«No se le va a poner un pero a ninguna exhumación, voy a cumplir la ley a pies juntillas»

La consejera lamenta que tiene «muy poco presupuesto, hay que aumentarlo porque la cultura le mete mucho dinero a esta tierra»

Patricia del Pozo, en uno de los patios de la sede de Santa María la Blanca / Foto: Manuel Olmedo
Patricia del Pozo, en uno de los patios de la sede de Santa María la Blanca / Foto: Manuel Olmedo

Lamenta que su departamento «tiene muy poco presupuesto, hay que aumentarlo porque la cultura le mete mucho dinero a esta tierra»

Patricia del Pozo (Sevilla, 1969) viene impresionada de su viaje a Marruecos, el primero oficial del nuevo Gobierno andaluz fuera de España. Del país vecino y «hermano» se ha traído algunos acuerdos para impulsar el intercambio cultural a uno y otro lado del Estrecho. Dos días en los que pudo constatar que se trata de una sociedad a dos velocidades, una que avanza por encima de España y otra –compuesta por la inmensa mayoría de sus habitantes– que todavía tiene la necesidad de buscar en Europa su futuro.

Me gustaría que cruzáramos el Estrecho de Gibraltar y habláramos de su gestión. Nos dijo el consejero de Salud cuando lo entrevistamos que al ver las listas de espera se puso a llorar. ¿A usted le ha ocurrido igual cuando ha entrado en la Consejería?

Yo no he llorado en ningún momento, sí tengo que decir que ha habido momentos delicados, en los que me he llevado un disgusto.

¿Con qué se llevó esos disgustos?

Ha habido varios temas: cuando tenemos nueve millones de euros para gestionar el patrimonio, para restaurar, y una buena parte se utiliza en multas por decisiones mal adoptadas en la gestión anterior pues te llega al alma. O en la Agencia de Instituciones Culturales cuando pregunté por el programa «Enrédate»: lo habían dejado sin dinero para el segundo trimestre del año y he tenido que buscarlo. Me llevé otro disgusto.

¿Es verdad la sensación que hay de tierra quemada?

Más que quemar, lo que me han dejado es atada de pies y manos en muchísimas cuestiones, como con fundaciones en las que ha habido cambio de estatutos para dejar a determinadas personas dentro. Si ahora quiero cambiar a esas personas, tengo que cambiar los estatutos de la fundación.

Puede volver a cambiarlos...

Pero me requiere una mayoría que no tengo ahora mismo. Como esa puedo contar varias. Por ejemplo, el mismo día que yo estaba jurando el cargo registraron el plan de Memoria Democrática en el Parlamento. Son decisiones un tanto discutibles.

Sin embargo, al anterior Gobierno se le llenaba la boca diciendo que la cultura era el mascarón de proa. ¿Qué sensación le queda?

No le han dado la importancia que tiene para nada. Uno de los grandes objetivos que tengo es convertir la cultura y el patrimonio andaluz en el tercer pilar de desarrollo de esta tierra porque lo es y solo hace falta impulsarlo.

De hecho, la cultura tira del turismo.

De 33 millones de turistas, nueve millones y medio vienen a los museos y a los monumentos.

¿No hay manera de que eso repercuta en los propios espacios? Por ejemplo, en el Bellas Artes de Sevilla no paga entrada ningún habitante de la Unión Europea.

Efectivamente. Soy consciente de que el presupuesto de la Consejería de Cultura y Patrimonio es absolutamente insuficiente para mantener el patrimonio que tiene Andalucía y para mantener el talento. No hay una tierra en el mundo que en todas las disciplinas del arte tenga tantos números uno como Andalucía. No nos gana nadie. No se trata de que venga más turismo, sino de generación de empleo, de desarrollo económico, que sea un motor importante. Y además la cultura es un elemento de transformación y de cohesión social importantísimo. Dicho esto, el presupuesto que es muy pequeño, tenemos 210 millones de euros, absolutamente insuficiente. Mi objetivo es intentar incrementarlo todo lo que pueda y para eso voy a luchar en el Consejo de Gobierno.

