El padre del bebé acusado de matarlo afirma que lo trataba “con amor” y “nunca” le dio un golpe

Su defensa ve al hospital y los servicios sociales como “los primeros causantes” al entregar a un neonato prematuro con problemas a una pareja “marginal” sin capacidad para cuidarlo

Los acusados de la muerte de su bebé, durante el juicio en la Audiencia de Sevilla /Foto: EP
Los acusados de la muerte de su bebé, durante el juicio en la Audiencia de Sevilla /Foto: EP

Su defensa ve al hospital y los servicios sociales como “los primeros causantes” al entregar a un neonato prematuro con problemas a una pareja “marginal” sin capacidad para cuidarlo

El padre del bebé juzgado por su asesinato, que se enfrente a la prisión permanente revisable, aseguró ayer que trataba a su niño “con amor, con cariño” y que “nunca” le golpeó. Preguntado por su defensa cómo cree que se produjo la fractura craneal que reveló la autopsia y los hematomas que presentaba el bebé, respondió: “No lo sé, si está ahí pasó pero yo no he sido y si está ahí tuvo que ser alguien”.

Bryan S.R.G., en prisión preventiva desde el 15 de junio de 2017, es juzgado junto a la madre del bebé, Ruth F.G., en libertad provisional, por la muerte de su bebé de seis meses, un niño prematuro con graves problemas de salud por los que estuvo ingresado tres meses y tuvo que ser operado de urgencia, y al que dieron el alta y entregaron a sus padres pese a que ambos apenas tenían 18 años, habían estado en prisión por robo (donde ella se enteró del embarazo), vivían en un piso como ocupas y los trabajadores sociales del hospital llegaron a tramitar el 11 de abril una “notificación de maltrato” por la “total despreocupación” mostrada durante el tiempo en el que estuvo ingresado. La Fiscalía pide para ambos un año y medio por abandono familiar y maltrato y en el caso del padre, prisión permanente revisable por asesinato con alevosía. La defensa, por contra, considera que “no hay ninguna prueba empírica” de que el golpe mortal se lo propinara su padre ni de que lo maltratara y considera que “los primeros y más graves causantes de todo esto son el Hospital Macarena y los Servicios Sociales de la Junta” al entregar a dos personas de un entorno marginal “un neonato con problemas” que requería “unos cuidados” que no estaba “capacitados” para prestarle.

El acusado llevó al niño al hospital el 12 de junio de 2017 con síntomas de ahogamiento, tras relatar que se había atragantado al darle el biberón. Tras ser ingresado, los médicos observaron “signos de desnutrición” y un hematoma (días después el TAC reveló tres), negando en todo momento los padres que se hubiera dado un golpe, por lo que fueron detenidos y el pequeño murió el día 17.

En el juicio, el padre negó haber golpeado a su hijo y no saber por qué no acudieron a una decena de citas médicas para el seguimiento del niño cuando le dieron el alta, si bien en un momento del interrogatorio de la fiscal, y ante sus contradicciones al negar que les llegaran las cartas con las citas ya que dieron el domicilio de la hermana de ella pero exhibirle la documentación hallada en su piso, su abogado ha interrumpido diciendo que su cliente no iba a contestar más preguntas porque la fiscal estaba siendo “incriminatoria”. La magistrada presidente del tribunal, Mercedes Alaya, aclaró que esa decisión le correspondía al acusado, que finalmente se ha negado a seguir respondiendo al Ministerio Público y sólo ha contestado a su defensa.

Por su parte, la madre, relató que los trabajadores sociales conocían sus circunstancias y “nunca vino ninguno por mi casa”, si bien cuando el pequeño recibió el alta se entrevistaron con ellos y ella dijo que “no tengo muchas herramientas pero no le va a faltar de nada y quiero luchar por mi hijo”. Aseguró que acudieron a todas las citas del hospital y no fueron a las del centro de salud porque dieron el domicilio de su hermana y “cuando me las daba ya habían pasado”, y negó que cuando el niño fue dado de alta “a mí no me expresan esa gravedad” respecto al delicado estado del niño y la importancia de sus cuidados. “Me dicen que he tenido un niño de seis meses, que estuvo tres ingresado y que me dan un niño normal, que es como si hubiera estado nueve meses en mi barriga”, relató.

Ruth F.G. aseguró que “nunca he visto agresividad” del padre con el niño “ni que le haya pegado”, y relató que se encargaban indistintamente de darle el biberón y las medicinas o de bañarle. El día de los hechos salió a la farmacia y a casa de su hermano, lo llamó para decirle que se vistieran para recoger a sus sobrinas y él estaba dándole la toma “y se oía al niño balbucear normal”. Cuando regresó, no estaban y un conocido le dijo que Bryan había salido corriendo al hospital con el pequeño y una amiga que la defensa de Bryan trató sin éxito que fuera investigada ya que bajó con el niño corriendo las escaleras para ayudar al padre, momento en que según su hipótesis pudo producirse el golpe. Según la acusada, vivió con ellos “uno o dos meses” junto a sus hijos y “en alguna ocasión” pudo quedarse con el niño. Tras el suceso “decía muchas estupideces” sobre “si se creen que he sido yo”.