Sanz a todo color

El documental sobre Alejandro Sanz “Lo que fui es lo que soy” está nominado al Grammy Latino al Mejor Vídeo Musical Versión Larga

El cantante Alejandro Sanz, durante un concierto en Sevilla/ Foto: Manuel Olmedo
El cantante Alejandro Sanz, durante un concierto en Sevilla/ Foto: Manuel Olmedo

El documental sobre Alejandro Sanz “Lo que fui es lo que soy” está nominado al Grammy Latino al Mejor Vídeo Musical Versión Larga

Vendidos millones de discos, reventados mil estadios y reconocido su magisterio tanto en España como en América, Alejandro Sanz es el músico más importante que ha dado Andalucía en el último cuarto de siglo, recogiendo el testigo de su amigo Paco de Lucía. Porque, como dicen que dijo el Beni, los gaditanos nacen donde les da la gana y este cantautor parido en Madrid es gaditano, hijo adoptivo de la capital y entusiasta ciudadano de la provincia, por los cuatro costados. Hace tiempo que enumerar sus éxitos, incluso sus más recientes actualizaciones, es un ejercicio de redundancia pero sería injusto dejar de mencionar que la cultura de esta tierra (repito: su tierra) le debe otro agradecimiento, siquiera por su contribución tangencial. El productor Gervasio Iglesias, que ha puesto a Sevilla en el mapa de la cinematografía contemporánea, y el realizador algecireño Alexis Morante han firmado un documental sobre la vida y carrera de Sanz nominado para un Grammy Latino en la categoría de Mejor Vídeo Musical Versión Larga. «Lo que fui es lo que soy», tal es el título, es sólo una de las nominaciones que ha recibido el artista, a quien ya no queda sitio en las estanterías para sus veintitantos premios, pero quizás sea la más importante porque ya no concierne al talento individual de un genio, sino a toda una industria, la audiovisual, que poco a poco va ganando peso como actividad económica relevante en una región que no anda sobrada de sectores con pujanza. A ver si va a resultar que la vieja pretensión de convertir a Andalucía en la California europea no se hará realidad por el sol y las playas, sino por el cine, esa querencia hollywoodiense que el rebautizado Iglesias –Pepito en su juventud– cultiva desde hace años con el mimo del relojero y la visión empresarial de los negociantes.