Andalucía

Inemuri

Este adjetivo podría traducirse como “presente mientras dormido”, un eufemismo que esconde de mala manera la enojosa tendencia de los orientales a echarse inopinada e inoportunamente a los brazos de Morfeo

Los turistas orientales tratan de vencer su tendencia a un sueñecito en cualquier sitio /Foto: Manuel Olmedo
Los turistas orientales tratan de vencer su tendencia a un sueñecito en cualquier sitio /Foto: Manuel Olmedolarazon

Este adjetivo podría traducirse como “presente mientras dormido”, un eufemismo que esconde de mala manera la enojosa tendencia de los orientales a echarse inopinada e inoportunamente a los brazos de Morfeo

Si preguntan a cualquier amigo que haya visitado el Lejano Oriente qué les ha llamado más la atención, en sus primeras tres respuestas incluirán, unánimemente, la facilidad de los habitantes de aquella región del planeta para quedarse dormidos en cualquier circunstancia y postura. En mi primer viaje a China, P. esperaba en el aeropuerto de Pekín con un taxista que le arreaba un cabezazo al volante en cada semáforo en rojo y sólo espabilaba, auxiliado por un bálsamo que se aplicaba en el lagrimal y que debía escocer como el demonio, cuando los coches de atrás hacían sonar sus bocinas. Expatriado desde hacía unos años para liderar la expansión de una cadena de supermercados, mi amigo explicaba que “los chinos se quedan sopa en mitad de una reunión. Pero no en una sala de conferencias a oscuras y con doscientas personas. Estás con cinco tíos alrededor de una mesa de despacho y, de pronto, ves que uno se ha repanchingado en la silla y se ha puesto a roncar”. Algunos años más tarde, estos ojos que ha de comerse la tierra vieron a un vietnamita traspuesto en el sillín de una moto aparcada a la sombra de un árbol... En el metro de Tokio, atestado en las horas punta matinales, se perciben a centenares de individuos enchaquetados que, camino de la oficina, se echan unos micro-sueños la mar de agradables. Parecen que soban como benditos pero, según su tradición, practican el “inemuri”, una palabra que significa, en efecto, que soban como benditos. Es un adjetivo que podría traducirse como “presente mientras dormido”, un eufemismo que esconde de mala manera su enojosa tendencia a echarse inopinada e inoportunamente a los brazos de Morfeo. “Tengo a media asta el párpado, es la hora de la siesta”, cantaba Siniestro Total en su tema “Camino de la cama”. Nunca estuvo Vigo tan cerca de Japón.