Privaticen Cetursa

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Al calor, o mejor dicho al frío, de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en Pyeongchang con éxito del deporte español en general y andaluz en particular (Hernández & Fernández han bronceado un palmarés que lucía escuálido), multitud de visitantes se dieron cita el pasado fin de semana en la estación de Sierra Nevada. El paraje no necesita presentación, ni tampoco debe explicarse su importancia para la industria turística andaluza, a la que dota de un rubro único: el esquí y modalidades aledañas. Pues resulta en el momento con más nieve de una temporada que comenzó tarde a causa de los caprichos meteorológicos, y en sábado que es el día de máxima afluencia, una huelga de los operarios de los remontes y los telesillas dejó a 17.000 personas compuestas y sin jornada de ocio. 108 trabajadores de Cetursa (otros 62 sí trabajaron), empresa que genera empleo sólo apto para marajás, propiciaron seis millones de pérdidas a la comarca y más de uno a su compañía, que pertenece a la Junta y por lo tanto a los contribuyentes. Nadie piense que sus reivindicaciones guardan relación con las imágenes tremebundas de los obreros de Germinal, pues la controversia está en unas décimas de subida de sueldo y cuatro pijadas de un convenio con el que ni sueñan en el sector privado. Éste es el resultado de estatalizar los servicios: esos lobbies de privilegiados que son los afiliados a sindicatos mantienen su estatus mediante la bastarda estrategia de plantear chantajes en fechas sensibles: ahí están los ejemplos de los servicios de transporte y limpieza municipales de cualquier capital andaluza en cuanto asoma una fiesta local. Los socialistas sensatos tienen cercano el ejemplo de su compañero Pepiño Blanco con los controladores aéreos. Gobernar no es tan difícil.