Lo tiene difícil entre la sanidad, la educación y los servicios sociales.

Desde el principio en el Gobierno hemos hecho piña con los compañeros de sanidad, de servicios sociales y de educación porque con mucha diferencia eran la tres consejerías que afectaban directamente al bienestar de los ciudadanos y que estaban en peores condiciones. Hemos cerrado filas y todo lo que hemos podido ahorrar ha ido a esas tres carteras. Cultura tiene muy poco presupuesto, hay que aumentarlo porque la cultura, el talento y el patrimonio andaluz le meten mucho dinero a esta tierra. No puedo permitir que ningún joven talento se nos quede atrás porque la Administración no pueda darle una oportunidad.

¿Está a favor de que la cultura esté subvencionada?

Yo estoy de acuerdo. Me preguntaba antes por las entradas a museos. Saben que no se cobra en ningún sitio, ni en los museos ni en los conjuntos arqueológicos. A ese tema le estoy dando una vueltecita porque creo que lo poco que se pueda ingresar y sirva para revertir en la cultura y mantenerlos aún mejor, los ciudadanos lo agradecen. Cuando ves un baño roto o que en una sala no se puede entrar porque faltan las luces... a todo eso la Consejería no llega porque no se puede con este presupuesto. A lo mejor los ciudadanos estarían más felices si se les piden un euro o dos que sirven para mantener el patrimonio en mejores condiciones, pero no me vayan a poner eso en el titular porque si no solo me van a preguntar en el Parlamento si voy a privatizar los museos.

¿Cree que en este país ha habido una sobreprotección a la cultura?

Para nada defiendo la cultura de la subvención permanente. La Administración está para ayudar, para que nadie se quede sin oportunidades. Pero, ojo, no lo puede amparar todo. Yo misma como Consejería estoy como loca buscando colaboraciones público-privadas porque me permiten llegar a más sitios y tengo más recursos, por tanto, el proyecto es más interesante.

¿Qué va a pasar con la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales?

Se incluyó en la auditoría y como consecuencia de esas conclusiones se está empezando a reestructurar porque está muy desorganizada. Hay que poner orden.

¿Va a haber despidos?

Tenemos casi quinientos empleados. Una vez que tengamos los servicios reestructurados podremos detectar qué está fallando. A mí me gusta trabajar viendo qué hay de verdad, ¿cómo voy a entrar diciendo que si aquí hay cuatrocientos empleados, doscientos van a la calle?

¿Se ha banalizado el trabajo de los empleados públicos? Es verdad que una gran parte del presupuesto se destina a nóminas, pero son trabajadores que tienen que abrir teatros, conjuntos arqueológicos, etc.

Efectivamente, hay una parte que desarrolla sus funciones en los enclaves culturales. Habrá que ver si falta personal en algún enclave y si sobra de la Agencia. Estamos hablando de una plantilla que no está correctamente reconstruida.

O sea, que no es fácil acabar con el enchufismo.

Mire, le voy a contestar de una forma más directa: todo aquel que esté enchufado y que no dé un palo al agua sobrará de la Agencia. Sobra en esta agencia y en todas las de la Junta. ¿Le he contestado? Todo aquel que trabaje y tenga ilusión, no tendrá ningún problema.

¿Tiene tiempo de leer?

Solo por las noches. Es mi momento «flex».

¿Qué está leyendo?

Estoy con el de Ángela Becerra, «Algún día, hoy». Es una historia durita. Me gustan también las novelas de suspense.

¿Qué poetas andaluces lee?

Me gusta mucho Lorca. Y les tengo que contar un secreto: estuve hace poco en el Centro Lorca de Granada. La exposición te impacta, pero me metieron en el búnker con todas las obras de teatro escritas a mano y metidas en carpetas. Y los dibujos, ¡dibujaba el tío que no veas!

Hablando de Lorca, ¿la memoria democrática...

La memoria democrática la vamos a tratar con mucha humanidad, que es como yo la he vivido en mi casa.

