra seca, con afección del cambio climático. Las aguas regeneradas pueden tener un uso agrario. Eso es lo que hemos defendido en las instituciones europeas en nombre de toda España.

Se acaba de presentar una campaña de promoción del sector cárnico, ahora más en entredicho que nunca por la crisis de la listeriosis. ¿Qué hemos aprendido de este brote?

Los expertos dicen que la crisis de la listeriosis se ha gestionado de forma correcta. Hubo fallos. Se estudiarán y se corregirán. Espero que no se dé una circunstancia parecida jamás. Lo que más lamentamos son los fallecimientos y los abortos. No queremos que se establezca un paralelismo entre el sector cárnico y la listeriosis. Sería totalmente erróneo. El sector cárnico andaluz es potente, cumple con todas las garantías sanitarias y exportó un 22 por ciento más en los primeros ocho meses del año.

En relación al alga invasora. ¿Cómo se puede apoyar a los pescadores ante tantas pérdidas?

Demandamos al Gobierno de la Nación celeridad para declararla especie invasora. Nos prometieron que lo iban a hacer antes de final de año. Mientras, hemos firmado con los barcos «Ocean clean tecnology» abordar el estudio de este alga y ver los mecanismos para que no se extienda más.