Los cultivos ilegales invaden aún el espacio de Doñana

WWF reclama a la Junta que tome medidas cautelares para combatirlos

Imagen de un dron facilitada por WWF en la que se ve una balsa de riego, usadas para los cultivos, construida en un pinar del entorno de Doñana
Imagen de un dron facilitada por WWF en la que se ve una balsa de riego, usadas para los cultivos, construida en un pinar del entorno de Doñana

WWF reclama a la Junta que tome medidas cautelares para combatirlos

El tiempo corre, aunque no siempre provoca cambios. La asociación conservacionista WWF alertó hace casi un año, en mayo de 216, de que la agricultura ilegal avanzaba en Doñana, espacio natural protegido de Sevilla y Huelva, incluso dentro de los límites de éste para asfixiarlo. Fijaron el foco en una laguna ubicada en la finca agrícola y forestal «La Torera», perteneciente al término municipal de Hinojos (Huelva) e incluida en la Red Natura 2000 por su importancia ecológica y por ser parte del área de dispersión del lince ibérico, para avisar de que estaba siendo arrasada por las máquinas de una empresa agrícola sin contar con autorización. LA RAZÓN se ha puesto en contacto con el responsable de Agricultura de WWF, Felipe Fuentelsaz, para conocer cómo había evolucionado ese dibujo en casi doce meses, y, por lo que respecta a la laguna, las noticias no son positivas. Pese a que la Junta llegó a paralizar las obras y le abrió un expediente administrativo a la empresa, «acabó eliminada, porque ya anteriormente la habían tocado bastante», lamenta Fuentelsaz. «Nos consta que la propiedad pidió permiso para hacer una balsa de regadíos y una nave, pero el Ayuntamiento de Hinojos se lo denegó. El asunto terminó en la Fiscalía», relata, para añadir que la finca la gestiona «una empresa muy famosa de Almonte (Huelva)» y en ella se plantan «dentro del parque» cultivos del tipo «fresas, frambuesas y arándanos». Y, más allá de ésta, ¿cuál es la situación? El miembro de WWF explica que , «cada vez es más difícil ver crecimiento de regadíos porque la gente sabe que la Fiscalía actúa y que hay muchos ojos puestos sobre Doñana». Pero el vidrio aún tiene mácula porque «sigue habiendo casos. No han sido capaces de impedirlos», asevera. Adelanta a este diario que su organización analiza en estos momentos cuánto ha aumentado, si lo ha hehcho, la superficie de cultivos en el último año pero ya avanza que «ha crecido» y «la mayoría es ilegal, sin permiso».

¿Qué se puede hacer para combatirlos? Fuentelsaz apuesta por que la Administración andaluza aplique «medidas cautelares como el cierre de fincas». «No vale que sólo pongan sanciones –se explica– porque éstas son a veces muy lentas de tramitar y, a menudo, cuando llegan, al cabo de varios años y en forma de multa o incluso de cierre, la finca afectada puede haber estado diez años siendo explotada y el daño ya está hecho». Piden disparos certeros, que, «ante un crecimiento ilegal», sea la propia Administración «la que automáticamente envíe un informe a Fiscalía» y que se pongan en marcha iniciativas preventivas como que, «si se conoce que se está haciendo un uso ilegal del agua en determinados puntos, se cierren los pozos», ejemplifica.

Para el responsable de Agricultura de WWF, «los precintos cautelares de fincas son necesarios». «Doñana tiene que mirar por el futuro y ante amenazas como el cambio climático hay que evitar por todos los medios más regadíos», sostiene para no llegar a donde no se pueda volver. «La Administración debe frenar la expansión de cultivos intensivos de ese tipo y si no lo hace, será un error grave», condensa.

EL GAS, ¿SÓLO A LAS PUERTAS?

Al margen de ese riesgo, hay otro que para múltiples organizaciones ecologistas se cierne sobre el parque: el plan de Gas Natural. El titular de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, José Fiscal, ha señalado, en una entrevista con Ep, que para el Gobierno andaluz es «muy probable» que, tal y como se presenta la tramitación del proyecto de almacenamiento de gas, la iniciativa se acometa sólo en la parte ajena al espacio natural. Según el resumen del consejero, de los cuatro subproyectos en los que Gas Natural ha dividio su actuación, el único que ha arrancado fuera del coto es «Marismas Occidental». Por lo que respecta al resto, «Marismas Oriental» fue «denegado», el llamado «Saladillo» no tiene solicitud y «está en la misma tesitura que ‘Oriental’» y «Aznalcázar» cuenta con una autorización vinculada a «Oriental». El conjunto «sigue invalidado».