De la sabana africana a la Semana Santa de Sevilla

El IAPH restaura el manto de la Virgen de los Ángeles y concluye que las piezas de marfil son de un elefante macho de una especie vulnerable

La consejera y parte del equipo multidisciplinar junto al manto de la Virgen de los Ángeles
La consejera y parte del equipo multidisciplinar junto al manto de la Virgen de los Ángeles

El IAPH restaura el manto de la Virgen de los Ángeles y concluye que las piezas de marfil son de un elefante macho de una especie vulnerable

No está todo inventado en la Semana Santa de Sevilla ni sus secretos permanecen al descubierto. Cualquier intervención en imaginería, bordado u orfebrería puede deparar sorpresas que dan buena muestra de la riqueza artística de las hermandades, de los avatares que han sufrido a lo largo de la historia y de la multitud de anécdotas que existen en torno a sus miembros y las imágenes a las que rinden culto. Prueba de ello es el valioso manto de la Virgen de los Ángeles de la cofradía de Los Negritos, que acaba de ser restaurado por el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH). Una pieza «única, singular y especial», tal y como aseguró ayer la consejera de Cultura, Rosa Aguilar.

La intervención que ha llevado a cabo el equipo multidisciplinar ha deparado un original descubrimiento: el marfil de las cabezas de los querubines y de los ángeles centrales proviene de un elefante macho de la sabana de África Central, concretamente de la especie loxodonta africana. Actualmente está considerada por la Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza (UICN) como una especie vulnerable, por lo que las piezas «son de un gran valor, al menos biológico». Éste es el resultado del análisis morfobiométrico realizado por el laboratorio de paleobiología del IAPH y del análisis genético llevado a cabo gracias a la colaboración de la Estación Biológica de Doñana. Para ello, se ha utilizado 0,1 gramos de marfil, «una cantidad ínfima para el resultado tan contundente», señalan desde el organismo dependiente de la Junta.

Este manto sustituyó al de Rodríguez Ojeda de 1916, en terciopelo azul y bordado en oro, con el que procesionó la dolorosa del Jueves Santo hasta 1960. En 1957 se compró el tejido de tisú en Valencia para el nuevo manto, donación de Serafín Méndez Pérez, hermano de la cofradía. En mayo de 1958 se presentó el dibujo-boceto de los bordados por parte del pintor Juan Miguel Sánchez Fernández, siendo aprobado por el cabildo de oficiales. El libro de actas destacó «su acierto, buen gusto, originalidad y arte que encierra el proyecto». Los bordados fueron realizados entre 1958 y 1961 por el taller de las religiosas Trinitarias de Sevilla, pagados por Enrique García Carnerero. El coste ascendió a 225.000 pesetas. Las piezas de marfil las realizó el taller de Mazuelos y Doblas, ascendiendo el valor material a 4.900 pesetas y el de ejecución a 31.000.

Presentaba, según el IAPH, un «aceptable» estado de conservación, pero «se advertían algunas alteraciones propias de una pieza que actualmente cumple su función de uso, lo que implica una manipulación para sus salidas procesionales o en los diferentes cultos». Además, la suciedad «ocultaba los matices originales de la obra» y se localizaron depósitos de cera.

La intervención se ha basado en el «respeto absoluto por el original y en la conservación de este bien cultural para garantizar su perdurabilidad en el tiempo». El equipo procedió a aspirar los elementos depositados en la superficie y eliminó la cera. Igualmente, fijó los hilos y piezas sueltas y se consolidaron zonas con pérdidas. Todos los materiales empleados fueron teñidos convenientemente con tintes sintéticos en el propio taller, siguiendo los protocolos establecidos para cada caso.