Marta del Castillo: ocho años de incógnitas

«Yo creo que a mi hija la tiraron al río, o donde fuera, viva», señala el padre de la víctima ante un caso que evidencia «una cadena de fallos policiales y judiciales». «Lo único cierto es que mi hija no está y uno firmó que la mató», sostiene

Marta del Castillo desapareció el 24 de enero de 2009

«Yo creo que a mi hija la tiraron al río, o donde fuera, viva», señala el padre de la víctima ante un caso que evidencia «una cadena de fallos policiales y judiciales». «Lo único cierto es que mi hija no está y uno firmó que la mató», sostiene

«Lo único cierto es que mi hija no está y uno ha firmado que la mató». Hoy se cumplen ocho años de la desaparición de Marta del Castillo. En este tiempo, hay un asesino confeso en la cárcel, Miguel Carcaño; un condenado por encubrimiento por la ley del menor ya libre, «el Cuco»; y tres absueltos, Francisco Javier Delgado, hermano de Miguel; María García, su novia; y Samuel Benítez. En torno a ellos, ocho versiones de un crimen, el cuerpo de una joven de 17 años sin aparecer y «dos sentencias judiciales que se contradicen». LA RAZÓN analiza junto a Antonio del Castillo «una cadena de fallos policiales y judiciales» que se evidencian en la conclusión de que «si Carcaño no confiesa ante el juez, hoy estaría en la calle y mi hija sería uno más de esos carteles que hay en la comisaría con los desaparecidos». «Todavía no sé lo que le pasó a mi hija», lamenta el padre.

El paradero del cuerpo

«Hay un tercer testigo que vio a Miguel con una silla de ruedas». La familia solicita una nueva búsqueda en base a un informe, los datos de un sonar y el testimonio de otras dos personas más. Este tercer declarante sitúa a Carcaño la noche del 24 de enero de 2009 con una silla de ruedas en una zona del Guadalquivir, entre el puente del Cachorro y la pasarela de la Cartuja, a 900 metros del domicilio de León XIII donde se produjo el crimen, y a la que se puede acceder por las inmediaciones del Hospital Macarena, lo que evitaría sospechas. La Policía ha efectuado centenares de búsquedas, algunas de gran impacto mediático como la primera en el Guadalquivir, la realizada en el vertedero de Alcalá de Guadaíra, la de la barriada camera de Caño Ronco, en la finca Majaloba de La Rinconada y, de nuevo, en un descampado de Camas. A la nueva zona señalada «sólo se tarda entre 10 y 13 minutos andando», desde León XIII.

La evasión del jurado

Tras acceder a las imágenes de la reconstrucción de los hechos, el padre de Marta sostiene que «lo de la violación no me lo creo» y «me avergüenza que mi abogado se lo creyera». Con esta «estrategia», Carcaño «evitó un jurado popular». «Que la tiraron a la basura también es mentira». Carcaño utilizó elementos que «le favorecían», como la navaja en la alcantarilla y el tensiómetro, para dar verosimilitud a esta versión. «No sabemos cuándo tiran la navaja. El tensiómetro lo usaba la madre, que llevaba años fallecida. Lo cogieron para comprobar el ADN y nadie comprobó si funcionaba».

«Cadena de errores»

«Un caso de asesinato no lo puede llevar un grupo de menores», señala. «Yo tengo una sentencia de Menores que dice que la Justicia es como un autobús con dos volantes, avisando de que en el juicio de los adultos podía salir otra cosa. Lo mismo un día nos enteramos por qué tenían que condenar solo a uno o dos».

El arma del crimen

«El cenicero apenas cabe en la mano. La puede golpear pero no la mata. Creo más la versión última, cuando Miguel dice que su hermano saca una pistola. Esa pistola sale a relucir en los interrogatorios de Samuel y «el Cuco». «Estaría inconsciente y después la remataron, puede ser con el cable eléctrico que dicen o de otra manera. Yo creo que a mi hija la tiraron al río, o donde fuera, viva o inconsciente». «Si no dicen dónde está el cuerpo es porque algo más ocurrió o alguien más entraría en prisión», subraya. «Hay un pacto entre los lobos y seguro que es porque uno o varios que están fuera entrarían (en la cárcel)».

Más implicados

«Estoy convencido de que el hermano tuvo mucho que ver. Y que ‘el Cuco’ fue allí también lo sé, y que fue acompañado», señala.

La hora del asesinato

«La pizarra con las localizaciones de los móviles que ha salido en Antena 3 demuestra que estaban todos en la casa. Se sitúa la hora de la muerte a las 20:15-20:20 y estaba el hermano en León XIII y Miguel. Apagan los móviles a la misma hora para buscar una coartada».