Actualidad

La «Fantasía árabe» invade el Museo Carmen Thyssen

La nueva exposición temporal sobre la pintura orientalista en España (1860-1900) reúne más de 80 obras de una veintena de artistas nacionales e internacionales, entre los que destaca Fortuny

La nueva exposición temporal sobre la pintura orientalista en España (1860-1900) reúne más de 80 obras de una veintena de artistas nacionales e internacionales, entre los que destaca Fortuny

Publicidad

Un recorrido por el período de esplendor de la pintura orientalista española, una corriente que, durante la segunda mitad del siglo XIX, reflejará el apasionado descubrimiento de los paisajes, costumbres y tipos del norte de África por artistas como Fortuny, Tapiró, Fabrés o Lameyer. Bajo el título «Fantasía árabe. Pintura orientalista en España (1860-1900)» sus obras y las de una veintena de artistas más podrán verse en el Museo Thyssen Málaga.

La muestra sigue los pasos de artistas viajeros, españoles y franceses, que dieron forma a uno de los géneros más singulares de la pintura decimonónica. Todos ellos alentados por la expansión colonial europea en el siglo XIX, el auge de la literatura de viajes, la búsqueda de nuevos temas artísticos, un indudable espíritu aventurero y la cercanía de un territorio, el Magreb, en el que podían recrear la idea de un Oriente de sugerentes evocaciones de exotismo.

Con estos pintores, que vivieron de manera directa la experiencia de «lo oriental», se configura el momento de esplendor de esta temática a mediados de la centuria. En Francia, serán Delacroix o Benjamin-Constant los principales representantes de una pintura que en España tendrá en Mariano Fortuny, a partir de 1860, a su mejor intérprete. Viajero en Marruecos en tres ocasiones (1860, 1862 y 1871) y autor de un amplio número de obras de temática orientalista, tanto pinturas y grabados como, sobre todo, acuarelas y dibujos. Con Fortuny este género se actualiza y supera la visión romántica de sus primeros cultivadores. Un artista de extraordinario talento y creatividad, y uno de los grandes maestros de su época, será el referente de numerosos artistas contemporáneos que, como él, visitarán también el norte de África, o que se inspirarán en sus composiciones orientalistas para construir una visión fabulosa de ese territorio y sus gentes. De esa forma, configuran un «Oriente cercano», entre la observación realista y la recreación de un mundo evocador y exótico.

Rendidos a la luz norteafricana y cautivados por unos paisajes exóticos, por las medinas de callejuelas estrechas y llenas de vida, las llamativas (a ojos occidentales) costumbres y vida cotidiana de aquellos países, y los rostros e indumentarias de sus moradores, muchos de estos viajeros convirtieron el relato de sus vivencias, pasado no pocas veces por el tamiz de la fantasía y la evocación literaria, en protagonista de su pintura. El resultado son obras llenas de colorido, preciosistas y vibrantes, y una pintura de intensos y sorprendentes contrastes que revelan una mirada fascinada ante el «descubrimiento» de un nuevo universo. Así, en la muestra conviven paisajes bañados por la intensa luz del desierto con los oscuros interiores de los cafés y los harenes prohibidos; la vivacidad y fiereza de los guerreros con la dulzura de hermosas mujeres; la espléndida Alhambra, como evocación del pasado árabe de España, con mercados callejeros en Tetuán o Tánger. Una rica muestra, en definitiva, de todos los motivos que llamaron la atención de los pintores orientalistas, de los viajeros y de los que, desde sus estudios, sin haber visitado siquiera el norte de África, siguieron alimentando la fantasía árabe de los burgueses europeos.

Publicidad

Todo este panorama orientalista se presenta en la exposición a través de 84 obras, entre pinturas, dibujos, acuarelas, fotografías y objetos etnográficos. Se han organizado en tres secciones dedicadas al paisaje, las escenas de costumbres y los tipos humanos. Junto a la obra de los pintores españoles, se muestran varios ejemplos de la pintura francesa contemporánea, con artistas como Delacroix, Benjamin-Constant o Dehodencq, para ofrecer la visión compartida sobre ese territorio de evasión en el que el Occidente burgués buscó un paraíso incontaminado y primigenio, ajeno a la transformación que la industrialización estaba provocando en los países del norte de Europa. Su visión sigue cautivando hoy la mirada y reflejando las contradicciones de una dialéctica Oriente-Occidente que, con perspectiva distintas y a veces con los mismos prejuicios, sigue de actualidad hoy.

La exposición, que podrá visitarse hasta el próximo 1 de marzo de 2020, cuenta con la colaboración de «la Caixa» y está comisariada por Francesc Quílez, coordinador de colecciones del MNAC, y Lourdes Moreno, directora artística del Museo Carmen Thyssen Málaga. Las obras proceden de más de cuarenta instituciones y colecciones públicas y privadas, españolas y francesas, como el Museu Nacional d’Art de Catalunya o la Biblioteca Nacional.

Publicidad