La historia, a color

Rafael Navarrete, que acumula más de 30.000 seguidores en las redes sociales, ha dado vida a más de mil fotografías históricas en blanco y negro, una labor que inició en 2014

El autor, trabajando en una de sus creaciones / Fotos: Rafael Navarrete
El autor, trabajando en una de sus creaciones / Fotos: Rafael Navarrete

Rafael Navarrete, que acumula más de 30.000 seguidores en las redes sociales, ha dado vida a más de mil fotografías históricas en blanco y negro, una labor que inició en 2014

La historia a color. Con estas palabras podría comenzar una clase, para llamar la atención de sus alumnos, cualquier profesor de instituto. Lo que es del pasado parece que ya no interesa. El blanco y negro es solo un filtro de Instagram. Por suerte, siempre hay alguien que intenta salvarse y, lo que es más importante, salvar a los demás. El ciudadrealeño de nacimiento y sevillano de adopción, Rafael Navarrete, ha coloreado pacientemente con Photoshop cerca de mil fotografías desde que empezó esta aventura hace cinco años.

Actualmente, lleva a más de 23.000 personas en Facebook y 13.000 en Twitter nuestro pasado a color. De esta forma, la historia seduce un poco más. Navarrete lo tiene claro, lo que más le fascina es «la propia resurrección de la imagen. Si consigues que la foto parezca hecha ayer, el personaje retratado cobra vida. La foto se transforma en otra cosa que transmite emoción», relata entusiasmado.

Entre las fotografías –publicadas en sus cuentas oficiales– se pueden encontrar escenas históricas de Sevilla y España en el siglo XIX y XX, momentos de la guerra civil española o retratos de Federico García Lorca ­ –en los que es posible percibir hasta los matices del brillo de su fijador de pelo­ –, Miguel Hernández o, entre muchos otros, de Leonor Izquierdo –la esposa de Antonio Machado– el día de su boda. Según cuenta Navarrete, su «idea inicial era –y es– trabajar solo con fotos españolas», pero no le gusta «vivir encorsetado», por lo que también ha dado vida y color a fotos de personajes internacionales como las del escritor Edgar Allan Poe o Emily Dickinson.

El autor, que es un apasionado de la historia y las bellas artes desde pequeño, comenzó su andadura en 2014 cuando descubrió «que había gente que coloreaba fotos en blanco y negro con unos resultados magníficos». Una vez que investigó cómo podía unirse a ese grupo de personas y aprendió las técnicas necesarias, se puso manos a la obra. Tras cinco años, el espíritu sigue siendo el mismo: «la posibilidad de que una foto con más de cien años se restaure de forma que parezca de esta época, resulta muy gratificante. Es muy estimulante», afirma. Sin embargo, reconoce que ahora lo que más le motiva «es el lado estético».

Su trabajo, que puede llevarle desde horas hasta días, no solo se basa en colorear una foto. «Hay un tiempo previo de investigación y preparación. Si es una escena urbana, tienes que investigar la zona y los edificios para ver qué colores debió tener. Si son personajes de uniforme, hay que investigar en uniformidad, medallas, condecoraciones y emblemas». Además, también se esconde una ardua labor de documentación. Las imágenes las encuentra tanto en páginas de internet como en los archivos generales de las diferentes comunidades autónomas o en la Biblioteca Nacional de España.

Por otro lado, la técnica la ha desarrollado de forma autodidacta. Trabaja con Photoshop, pero para Navarrete es «como si fuera un lienzo», ya que tiene herramientas que «te permiten trabajar con un pincel graduando con precisión el tono que quieres atribuirle a la imagen, el porcentaje de opacidad de cada capa o, entre otras cosas, el modo en el que quieres aplicar ese color».

Navarrete, amante del blanco y negro, deja claro que «las fotos de los fotógrafos del pasado, como Laurent, Loty, Robert Capa o Zúñiga son un auténtico tesoro que debemos conservar y divulgar en su estado original». Su trabajo no pretende sustituir estas fotos sino hacer «algo distinto, que te traslade a otro lugar. En el caso de retratos, por ejemplo, se trata de resucitar al personaje. Si es un personaje histórico y lo ves como si la foto se hubiese hecho ayer, el impacto es brutal».

Para él, internet es –conceptualmente– «una exposición mucho más completa y enriquecedora» que la que tradicionalmente se viene dando «con obras en papel colgadas de una pared». No obstante, está abierto a todo tipo de proposiciones.

Lo que empezó como un hobby, cada vez se hace más grande y ya recibe encargos de editoriales y medios. Aunque su objetivo inmediato es «hacer un buen trabajo», confiesa que se daría por satisfecho si le ayudase a pagar la hipoteca.

El autor siempre quiso estudiar Bellas Artes, pero cursó Derecho y ahora es funcionario en la Junta de Andalucía.

Por encargo o por vocación, tras cinco años inmerso en esta aventura, el resultado de su labor son fotografías que, traspasando la frontera del tiempo, acercan a sus seguidores diferentes perspectivas de su propia historia.