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Desfusión hospitalaria en Granada: El SAS desvía equipos de un contrato específico del Campus de la Salud

La Consejería dota al hospital Virgen de las Nieves sin sacar un concurso público propio y depreciando el otro complejo

  • El descontento de los profesionales con el proceso de desfusión iniciado por la Junta de Andalucía ha dado lugar a diferentes actos de protesta en los últimos tiempos
    El descontento de los profesionales con el proceso de desfusión iniciado por la Junta de Andalucía ha dado lugar a diferentes actos de protesta en los últimos tiempos
  • Protestas en las inmediaciones del Virgen de las Nieves comandadas por Spiriman, pidiendo dos hospitales completos de verdad
    Protestas en las inmediaciones del Virgen de las Nieves comandadas por Spiriman, pidiendo dos hospitales completos de verdad
Sevilla.

Tiempo de lectura 8 min.

14 de febrero de 2018. 21:54h

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Sevilla. 15/2/2018

El Servicio Andaluz de Salud (SAS) está desviando equipamiento clínico del nuevo hospital Campus de la Salud de Granada al hospital Virgen de las Nieves desde el pasado mes de julio, según fuentes del centro hospitalario contrastadas por LA RAZÓN. Estos movimientos se encuadran en el contexto de la denominada desfusión hospitalaria que el Gobierno andaluz pretende dar por concluida el próximo mes de marzo. Una decisión que pone bajo sospecha el cumplimiento del contrato de colaboración público-privada que la Consejería de Salud adjudicó el 9 de septiembre de 2016 a la empresa Philips Ibérica SA para «la puesta a disposición, renovación y mantenimiento del equipo clínico y general del nuevo Hospital Campus de la Salud».

Este modelo de contrato, pionero en Andalucía, y por un valor final de 64 millones de euros (IVA excluido), supone la apuesta por una «actuación global» en el Campus que incluye además del equipamiento, su mantenimiento, incluidas las actualizaciones y renovaciones que el transcurso del tiempo exija para mantener un nivel de servicios tecnológicamente avanzados en un marco temporal previsto de 8 años.

El contrato sólo contemplaba el traslado a otros centros del SAS de los equipos disponibles en el edificio obsoleto del hospital Clínico de San Cecilio, previa realización de un inventario, clasificación y marcado. La clave del contrato es que los nuevos equipamientos son de titularidad de la empresa adjudicataria, ostentando el SAS un derecho de uso de los mismos. El cuadro de ejecución del documento descriptivo del contrato arranca en mayo de 2016 y concluye el mismo mes de 2024.

En el programa funcional del contrato (firmado por José Luis Gutiérrez, como gerente del SAS), la Junta de Andalucía justifica este modelo como «instrumento para incrementar la calidad en la prestación de los servicios públicos, alcanzando la mejor relación posible coste-efectividad para los intereses públicos». «El objetivo último es encontrar un socio tecnológico que le permita resolver –continúa– los problemas de equipamiento e instalación, actualización, mantenimiento y gestión de conocimiento derivado del equipamiento médico y general necesario para el desarrollo de la actividad sanitaria en el nuevo centro hospitalario».

El equipamiento incluye: monitorización y soporte vital (cabeceros, monitores, sistemas de información clínica, respiradores, armarios...); bloque quirúrgico (equipos de anestesia, mesas, lámparas, columnas, panel técnico...); alta tecnología (radiología, ecografía, medicina nuclear, radiofísica, vasculares, hemodinámica), gabinetes, laboratorios, óptica, desfibriladores, mobiliario, archivo y un largo etcétera...

Su principal ventaja radica, precisamente, en su flexibilidad porque el propio hospital, a través de una comisión de seguimiento, puede determinar las necesidades de equipamiento en cada momento. De este modo, si el hospital prescindiese de ciertos servicios, la dotación material deja de ser útil. El valor residual de esos equipos (devueltos a la adjudicataria) pasa a engrosar la disponibilidad económica del contrato, con lo que Philips Ibérica podría dotar otros servicios necesarios en un futuro. Se trata, en definitiva, de que el importe del contrato redunde en el propio hospital del Campus.

Fuentes consultadas insisten en que dotar a otro hospital sirviéndose de este contrato en sus términos redactados inicialmente supone no cumplir la legalidad y la consiguiente depreciación del servicio ofertado en la sede del objeto del contrato. Hay que recordar que las obras del Hospital Campus arrancaron en 2002 y catorce años después, en julio de 2016, se produjo su inauguración a pleno rendimiento, convirtiéndose en uno de los hospitales más grandes de España y con mayor potencial de crecimiento.

El material nuevo que ha sido trasladado hasta ahora (conforme los servicios se han ido desfusionando y retornando los efectivos procedentes del hospital Virgen de las Nieves a su hospital de origen) es de un coste menor, pero ha contado con el beneplácito de las direcciones de ambos hospitales y sin que conste la existencia de ninguna circular interna que respalde la decisión, lo cual ha generado incluso conflictos entre el personal de ambos centros, aseguran las fuentes. En muchos casos los propios profesionales han realizado los portes.

En los próximos días, y empezando mañana mismo, según el cronograma de apertura de Radiología de la nueva área de Rehabilitación y Traumatología del complejo hospitalario Virgen de las Nieves al que ha tenido acceso este diario, equipamiento de alta tecnología del Campus por valor próximo a los 4 millones de euros dejará de prestar servicio para ser trasladado a dicha área. En concreto, se trata de un TAC de 128 cortes, una RMN de 3 Teslas –la herramienta más potente en resonancias en la actualidad–, un ecógrafo y una Sala Biplano de Radiología Intervencionista. Las referidas fuentes insisten, por su parte, en que este material sigue haciendo falta en el Campus de la Salud, pero los responsables de la desfusión han optado por dotar con la última tecnología al Virgen de las Nieves, en detrimento del Campus. En el documento descriptivo del contrato, la Consejería de Salud detalla que el órgano de contratación podrá introducir modificaciones «por razón de interés público, en los elementos que lo integran, y para atender a causas imprevistas», aunque sin olvidar que el objeto del contrato en todo momento es «la puesta a disposición, renovación y mantenimiento del equipamiento clínico y general del hospital del Campus». En concreto, se hace referencia a un potencial «incremento de la población a la que se tenga que dar cobertura» o la «modificación de la cartera de servicios para adaptarla a las necesidades».

La ley aún permite la ampliación de hasta un 20% de la cuantía presupuestaria inicial del contrato en el caso de que los servicios que han de ser asumidos por el Hospital del Campus agoten la disponibilidad económica inicial.
La mejora en la dotación de la cartera de servicios de otro centro hospitalario, bajo este modelo público-privado, conllevaría por tanto la realización de un nuevo concurso que por ahora no se ha realizado por falta de presupuesto. La opción del «parcheo» es por ahora la utilizada.

«Spiriman» vuelve a la carga y pide dimisiones

El médico Jesús Candel, «Spiriman», presidente de la asociación «Justicia por la Sanidad», lideró ayer una nueva protesta ante el Virgen de las Nieves en la que reclamó dimisiones y defendió la necesidad de dos hospitales completos en Granada con carteras de servicios diferenciadas. Candel denunció falta de equidad en la configuración de las plantillas, con un déficit evidente en el Campus de la Salud o PTS pese a contar con instalaciones más modernas y amplias. A su juicio, no se está cumpliendo el acuerdo parlamentario y lamentó la privatización de servicios, evidenciada con el aumento de un 32% de las derivaciones de pacientes que necesitan diálisis a centros concertados, operación detrás de la que ve espurios intereses.

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