Embajador y pregonero de Lepe

La Razón
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Aún no soy capaz de asimilar la noticia. Han pasado unas horas y no puedo creer que mi amigo Santiago Talaya se haya ido. Nos ha dejado, de forma repentina, una persona llena de ilusión, de amabilidad, de compromiso; una buena persona. Alguien que con tesón, fuerza y esperanza supo levantarse con una asombrosa fortaleza ante avatares complicados con los que la vida te pone a prueba. Conocía a Santiago Talaya y a su familia desde pequeño. Lepero de toda la vida que lleva con orgullo el nombre de una ciudad de la que he tenido el inmenso honor de ser alcalde. Y ese sentimiento de amor a tus raíces, al lugar donde naces, donde das los primeros pasos, donde empiezas a hacerte persona, me unía aún más con Santiago. Con Santi.

Santiago Talaya, desde siempre y donde estuviera, presumía de ser lepero. También a lo largo de su larga, intensa y reconocida carrera profesional, siempre vinculada a la radio. La mayor parte de esta carrera transcurrió en Onda Cero, donde fue durante años jefe de Informativos de la cadena a nivel regional. Antes, pasó por RNE y por Radio España. Los últimos años los pasó en Radio Televisión Española en su centro territorial en Andalucía. Su trayectoria es de sobra conocida por todos y hoy muchas personalidades de la política, los medios de comunicación y de la sociedad en general destacan su enorme valía profesional y calidad humana.

Quiero detenerme en otra virtud más de Santi: su abnegado amor por Lepe. A través de la radio, una de sus grandes pasiones, su voz llegaba a todos los rincones. Su voz también era la de su pueblo. Un pueblo al que cada vez que tenía oportunidad mencionaba con orgullo y cariño y al que regresaba cada vez que se lo permitían sus innumerables responsabilidades. Por eso, en un más que merecido homenaje, la Corporación que yo encabezaba en 2012 decidió otorgarle una distinción que Santiago acogió con tremenda emoción: «Embajador Turístico de Lepe». No había mejor forma de corresponder su pasión por su pueblo. Su pasión por Lepe. O sí. Porque, sin duda, si hay algo a lo que un lepero aspira, es a ser pregonero de la romería de Nuestra Señora de la Bella, la patrona de Lepe. Un honor que desempeñó con altura Santiago en 2012. Su devoción por La Bella impregnó de sentimiento un pregón y una romería que nunca olvidaremos.

Hoy, Lepe está triste. Nos ha dejado un verdadero embajador de Lepe. Joven, a punto de cumplir 43 años, preparado, culto, amable... Pero, sobre todo, Lepero. Tuve la fortuna de ser su amigo, cada vez que lo leía o lo oía en la radio me sentía orgulloso de que fuese de Lepe. Pregonó a los cuatro vientos su amor por su pueblo y su devoción por su patrona, la Virgen de la Bella. Siempre que tenía oportunidad propagaba las bondades de su pueblo y de su gente... Como digo, un verdadero embajador de Lepe. Santi, allí donde estés, seguro que seguirás diciendo a los cuatro vientos que eres del mejor pueblo de España, de Lepe... Y nosotros, estés donde estés, nos seguiremos sintiendo orgullosos de ti. Un fuerte abrazo lepero. Un fuerte abrazo amigo.

*Parlamentario andaluz y ex alcalde de Lepe