«El GIL creó un mecanismo para exprimir a los promotores»

Juan Antonio Roca
Juan Antonio Roca

El cerebro del «caso Malaya», Juan Antonio Roca, que fue gerente de la empresa Planeamiento 2000, encargada del urbanismo en Marbella, y que está procesado en el «caso Goldfinger», aseguró ayer que el grupo GIL creó un mecanismo para «exprimir» a los promotores. Roca relató durante su declaración cómo se llevaron a cabo los tres convenios investigados en el «caso Goldfinger», ligado a la recalificación urbanística de la parcela de la antigua casa del actor Sean Connery en Marbella.

Roca explicó que el «grupo GIL –encabezado por el fallecido alcalde de Marbella Jesús Gil– creó un mecanismo, un instrumento, para exprimir a los promotores con la cesión de aprovechamiento», ya que se les exigía un 50% pese a que legalmente solo se le tendría que haber pedido el 10. «El soporte legal no existía pero lo inventó el grupo GIL y los promotores lo asumieron y lo aceptaron», apostilló.

Roca negó haber sido sobornado con dos apartamentos en Marbella a cambio de los servicios prestados durante la tramitación de los mencionados convenios e insistió en que no se ha lucrado personalmente a costa de los intereses públicos. «Se me ha desnudado, se me ha exprimido documentalmente hablando y no ha salido nada», por tanto, «es imposible que yo recibiera o me ofrecieran una dádiva con esos apartamentos». Además, se quejó de que estos hechos ya fueron investigados en el «caso Saqueo 1» y en el procedimiento de Malaya, ya que a su entender, y el de su abogada defensora, Rocío Amigo, estos hechos ya fueron juzgados. En una declaración muy técnica, Roca explicó que se interesó por los apartamentos y consultó a los vendedores de la inmobiliaria pero que no fue como contrapartida de la gestión.