Literatura

La voz flamenca de Saramago

Esperanza Fernández presenta el próximo martes en Sevilla «Mi voz en tu palabra», un disco con poemas del escritor luso

Esperanza Fernández tuvo lo que se llama un flechazo con José Saramago. Ella estaba en el patio de butacas del Teatro de La Maestranza y el poeta portugués en la gran pantalla. Le enamoraron sus gestos, la delicadeza de sus palabras, lo profundo de los pensamientos, la ternura y el compromiso. Lo que los ingleses llaman «love at first sight» se transformó en una fuerza creadora que la llevó a buscar los poemas más representativos del escritor y a entablar contacto con sus amigos cercanos. Un torbellino de ideas, rimas, versos; la sutileza de sus versos amorosos o la conciencia social de su palabra. Aquel mundo desconocido fue germinando en el interior de Fernández, que de la noche a la mañana vivió por y para Saramago. «Para mí fue un descubrimiento. No sabía quién era, no lo conocía, pero tuvo un gran impacto para mí y supe que tenía que hacer algo».

Empezar casi por lo más difícil, porque la obra poética de Saramago trasciende menos que sus novelas, convertidas en grandes éxitos editoriales desde que recibió el reconocimiento de la Academia Sueca. Sin embargo, la fuerza de su lírica captó de inmediato el sentido que buscaba la cantaora sevillana y así comenzó un trabajo de dos años que ha concluido con este último disco, «Mi voz en tu palabra», que cuenta con la producción de Dorantes. Antes de este disco, sólo Luis Pastor había musicado sus poemas y en esta experiencia primera fue donde se apoyó la cantaora para buscar los resortes de su obra. Leyendo y buscando «sensaciones que casaran con lo que me contaban los versos», en un aura casi de misticismo, porque «vivía en un mundo mágico, pues era inexplicable lo que me sucedía con él. No lo conocía de nada y al poco tiempo era como si siempre lo hubiera tenido cerca». La unión entre los dos le llevó a entablar amistad con la viuda del poeta, Pilar del Río, que asistió divertida a este «enamoramiento» de Esperanza. «Se lo contaba y sonreía», comenta mientras recuerda que, como ella, son muchos los que se le acercan ahora reconociendo el descubrimiento del Saramago poeta.

Suele ocurrir que los músicos aportan una nueva herramienta para conocer la obra de los autores, para que los hagan más universales de lo que ya son, aportándoles un plus, dando más sustancia a las estrofas. En esta ocasión, el trabajo no ha sido fácil porque hubo que casar los ritmos flamencos con las rimas inicialmente «mudas» ante la música. Nació así esta colección de canciones que evoca el mundo de Saramago: su infancia, el amor al mar, el dolor, el compromiso, el paso del tiempo... Del repertorio, la intérprete destaca el tema «Dimisión», donde se plantea que nuestro mundo está acabado y hay que buscar otro. Dos años de intensa labor, recompensados con una obra que permite acercarse a una esfera poco conocida, velada hasta el momento, que ha sido interpretada en clave flamenca «con mucho respeto, porque es un escritor muy conocido, muy respetado y no se podía hacer cualquier cosa». Una aventura nacida «del corazón», en la que la sorpresa ha ido «siempre de la mano, acompañándome en cada momento», y que continúa con cada una de las canciones, que a medida que pasan los meses «se me presentan distintas, con otras sensibilidades». Como un caleidoscopio, unas ofrecen mensajes nuevos, matices alternativos, mostrando otros mundos pese a estar escritas originalmente en portugués. «Suenan muy parecidas, no hay una gran diferencia», confiesa Esperanza, que tienen en mente cruzar la frontera y atreverse a cantar en la lengua natal del poeta, un acto que cerraría el círculo abierto de aquella noche de idilio entre ambos en Sevilla.