«No me he metido en esto para ser la muletilla ni de Zoido ni de Espadas»

«La ciudad merece un impulso de alguien nuevo y que consiga tocar el resorte de la cooperación institucional»

Javier Millán.
Javier Millán.

El rostro del «cambio sensato» que plantea aplicar Ciudadanos en la ciudad de Sevilla es el de Javier Millán. Espectador político hasta diciembre de 2013, se siente de centro. «No creo que el voto sea propiedad de nadie. Soy de esa facción de la población que decide elecciones. En mi casa se votó a UCD, PSOE, PP e incluso UPyD», dice este jefe de servicio del Sercla. Un trabajo que le hace encajar a la perfección en la labor política –«construir, proponer», repite– que se plantea realizar en el Ayuntamiento hispalense, donde todo hace indicar que los «naranjitos» entrarán con fuerza para tratar de «regenerar el sistema».

–¿Dónde estaba hace un año?

–Enfrascado en mi trabajo y mi familia. Tengo tres hijos y una mujer con un empleo que le absorbe mucho tiempo. No soy un funcionario típico de 8 a 3, mi trabajo implica adaptarse a solucionar conflictos laborales sin límite de tiempo.

–¿Por qué este salto repentino?

–Cuando me afilié a Ciudadanos simplemente quería colaborar. No tengo vinculación a la política anterior y tampoco la mayoría de los que estamos en el proyecto.

–C’s obtuvo en Sevilla 42.000 votos en las elecciones autonómicas, casi un 12%...

–Hace tres meses nadie pensaba que estuviéramos en el tablero político. Ahora hay unas expectativas inmensas. Por ello siento una enorme responsabilidad, pero no oculto también una gran ilusión. Esos 42.000 votos indican que vamos a entrar con fuerza en el Ayuntamiento de Sevilla y, además, vamos a ser el revulsivo que cambie la dinámica de la política local. Muchos que votaban con la pinza en la nariz ahora lo hacen con ilusión.

–Y el reparto de votos por distritos es muy homogéneo.

–Es una prueba evidente de que C’s no está escorado hacia ningún lado. Proponemos una política transversal que despierta simpatía en cualquier persona de sentido común. Y tenemos un gran potencial de crecimiento en toda la ciudad. El único distrito en el que tenemos un bajón es en Cerro Amate y debido a que fue el último en el que conseguimos implantarnos. Estamos en Los Remedios y en Nervión, pero tenemos votantes en el Polígono Sur, y yo me siento orgulloso de ello. Quiero hacer una política social. Esta ciudad merece que se atienda a las personas desfavorecidas, no se puede practicar un capitalismo de amiguetes.

–¿Cuál es la realidad de Sevilla?

–Es una ciudad estancada, dormida. No está cogiendo el tren de la modernidad. Aquí no hay inversión y se está quedando antigua, porque los gestores simplemente se han dedicado a cuadrar unas cuentas. No se han preocupado de que sea atractiva, de que se pueda invertir con facilidad, de que haya una conexión de la empresa y la universidad. Esta ciudad merece un impulso decidido de alguien nuevo que dé aire fresco y además consiga tocar el resorte de la cooperación institucional. Sevilla está atrapada entre los dos grandes partidos que gobiernan el Ayuntamiento y la Junta. Necesitamos de un tercero, que somos nosotros, que ponga orden a través del diálogo para que los proyectos salgan adelante.

–¿No le parece imposible viendo el escenario autonómico?

–Los dos grandes partidos todavía no han asumido que el escenario va a cambiar. El nivel de indignación ciudadana continúa subiendo y ellos siguen en la misma línea de pelea. Es cuestión de tiempo que asuman que hay otros actores y que las reglas del juego han cambiado; hay que hablar. Por necesidad, va a haber un giro.

–¿Se puede convertir Javier Millán en el Torrijos de Zoido?

–Es un personaje al que no conozco y tampoco tengo gran curiosidad. Si me preguntas por los pactos, Ciudadanos no piensa ahora en eso, piensa en qué programa vamos a lanzar. Salimos a ganar, no me he metido en esto para ser la muletilla ni de Zoido ni de Espadas.

–Pero eso es utópico.

