Ganso abusa de un cadáver

El brasileño reaparece cuatro meses después y le marca un doblete a un rival desahuciado

Ganso, arrodillado, celebra el primero de los goles que anotó en el partido de anoche
Ganso, arrodillado, celebra el primero de los goles que anotó en el partido de anoche

El brasileño reaparece cuatro meses después y le marca un doblete a un rival desahuciado

El Sevilla jugará la Liga de Campeones, o al menos la previa si el Atlético no se despista, y el Granada se va a Segunda. El duelo de rivalidad regional que abrió la trigésima tercera jornada dejó claras un par de cosas que ya se barruntaban y poco más, pues de lo que sucedió en el césped mal pueden extraerse conclusiones debido a la extrema debilidad de uno de los contendientes.

La distracción de la tarde era ver a Ganso, el talentoso, o así, pero infumable, sin duda, futbolista brasileño. Sampaoli, que estaba encaprichado con él, lo condenó al ostracismo mientras pretendía ganar los partidos y ahora que todo le da igual, lo sacó para ver si el personal se divertía con las gansadas de la criatura. Y no decepcionó: antes del minuto 5, aprovechando el estado comatoso de la defensa rival, conectó con Jovetic, el balcánico le devolvió la pelota tras hollar la línea de fondo y estampó el 1-0 ante el delirio de la grada, que no aclamaba con tanta sorna a un futbolista de los tiempos de Federico Magallanes, ese gordito explosivo que colocó Paco Casal y cuyo gol al Racing, irrelevante, mereció festejos de título. La crueldad de la guasa sevillana, trufada de malaje.

Seguro que en Inglaterra ya han bautizado a este pobre Granada como la «Tony Adams’ band» porque, en román paladino, este equipo es una auténtica banda. En fin, un reflejo de un club que tenía fichado nada menos que a Sampaoli hasta que el Sevilla se interpuso en su camino. Ya tiene que andar errabundo el chino que le compró el juguete a Quique Pina. Virtualmente descendido, el visitante fue un regalo para un Sevilla que si no sumó un numeroso escandaloso de goles fue porque se lo impidió Ochoa, el buen portero mexicano.

La primera mitad podría haber terminado con el choque decantado pero como los sevillistas sólo convirtieron una de sus muchas ocasiones, resultó que el Granada estuvo a punto de empatar con un disparo muy malintencionado de Carcela. La buena parada de Sergio Rico convirtió esa aproximación aislada en anécdota y Ganso acabó con el suspense en la primera acción de la segunda mitad, cuando remató en boca de gol una bonita combinación entre Jovetic y Sarabia.

Los partidos tan rotos no resultan vistosos porque los futbolistas del equipo superior juegan buscando el lucimiento propio, ignorando al colectivo. Ganso trataba por todos los medios anotar el primer hat-trick de su carrera profesional, mientras que Sarabia y Jovetic chutaban en cuanto veían de lejos la portería. Correa cantó bingo en dos ocasiones pero en ambas le fue anulado el gol por fuera de juego, uno de ellos inexistente o, como mucho, muy justito. Tampoco importaba, porque la noche era de trámite desde antes de empezar.

Sevilla FC: Sergio Rico; Mariano, Nico Pareja (Mercado, min 82), Lenglet, Escudero; Iborra, N’Zonzi; Sarabia, Ganso (Mudo Vázquez, min 80), Correa; y Jovetic (Ben Yedder, min 80).

Granada CF: Ochoa; Rubén Vezo, Lombán, Saunier (Hongla, min 4), Gastón Silva (Isaac Cuenca, min 22); Krhin, Uche, Carcela, Pereira, Héctor (Samper, min 72); y Ponce.

Árbitro: Trujillo Suárez (Comité Tinerfeño). Amonestó a Pereira, Correa y Samper.

Goles: 1-0 (min 4): Ganso. 2-0 (min 47): Ganso.

Incidencias: Partido de la 33ª jornada de Liga disputado en el Sánchez Pizjuán. Alrededor de 30.000 espectadores.