El final de los ERE no se vislumbra

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Cada día que avanza en la instrucción de los ERE, el caso se enreda más. Parece como si en lugar de acercarse al final, se complicara y a cada nuevo hallazgo de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil surgieran nuevas líneas de investigación. Este periódico detalla hoy cómo los endosos bancarios forman parte de la trama, ya que se convirtieron, con la connivencia de las entidades financieras, en una fórmula rápida de desviar fondos públicos. Con todo, el caso del empresario de Las Navas de la Concepción constata un hecho ampliamente demostrado por la instrucción: la trama sobrevivió a Francisco Javier Guerrero y el procedimiento fraudulento de concesión de ayudas siguió vigente y, no es una hipótesis descabellada, seguiría utilizándose hoy día si el asunto no hubiera saltado a la opinión pública y la juez Mercedes Alaya decidiera instruir el caso.

Con este telón de fondo, no se entienden las prisas de la Junta de Andalucía y de los partidos que soportan al bipartito, para que la magistrada de carpetazo a la instrucción. A medida que las investigaciones den cuenta de cómo se han saqueado los fondos públicos durante una década, más posibilidades habrá para exigir a los responsables que se recupere el dinero defraudado.

La aparición de indicios de financiación irregular de los sindicatos es otro de los motivos para que la cautela se instaure entre la clase política dirigente andaluza. Las pruebas recabadas por la Guardia Civil señalan claramente a UGT y CC OO como beneficiarios de las ayudas irregulares del «fondo de reptiles», motivo que les ha llevado a redoblar su presión sobre Alaya. Susana Díaz debe alejar al Gobierno que preside de esta estrategia y, como ya ha manifestado, dejar a la justicia que siga su camino. Sólo así su discurso contra la corrupción resultará creíble.