La acumulación de responsabilidades pasa factura a Díaz

El Partido Popular y Podemos le reprochan que use recursos de la Junta de Andalucía para la campaña de las primarias del PSOE

La presidenta de la Junta y candidata a las primarias del PSOE, Susana Díaz, ayer, ante el Pleno del Parlamento de Andalucía
La presidenta de la Junta y candidata a las primarias del PSOE, Susana Díaz, ayer, ante el Pleno del Parlamento de Andalucía

El Partido Popular y Podemos le reprochan que use recursos de la Junta de Andalucía para la campaña de las primarias del PSOE

La sesión parlamentaria de ayer fue la primera después de que Susana Díaz anunciara oficialmente su candidatura para liderar el Partido Socialista. Y lo que hasta ahora había sido una crítica intermitente por la acumulación de responsabilidades –presidencia de la Junta y campaña de las primarias para liderar el PSOE a nivel nacional– se convirtió en una fuerte andanada de todos los partidos de la oposición salvo Ciudadanos. Se veía venir y la jefa del Ejecutivo se pertrechó con un guión medido al milímetro que le permitió sortear algunos envites, pero la ráfaga de crítica apuntando al mismo flanco, que quedaba al descubierto, le pasó factura.

El coordinador general de IULV-CA empezó a caldear el debate al reprochar a la presidenta de la Junta su reacción «mansa» frente al anuncio por parte de Rajoy de un paquete inversor en Cataluña en detrimento de otras comunidades como Andalucía. «¿A qué se debe esa mansedumbre?». «Quizá es que no puede compatibilizar los intereses de fuera de Andalucía con los de la comunidad. Míreselo», le recomendó. Y le recomendó también que «en lugar de dar una vuelta por las agrupaciones del PSOE por toda España dé una vuelta por Andalucía».

El intercambio de reproches con Maíllo fue la obertura antes de iniciarse un cuerpo a cuerpo bronco entre Díaz y la secretaria general de Podemos, que no se anduvo por las ramas. Se lanzó en picado contra el escaño presidencial. «Es legítimo que defienda sus intereses, pero ¿quién defiende los de Andalucía?», le reprochó Teresa Rodríguez, quien fue encadenando una lluvia de reproches que se dirigían a todas las líneas que comprometen a Susana Díaz. Esto es, la utilización de recursos públicos «a disposición» de su campaña en el PSOE, la gira por las agrupaciones socialista, como la presidenta andaluza prometió en su discurso de presentación de candidatura en Madrid, o la difícil armonización entre el mensaje nacional de Díaz y los intereses de Andalucía. La dirigente de Podemos llegó incluso a preguntarle qué le va a dar a los socialistas catalanes a cambio del voto en las primarias.

Las pullas volaron de uno a otro escaño en un debate más bronco pero también más vibrante. «No se me ocurre responsabilidad más grande que la de ser presidenta de la Junta», señaló Teresa Rodríguez para sostener la imposibilidad de alternar esta tarea con ninguna otra responsabilidad. «Quizá después de tantos años gobernando en esta comunidad ya no le parezca tan especial, y quizá sea porque es difícil mantener la pasión durante 30 años de matrimonio». La líder de Podemos censuró que el viceconsejero de Presidencia se dedicara a enviar mensajes para convocar a militantes al acto del pasado fin de semana en Madrid y que asesores de consejerías participaran en un acto del PSOE con jóvenes del partido en la Alameda de Hércules de Sevilla en horario laboral. El argumento no era casual. Fue precisamente Susana Díaz quien días antes dirigió esta misma crítica velada al director de la agencia de Pública de Puertos de Andalucía, Alfonso Rodríguez de Celis, coordinador de estrategia de la candidatura de Pedro Sánchez, cuando dijo que suponía que Celis estaría trabajando en horario de mañana y “no dedicado a cuestiones de partido”. «El ejercicio de esta responsabilidad es tan grande que es incompatible con todo lo demás», repitió como un mantra Teresa Rodríguez.

«No tenemos la misma capacidad de entrega y sacrificio. Hago cuatro veces más que usted y si no compare su agenda y la mía y verá por qué puedo llevar dos responsabilidades». El mismo argumento protector usó Díaz para responder al presidente del PP-A, Juanma Moreno, que también hurgó en la herida. «Usted anda cortita de coherencia y sobrada de doble moral y demagogia», le afeó a la líder de Podemos, al tiempo que le recordó que los andaluces habían puesto a su partido en la oposición y al PSOE en la bancada de gobierno. A Rodríguez no le fallaron los reflejos: «Ahí la han puesto los andaluces y ahí es donde tiene que estar». Díaz reaccionó con un nuevo ataque. Esta vez más duro. «De sus palabras se desprende un cierto tic autoritario. En la vida interna de mi partido decide mi partido. Usted representa la política inútil, la izquierda inútil, y otros nos dedicamos a solucionar los problemas de la gente».

Si Teresa Rodríguez le preguntó en varias ocasiones sin éxito a Díaz por el coste de su campaña para las primarias, el presidente del PP-A le instó a aclarar cuánto gastará la Junta en la campaña para desmontar los mitos sobre el impuesto de Sucesiones y Donaciones, puesta en marcha, según Juanma Moreno, para lavar su propia imagen de cara a la carrera de las primarias. «Usa la Junta y recursos públicos para su imagen personal». Díaz se aferró al mismo argumento de defensa: «mi agenda es el doble que la suya. Usted es un líder de la oposición a media jornada».

Entre el fuego cruzado, la presidenta andaluza aprovechó para lanzar algunos mensajes dirigidos en clave nacional. El Parlamento se le ha puesto cuesta arriba porque la acumulación de responsabilidades la ha dejado a la intemperie, pero es también el altavoz más valioso y Díaz lo aprovechó para calar algunos de los mensajes que son los argumentos fuerza de su campaña para liderar el PSOE: «Lo que no voy a defender son haciendas propias, ni balanzas fiscales, sino la igualdad de todos los ciudadanos».

En esta línea de auto-reivindicación, defendió que Andalucía está en el «camino correcto», aunque fue a costa de torcer algunas cifras. El paro –dijo citando los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre del año pasado– ha bajado en la comunidad en 134.000 personas y un 7,5 por ciento. Lo cierto es que el paro bajó en 2016 según la EPA el 6,5 por ciento y a nivel nacional un 11,3 por ciento, casi el doble. Y no bajó en 134.000 personas, sino en 78.000 si seguimos manteniendo como referencia los datos de la EPA que citó Díaz.