–Es difícil que un partido que acaba de nacer en la ciudad gane las elecciones; nuestra aspiración es condicionar en todo caso las acciones de gobierno. Ahora mismo no tengo ningún prejuicio, en C’s no pensamos con quién pactar sino para qué. Quien se acerque a nosotros con un señuelo de un sillón, a mí no me van a encontrar. Yo ya tengo un despacho.

–¿Y los pilares del programa?

–Lo presentaremos después de Feria. Queremos un gobierno abierto («open data»), la contabilidad del Ayuntamiento en un clic, un gobierno limpio, responsable y que rinda cuentas. Hemos tenido una legislatura en este Ayuntamiento en el que se ha sabido que hay una trama delictiva alrededor de las contrataciones y el equipo de Gobierno ni siquiera ha dado el visto bueno a que haya una comisión de investigación, pero nos quieren hacer ver que son transparentes. A la voracidad impositiva le vamos a dar la vuelta. Vamos a reducir al mínimo la grasa política para ser eficaces. La zona azul tal y como está ahora será derogada por ser antisocial y discriminatoria. Y entre otras cosas implantaremos un plan estratégico de movilidad.

–Pero Zoido vende el saneamiento económico, la «corrupción cero» y transparencia...

–Y ahora nos está vendiendo cosas de 2017 (en referencia a «Murillo 2017»)... Lo tenía muy fácil porque la gestión anterior era manifiestamente mejorable. Llegó con una mayoría aplastante y podía haber hecho muchas cosas, pero se dedicó durante tres años al PP de Andalucía. Ha estado de alcalde a ratitos. No hemos recibido ningún proyecto importante, esta ciudad no le debe nada a Zoido. Que la gestión se ha puesto orden, ¡qué menos! Ya tendremos tiempo de pronunciarnos sobre ese éxito en la gestión económica.

–¿Por qué?

–No se puede seguir vendiendo humo. No todo es maravilloso, se ha hecho a costa del ciudadano y de no invertir nada. Y, además, se han hecho operaciones de maquillaje contable y Sevilla sigue debiendo mucho.

–Zoido llegó diciendo que sería el alcalde del empleo y... ¿Tienen la fórmula mágica?

–Hay que facilitar la vida al que va a crear empleo. Esto también lo dice Zoido, pero lo que crea indignación en la ciudadanía es que haya un discurso oficial y luego una práctica real. Cualquier emprendedor de Sevilla te dice que está harto y mareado por las trabas. Esa es la vieja política que hay que cambiar.

–¿Cómo pelearán contra las dos grandes maquinarias de propaganda?

–Los 400 militantes de C’s no tenemos complejos. El nivel de hartazgo es tal que a muchas cosas la gente no les presta atención digan lo que digan. Con nosotros no les va a funcionar el «y-tú-más». No tenemos pasado político. Me podrán criticar por lo que diga u opine, pero no por lo que he hecho. Es más, si me investigan por mi vida personal o profesional buscando trapos sucios, tampoco van a lograr ningún argumento. Estoy deseando que lo hagan. Los sevillanos deberían ver los plenos para conocer el nivel de preocupación por los verdaderos problemas de la ciudad que tienen los políticos actuales. Nosotros proponemos cosas concretas, realizables. Zoido está sacando ahora conejos de la chistera que no lo son y que la administración de enfrente sabe que los va a frenar. Es la política de cartón piedra.

–Susana Díaz está «especialmente comprometida» con Sevilla.

–Claro, ahora nos acordamos, y me alegro, porque Sevilla lo necesita. Tenemos que ir de la mano de la Junta en muchas materias, como el metro y el panorama cultural.

Un hombre tranquilo

Entre el hartazgo general con PSOE y PP y la confusión de siglas de la izquierda (Participa Sevilla, Equo e IU), Ciudadanos tiene mucho que ganar. Javier Millán, de 45 años, presenta el perfil de hombre sincero y sensato, alejado de la actitud beligerante del político antiguo. Si a ello se une el apoyo de Albert Rivera en forma de visita en campaña, sus opciones crecerán. Licenciado en Derecho y especializado en relaciones laborales, fue profesor en el Instituto Andaluz de Administración Pública y en el Máster de Mediación de la US.