«¿Qué hemos hecho mal? Nos han quitado la alegría de nuestra casa»

Unos abuelos con una sentencia a favor reclaman que se restablezcan las visitas con su nieta. La Consejería señala que su recurso responde a informes de los técnicos por el bien de la menor

Miguel Ángel y Ana María solicitan poder ver a su nieta, al menos, una vez cada 15 días
Miguel Ángel y Ana María solicitan poder ver a su nieta, al menos, una vez cada 15 días

«La historia no se repite, pero rima», dijo alguna vez Mark Twain, quien también señaló que «los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que descubres por qué». Precisamente, «¿Por qué?», es la pregunta que atormenta a Miguel Ángel y Ana María, unos abuelos de la barriada hispalense de San Jerónimo a los que un recurso de la Junta sobre una sentencia ya favorable impide ver a su nieta de ahora 6 años, a la que sacaron «adelante desde que tenía año y medio». La Junta señala que se limita a seguir el criterio de los técnicos independientes con el fin de salvaguardar el bienestar de la menor, cuyos derechos «priman» sobre el resto.

El caso de Miguel Ángel y Ana María remite al de Carmen Fernández, Alejo Pozo o Carmen Espejo, señala el abogado Gabriel Velamazán, que recordó que la en su día consejera de Bienestar Social Micaela Navarro cifró en un 98% el porcentaje de pleitos sobre asuntos de menores que ganaba la Junta. Como poco, el 2% restante deja un reguero de desconsuelo. Miguel Ángel y Ana María reclaman a la Junta que restablezca el régimen de visitas con su nieta después de «700 días» de «calvario» sin «verla ni abrazarla» a pesar de contar con una sentencia favorable de junio de 2016. La nieta, nacida en noviembre de 2010 y recogida como una hija «una madrugada», «no estaba bien atendida» por sus progenitores, por lo que los abuelos se hicieron cargo de la menor en abril de 2012 y regularizaron la situación con los servicios sociales de la Junta, que les concedió el acogimiento permanente de la niña en septiembre de 2013. La niña «pesaba ocho kilos y estaba hecha un auténtico desastre», pero la «sacaron adelante», incluso se mudaron a pesar de sus limitaciones económicas para contar con una habitación más, reformaron la vivienda, adquirieron mobiliario nuevo... La misma Administración que –señalan– cuando la menor «suponía un problema» consideró que lo mejor es que «estuviera con sus abuelos», un día con razones como que «le limpiábamos los mocos con papel higiénico o que le dábamos zumo de naranja natural», se la retiró en enero de 2015 alegando que «no eran buenos acogedores». Después llegaron las visitas quincenales de los abuelos, que tienen otros dos hijos jóvenes, Cristian y Andrea. La misma Administración, con los informes de técnicos de ONG «que dependen de las subvenciones de la propia Consejería», subrayó el abogado Velamazán, señalaron tras el tercer encuentro que perjudicaban a la menor, porque los «las visitas iban mal» y los días posteriores se mostraba «angustiada». Fuentes de la Consejería señalaron a LA RAZÓN que la menor «pasaba dos semanas sin dormir» tras ver a su familia de sangre. La situación se halla recurrida en el Tribunal Supremo después de que un Juzgado de Sevilla confirmara la retirada de dicho acogimiento por parte de la Administración autonómica. «No son acogedores hoy en día de la menor, pero han sido y son una parte importante de su vida, son sus abuelos y tienen un derecho natural a poder relacionarse con su nieta», defendió Velamazán. La familia sólo pide ahora mismo una visita cada 15 días. La última vez que Miguel Ángel y Ana María vieron a su nieta fue el 21 de abril de 2015. De ese encuentro ofrecieron testimonio gráfico, en el que se aprecia a una niña feliz con sus abuelos y tíos. El abogado destacó que, en el propio juicio por el régimen de visitas, la Fiscalía apoyó que se llevara a cabo una cada 15 días y la letrada de la Junta «la apoyó como opción menos mala» frente a unas posibles visitas más amplias. La Junta señaló a este diario que posteriores recomendaciones de los técnicos motivaron el recurso, siempre bajo el argumento de que «prima el derecho de la menor». El recurso impide que se ejecute ya que, por reforma legal de octubre de 2015, estas sentencias, aún siendo favorables, no son provisionalmente ejecutables, por lo que tendrán que esperar a la vista del 19 de abril en la Audiencia. Velamazán señaló que la Junta «tendría que retirar su recurso, puesto que en Sala dijeron que admitían las visitas, y empezar a trabajar» por estos encuentros.

Miguel Ángel es chatarrero y vendedor ambulante y Ana es ama de casa. El abogado explicó que ambos «han criado perfectamente» a dos hijos de 20 y 15 años «con minusvalías importantes». Miguel Ángel tiene otros dos hijos ya mayores de edad con los que no tiene relación. La Consejería señaló que «en ningún caso» se retira una custodia «por pobreza». «Se ayuda a la familia con recursos», subrayan. Miguel Ángel lamentó «dos años de calvario» y sin poder ver a su nieta tras haberla criado «dándole todo el cariño y el amor», porque «con nosotros volvió a hablar, a sonreír, pero un día me la quitaron y no nos dejan ni verla». «¿Qué hemos hecho mal? Todavía no entendemos la situación que estamos viviendo, solo queremos verla y abrazarla», señaló Ana María. Gabriel Velamazán cuestionó si «la Administración está por encima de la familia. Sólo piden mantener ese mínimo hilo de contacto con su sangre». «No han quitado la alegría de nuestra casa», lamentan los abuelos.