Denis pincha el globo de Lopetegui

El Sevilla fue mejor que el Celta, tardó mucho en marcar, por medio de Vázquez, pero concedió el empate en la jugada siguiente (1-1)

El delantero del Sevilla Luuk de Jong cabecea el balón / Foto: Efe
El delantero del Sevilla Luuk de Jong cabecea el balón / Foto: Efe

El Sevilla fue mejor que el Celta, tardó mucho en marcar, por medio de Vázquez, pero concedió el empate en la jugada siguiente (1-1)

El debut del Sevilla de Lopetegui en casa se saldó con un tropiezo frente al Celta, que se llevó exactamente lo que había venido a buscar: un punto. Los locales fueron netamente mejores que su rival, pagaron su falta de puntería en la primera media hora, creyeron haber ganado cuando el Mudo Vázquez adelantó a su equipo a falta de diez minutos... y concedieron la igualada a Denis Suárez en la jugada siguiente.

Tenía ganas el sevillismo de ver a su equipo, victorioso e imbatido, en el Sánchez-Pizjuán y respondieron los hombres de Lopetegui con una primera parte que confirmó lo bueno y lo menos bueno que se sabe en este fin de mercado. Que hay mucho trabajo detrás y un futuro prometedor, pero que conviene corregir cuanto antes el déficit de delanteros que han dejado la marcha de Ben Yedder, la defenestración de Dabbur y la condición arbórea –un tronco de toda la vida– de Luuk de Jong. Produjo muchísimo fútbol el Sevilla en la primera parte, que dominó de forma apabullante, pero la falta de puntería del holandés e incluso su renuencia a aparecer donde iban los centros, mantenían el marcador virgen al descanso.

El desgaste de la primera media y la canícula propiciaron una segunda parte más cansina, en la que el Sevilla pretendió que el Celta para explotar los espacios. No había forma, porque a los gallegos les valía el empate a cero y hacia ello caminaba el duelo cuando el Mudo Vázquez cazó una falta lateral de Banega y cruzó con la cabeza. En la jugada siguiente, Denis Suárez se plantó ante Vaclik para batirlo por primera vez en la Liga.

Los últimos instantes, incluidos ocho minutos de prolongación, los jugó el Sevilla en superioridad numérica porque Beltrán se lesionó con los tres cambios hechos. No hubo nada. Sólo frustración e impotencia, sobre todo cada vez que De Jong tocaba la pelota. Da penita.