La ex diputada de Cs desaloja su despacho pero vuelve a pedir otro por «dignidad»

La diputada Carmen Prieto montó la tarde de ayer su “despacho” en un banco de uno de los patios del Parlamento
La diputada Carmen Prieto montó la tarde de ayer su “despacho” en un banco de uno de los patios del Parlamento

Planeaba en el aire la amenaza del «desalojo» que se produjo ayer, por lo que ella misma recogió «cuatro cosas» la tarde del miércoles de su ya ex despacho del Parlamento andaluz antes de entregar las llaves. Se trata de la diputada no adscrita y ex militante de Ciudadanos (Cs), Carmen Prieto, a quien el miércoles la Cámara comunicó por escrito, en un documento firmado por el letrado mayor de la institución, Javier Pardo, que la Mesa, el órgano de dirección del Parlamento, no podía asignarle un despacho, como había pedido «para realizar su trabajo en condiciones de igualdad respecto» al resto de parlamentarios, y que debía abandonar las instalaciones que ocupaba antes de que finalizara este último Pleno. ¿El motivo? Que «la puesta a disposición de espacios y medios materiales suficientes» corresponde, según el artículo 25.1 del Reglamento de la institución, a los grupos y la demandante ahora no pertenece a ninguno, tras salir de Cs.

Y hubo matización: la Mesa le recordó a Prieto que cuenta con medios materiales para el ejercicio de su función, ya que sus señorías disponen de una «oficina móvil», integrada por teléfono y ordenador portátil o «tablet», con cargo al presupuesto público de la Cámara, para poder llevar a cabo las tareas propias de su condición de parlamentaria. Pero la ex diputada de Ciudadanos no está dispuesta a dejarlo estar. Cree que cuenta con herramientas válidas para conseguir su objetivo. De hecho, al filo del mediodía registró un escrito en el que, además de comunicar que había abandonado el despacho que habitaba «de oficio», volvió a pedir que, «para no seguir» en un «estado permanente de indignidad», le sea concedido un despacho «a la mayor brevedad posible» para desempeñar su labor. No sin dejar constancia de que la «imposición” de abandonar las dependencias se le había transmitido «en tales términos» que le parecía «indigno» oponer «la más mínima resistencia». Una crítica que no fue la única. La parlamentaria andaluza aseguró a LA RAZÓN que con lo sucedido «se han retratado tanto Ciudadanos», con Juan Marín al frente, como el PSOE-A, que tiene mayoría en la Mesa y preside el Parlamento. «No hacía falta llegar a la humillación para anular a alguien», defendió, para añadir que «lo digno hubiera sido una mudanza» y no «echarla de malos modos», zanjó. Continuará.