La baja de Alaya amenaza la instrucción de los ERE y desconcierta a las partes

La magistrada tardará otros 20 días en incorporarse y la semana que viene el TSJA deberá intervenir

Pese a algunos mensajes optimistas que pronosticaban el regreso de la titular del juzgado de Instrucción 6 de Sevilla, la realidad es que Mercedes Alaya presentó ayer un nuevo parte de baja de 20 días de duración, lo que supone que llegará a los cinco meses ausente de su juzgado. En un caso de la trascendencia de los ERE –también instruye otros, como el de Mercasevilla o el que afecta al Real Betis Balompié– es excesivo. Alaya está aquejada de fuertes cefaleas pero el hermetismo sobre su vuelta a la actividad es total en su entorno.

El desconcierto es generalizado. En eso todas las partes personadas en la causa consultadas por LA RAZÓN están de acuerdo. Otra cosa es cómo cada una de ellas pretende instrumentalizar esa realidad. Desde el punto de vista de las defensas, la baja prolongada de la juez supone una «indefensión» de sus clientes, que pretenden aprovechar y que a buen seguro lo harán cuando se retome la rutina normal del caso. Otra cosa es que les dé resultado. Las acusaciones recuerdan, sin embargo, que el caso está bajo secreto de sumario, por lo que la investigación continúa independientemente del magistrado que esté a cargo del juzgado. Y recuerdan el ejemplo más reciente: la entrada en prisión provisional y sin fianza de Juan Francisco Algarín Lamela, uno de los presuntos testaferros de las «empresas pantalla» utilizadas por la trama para introducir en el circuito financiero las sobrecomisiones –de en torno al 20 por ciento– que se aplicaban a las pólizas de prejubilaciones y que abonaba la Junta de Andalucía con cargo a los Presupuestos autonómicos. Esa es precisamente la línea de investigación que motivó el secreto de las actuaciones.

Es cierto que la ausencia de Alaya ha trastocado todos los planes. La Fiscalía Anticorrupción ha presentado varios escritos en los que reclama la reactivación del caso, la citación de imputados que no han prestado declaración en sede judicial y ha alertado de la posible prescripción de delitos. También algunas partes tienen diseñadas algunas solicitudes que permanecen a la espera de que se aclare quién y en qué circunstancias sustituye a Alaya. «Esto no es como el abandono que sufren determinados juzgados en la provincia. Aquí hay mucho en juego», argumenta un letrado.

En este sentido, la semana que viene será clave. Previsiblemente el miércoles, el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Lorenzo del Río, se trasladará a Sevilla para analizar las necesidades del juzgado de Instrucción número 6. Lo más probable es que mantenga un encuentro con la juez de adscripción territorial nombrada como refuerzo, Ana Rosa Curra, y que sea ésta la que acabe como juez suplente. Sería un reforzamiento, aunque pensar en relanzar la instrucción –tendría que ponerse al día– parece más complicado. Desde luego, la opinión generalizada es que «hay que hacer algo» y que esa sería la mejor solución.

Ausente desde el 12 de septiembre

El miércoles 12 de septiembre Alaya presentó su primer parte de baja, lo que obligó a suspender varias declaraciones, como la del ex futbolista del Osasuna y del Atlético de Madrid José Antonio Gómez Romón. Llevaba apenas unos días incorporada a su puesto de trabajo tras las vacaciones de verano. Ya en junio, con motivo de la entrega de un atestado de la Guardia Civil sobre el funcionamiento de la Dirección General de Trabajo y Seguridad Social entre 1999 y 2010, suspendió el calendario de declaraciones, entre las que estaba prevista la comparecencia del ex delegado provincial de Empleo en Sevilla Antonio Rivas. Este ex alto cargo de la Junta fue posteriormente condenado por cohecho en una de las tramas del «caso Mercasevilla».