Andalucía

«Elecciones pa'cuándo»

Díaz acusó al líder del PP-A de estar pendiente sólo de los comicios, pero el adelanto de éstos copó la primera sesión de control al Gobierno en el Parlamento tras el divorcio de Cs. Le recomendó a Marín no dejarse «disfrazar» de «doberman de la derecha»

Díaz acusó al líder del PP-A de estar pendiente sólo de los comicios, pero el adelanto de éstos copó la primera sesión de control al Gobierno en el Parlamento tras el divorcio de Cs. Le recomendó a Marín no dejarse «disfrazar» de «doberman de la derecha»

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La de ayer era la primera contienda parlamentaria de control al Gobierno andaluz después de que Ciudadanos (Cs) diera por pulverizado el pacto de investidura con los socialistas y había levantado expectativas en una legislatura petrificada ya de pasado. Durante la sesión, sembrada de ocurrencias, algunas instantáneas, de golpe de abanico, y otras no tanto; la presidenta de la Junta, Susana Díaz, le espetó al líder de la oposición, el popular Juanma Moreno, que los andaluces lo iban a ver «a lo suyo», que es «preocupado» por una sola cuestión: «Elecciones pa'cuándo», dijo, casi al ritmo del «Anillo pa’cuándo», una de las canciones del verano. Pero lo cierto es que el hipotético adelanto electoral en la comunidad y la fecha de los comicios sobrevolaron el plenario durante toda la mañana en forma de diversas preguntas sobre si el Ejecutivo regional pensaba «remitir antes del 31 de octubre» a la Cámara «un proyecto de Presupuestos» para 2019; cuáles eran «los objetivos» de su equipo para «los próximos cuatros meses» o cuáles sus «prioridades» para «el nuevo curso político».

Al interrogante de las cuentas, formulado por el coordinador general de IULV-CA, Antonio Maíllo, Díaz contestó: «Andalucía en 2019 tendrá Presupuestos y generarán empleo, garantizarán los servicios públicos y situarán la prioridad en la educación, en la sanidad y en la dependencia». Añadió que existe hoy «un horizonte de más esperanza», dado que «hay un Gobierno en España dispuesto a dar oxígeno a Andalucía y, entre otras cosas, si ven la luz los Presupuestos Generales de Estado (PGE)», la región contará «con más de 1.100 millones» más. Si bien, Maíllo le replicó que para ello la presidenta tenía que ponerse «en modo Presupuestos», pero «está en plena campaña electoral y además sin pudor alguno», le lanzó. Desde ese reproche añadió: «Hay que tener el morro duro, pero duro, para decirles a los simpatizantes y votantes de IU que se vayan al PSOE». Adelantándose, animó a la socialista a seguir «con la cantinela de 'demoliciones Maíllo'», con la que, afirmó, «se viene para arriba». Y es que Díaz le ha disparado antes, y ayer volvió a hacerlo, con que haya situado a IU «detrás de Podemos» en el proceso de confluencia que afrontan ambas formaciones junto a otras. Maíllo afeó también a la máxima dirigente del Ejecutivo autonómico el que dedicara dos años «a intentar ser secretaria general del PSOE –en su cruenta batalla interna con el actual presidente del país, Pedro Sánchez– devaluando el papel del Gobierno de la Junta de Andalucía como nunca nadie» había hecho, expresó. A juicio de Maíllo, la presidenta «siempre está con el ruido electoral», con que si convoca o no, porque «no tiene pescado que vender, no tiene gestión que defender, ése es el problema», argumentó. La aludida contestó llamándole «agrio» y negando estar en campaña, para devolverle la pelota: «El que está de gira es usted, el que ha presentado las medidas –en las que se basará el programa de Adelante Andalucía, en la que está integrada IU– es usted. Yo estoy trabajando», aseveró, mencionando para demostrarlo los planes de empleo que «los últimos días se han publicado en el BOJA» o haber logrado «dar seguridad a los 6.000 trabajadores de Navantia» por el asunto de la construcción de las cinco corbetas en la sede de Cádiz que parece seguirá adelante, lo que agradeció por la mañana a Sánchez, según confesó. «Andalucía tendrá Presupuestos», quiso dejarle claro al coordinador de IULV-CA, pero no dijo cuándo se presentarán en el Parlamento.

El «cara a cara» con el portavoz del grupo de Ciudadanos, Juan Marín, estuvo marcado por el divorcio entre sus formaciones, como era previsible. Durante el mismo, Díaz llegó a advertir a su antes aliado que si lo «disfrazan de doberman de la derecha, al final resulta poco creíble» para él mismo y para «el conjunto de los andaluces». Antes el también presidente de Cs había ensombrecido el gesto de la presidenta al manifestar: «Usted y yo echamos a Griñán y a Chaves para limpiar y regenerar la democracia en Andalucía y firmamos un acuerdo de investidura. Usted es presidenta porque firmamos ese acuerdo y el señor Chaves y Griñán se sientan donde se tienen que sentar», en alusión, aunque no lo verbalizó, al banquillo de los acusados de la pieza política del «caso ERE» en el que están encausados ambos ex presidentes. Además, Marín retó a Díaz, para recuperar la confianza de su formación, a firmar su proposición de ley, a la que se ha sumado Podemos, para eliminar los aforamientos en Andalucía y a no repetir el «cuento chino» de que suprimirlos «cuesta 20 millones de euros y que hay que convocar un referéndum». «Lo primero que hay que hacer es tomar una decisión en este Parlamento», proclamó. La socialista aseguró estar de acuerdo con que «este país no puede tener miles de aforados» y saludó que el Ministerio de Justicia haya anunciado que va a «revisar» ese tema. Pero matizó que Cs ha tenido «tres años para exigir» lo que reclama «a prisa y corriendo en la recta final de la legislatura». Los acusó de «sobre actuar» y adelantó que «habrá que hacer cambios» en el Estatuto de Autonomía que incluirán «aforamientos y otras cosas». Tampoco faltó el dardo de que «para decidir sobre Andalucía», Marín «tiene que pedir permiso en Madrid».

El tiroteo dialéctico entre la presidenta y Moreno tuvo varios puntos álgidos, entre ellos cuando el popular trasladó a la primera su «sorpresa» por que haya tenido «que venir el señor Rivera –Albert, la cabeza visible nacional de Cs– desde Madrid o Barcelona, a decirle que íbamos a tener elecciones anticipadas en otoño». «Incluso le ponen la fecha», ironizó, para anotar que el grupo naranja da por hecho que serán «el 18 o el 25 de noviembre». Días al margen, el presidente del PP-A exigió a la presidenta que «deje de jugar con la estabilidad» de la comunidad y se «ponga a trabajar» en la búsqueda de «consensos» para sacar adelante los siguientes Presupuestos. «Le preocupa el año de sufrimiento que lleva, el no rascar bola y no saber dónde se encuentra», le endilgó Díaz y sumó: «Ahora hace de mirón en la pelea entre Rivera y Casado –el sucesor de Rajoy al frente del PP estatal– y eso hace que no vea que los demás estamos trabajando». Sin azorarse, la socialista puso el punto final al interrogatorio: «Está como los malos estudiantes, que como no ha hecho nada en tres años y medio, ahora sólo le preocupa la fecha del examen», zanjó.

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