Política

Andalucía

El éxodo laboral de 347.000 andaluces

Andalucía es la comunidad con más «exiliados» por trabajo y Cádiz la provincia con el saldo más negativo

La capital gaditana lleva veinte años perdiendo población porque muchos deben mudarse en busca de trabajo  / Foto: Manuel Olmedo
La capital gaditana lleva veinte años perdiendo población porque muchos deben mudarse en busca de trabajo / Foto: Manuel Olmedo larazon

Andalucía es la comunidad con más «exiliados» por trabajo y Cádiz la provincia con el saldo más negativo

La ciudad de Cádiz pierde habitantes de manera continuada desde hace dos décadas. Casi treinta mil personas menos viven en la capital, que se sitúa por debajo de Jerez y Algeciras. En toda la provincia son algo más de 1,38 millones. La población también ha caído desde el pico alcanzado en el 2012, con sesenta mil gaditanos menos. En esa pérdida de habitantes influyen diversos factores, entre los que sobresale la falta de empleo endémica, que empuja a salir a otras provincias o a otras comunidades en busca de oportunidades. Muchos jóvenes se van para estudiar y acaban quedándose a vivir fuera; a partir de los 30, «exiliarse» es la opción para encontrar un trabajo, sin garantías de que sea estable. En Cádiz es complicado si no está ligado a la industria y, principalmente, el sector servicios.

Todo esto figura en el informe anual sobre movilidad geográfica de los trabajadores realizado por el Observatorio de las Ocupaciones del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE). El último, publicado el año pasado con datos de 2017, sitúa a Cádiz como la provincia con mayor saldo negativo, acentuándose en el último año.

En el período analizado, 109.100 gaditanos encontraron trabajo lejos de casa (el 67% hombres). En el extremo opuesto, cuarenta mil personas se mudaron temporalmente a trabajar a esta provincia, dejando un saldo negativo de casi 69.000 personas. El grupo más numeroso son los que tienen entre 30 y 45 años; mientras que más de 37.000 jóvenes menores de 30 se marcharon en busca de trabajo. La mayoría solo había terminado la educación obligatoria –casi el 70%–. Sevilla es globalmente la provincia que registra mayores movimientos y su saldo negativo es el segundo en Andalucía. Durante 2017, 137.000 personas de fuera tenían su lugar de trabajo en la capital, sobre todo provenientes de cuatro provincias andaluzas: Cádiz (32.400); Córdoba (26.700); Huelva (19.700) y Málaga (13.900). La cercanía de las tres primeras favorece que muchas de esas contrataciones sean de trabajadores «de ida y vuelta», que acuden cada día a trabajar a Sevilla y regresan por la tarde.

Si Cádiz es la que más desplazados por motivos laborales suma cada año, Andalucía es la comunidad con mayor número de contrataciones fuera de su territorio. Las conclusiones del Observatorio ofrecen una visión de una movilidad muy distribuida, con Madrid como destino destacado, puesto que supone una cuarta parte de esos desplazamientos. Tras ella, se reparten entre Cataluña, Murcia, Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana yBaleares. El colectivo que va a Madrid es muy heterogéneo y está formado por hombres y mujeres de 25 a 44 años, que firman contratos temporales, sobre todo en el sector servicios, pero en gran diversidad de actividades y con variedad de niveles formativos. Destaca la tasa de trabajadores con formación universitaria, uno de cada cinco.

El perfil del contratado que va a trabajar a Cataluña también es poco homogéneo. En cambio los trabajadores que firman contratos en Murcia y en La Mancha sí tienen un perfil más definido: sobre todo hombres (el 85 % de los que van a Murcia), con elevada presencia de extranjeros no comunitarios. En ambos destinos, trabajan en la agricultura tres de cada cuatro y sus perfiles formativos son básicos.

Los desplazados durante todo el año por motivos laborales en Andalucía fueron 347.000, con un saldo negativo de 139.000, ya que 208.000 vinieron a nuestra comunidad a trabajar desde Murcia, Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha, principalmente. La movilidad, sin embargo, es sobre todo interna. Más de la mitad (53%) de los contratados que han tenido que marcharse, ha sido entre las ocho provincias. Los principales flujos interprovinciales dentro de la comunidad son: entre Sevilla y las provincias de Cádiz, Córdoba, Huelva y Málaga –todos en ambas direcciones–; desde Cádiz, Granada y Córdoba hacia Málaga; entre Granada y Jaén en ambas direcciones; desde Córdoba a Jaén; y desde Jaén y Málaga a Granada. Los desplazamientos entre Almería, Jaén y Huelva suelen ser de extranjeros contratados en actividades agrícolas. La industria tiene peso entre los desplazados de Huelva a Cádiz; la construcción entre los desplazados de Cádiz a Málaga; y los servicios en los flujos de Granada a Cádiz y de Almería a Sevilla y Málaga.

Una proporción importante de jóvenes se ha mudado de Jaén hacia Almería y Málaga y, a su vez, una porcentaje destacado de mayores de 45 años ha trasladado su residencia por motivos de trabajo de Jaén a Córdoba y de Córdoba a Sevilla.

Durante 2017, los mayores incrementos en valores absolutos se dieron en los desplazamientos entre Toledo y Madrid, Barcelona y Madrid, Cádiz y Sevilla, Alicante y Almería con Murcia, todos ellos en ambas direcciones. También en los desplazamientos a Madrid desde Sevilla, A Coruña y Bizkaia, de Alicante a Valencia, de la Rioja a Navarra, de Pontevedra a Coruña, de Bizkaia a Álava, de Sevilla a Huelva y Córdoba, de Málaga a Sevilla y de Cádiz a Málaga y de Girona y Tarragona a Barcelona.