¿Por qué tienen que volver a tocar esta ley?

A mí la ley que hay no me gusta porque no es una ley de todos, es la ley de la mayoría que había en aquel momento.

Es la ley de las víctimas, ¿o es que al final lo político tapa a las víctimas?

La sacaron adelante dos grupos políticos y otros dos nos abstuvimos, nosotros y Ciudadanos. ¿Saben por qué nos abstuvimos? Porque presentamos 96 enmiendas y no aceptaron ni una, ¡ni una! Y dijo literalmente el portavoz de Podemos que ellos preferían ir a una ley de máximos y no a una unanimidad porque les permitía tener mayor carga ideológica. Eso está recogido en el Diario de Sesiones. Se llevan el espacio temporal de la ley hasta después del Estatuto de Autonomía de Andalucía: se olvidan de la Constitución, de la Ley de Amnistía... por favor. Es una ley manifiestamente mejorable. Dicho esto, ¿yo quiero ahora una ley de la nueva mayoría? No.

Con la nueva mayoría creo que no tendría ley porque Vox no está dispuesto.

Vox habla de una ley de concordia. ¿Qué es una ley de concordia? Es una ley de todos. Si somos capaces de ponernos de acuerdo en el Parlamento en torno a un texto, que compartamos al 100% o al menos al 80%...

¿Eso va a suponer que se paralicen las exhumaciones y que no se dote de presupuesto la actual ley?

No, no por Dios. Eso es otra cosa. Todo el mundo tiene derecho a saber dónde están enterrados sus seres queridos, pero eso no es una cuestión política, es una cuestión de humanidad. Y las exhumaciones van a tener su partida presupuestaria; es más, el dinero que hay de memoria democrática, prácticamente todo, va una parte a exhumaciones y otra a identificación genética, que he creado la partida que no existía. Cuanto antes acabemos con esto mejor para todo el mundo. Aquí no se le va a poner un pero a ninguna exhumación ni a ninguna identificación genética, lo que no voy a consentir es que se haga política de enfrentamiento con este tema. Y la ley mientras que no haya un consenso, esta es la que hay y yo la voy a cumplir a pies juntillas. Si me pregunta, consejera ¿le gusta la ley? No me gusta.

¿Van a buscar el cuerpo de Lorca?

Me he reunido con la familia y en ningún momento me lo han dicho. Cuando me lo digan, para adelante, como con todos los familiares que han venido a pedirlo.

Después de la sentencia del Tribunal Supremo en el caso de la violación múltiple de «La Manada» y escuchar las declaraciones de un compañero de Parlamento como Francisco Serrano (Vox), ¿no siente que se está blanqueando en la Junta a la ultraderecha?

Vamos a ver, Vox es un partido político y nosotros somos otro partido.

Pero es un parlamentario quien hace esas declaraciones.

Sí y yo las rechazo de plano. No comparto las declaraciones de ese señor de Vox, como tampoco compartía las del portavoz de Memoria Democrática cuando habló de la caja de huesos.Me parecieron muy desafortunadas y tal cual lo dije.

¿No están cruzando continuamente la línea de la democracia con el tema de la violencia de género, de la memoria democrática...?

Hombre, cruzar la línea de la democracia... yo creo que Vox es un partido democrático. No nos podemos olvidar de que tienen miles y miles de votos en Andalucía. Se ha presentado a unas elecciones y tiene unos pocos escaños en el Parlamento, si eso no es un partido democrático...

Pero los comportamientos no son democráticos.

Hay muchas afirmaciones que hacen públicamente que yo no comparto, algunas incluso las rechazo. ¿Eso significa que ya no son democráticos y no tienen que estar en el Parlamento? Hombre, ha habido representantes de otras fuerzas políticas que no son ni Vox ni Adelante Andalucía que a los chavales nuestros de Nuevas Generaciones les han llegado a llamar los «Jarrai de la derecha» o a políticos de mi partido les han llamado matones de discoteca. O han dicho que los del PP deberían estar todos muertos en las cunetas. Y no eran de Vox.